sábado, 4 de agosto de 2012

Andrew Wyeth

Andrew Wyeth (Chadds Ford, Pennsylvania 1917-2009).

Este pintor estadounidense cuya vida y obra prácticamente cubre todo el siglo XX, ha sido uno de los más famosos y queridos por el público americano en vida, hasta el punto de que fue el único pintor vivo al que el MOMA de Nueva York dedicó una retrospectiva en vida.
Si Andrew es el más conocido de la familia, como Johan Sebastian de los Bach, no es ni mucho menos el único. Hijo de un famoso ilustrador, N. C. Wyeth, hermano de una pintora y padre de otro pintor, ha crecido entre colegas, siendo iniciado al dibujo por su propio padre.
Comenzó con el dibujo y las acuarelas, pero pronto hizo su primera exposición con gran éxito de ventas y se pasó a la pintura, sin por ello abandonar las técnicas gráficas. Sobre los años 40 descubre de mano de su cuñado, también pintor, la técnica del temple al huevo, que da a sus cuadros unos acabados mates muy particulares.
Andrew vivirá la mayor parte de su vida en la costa Este de los EEUU, entre Pennsylvania y Maine, de donde salen sus paisajes y sus escenas que glosan ese mundo rural que no se cansa de pintar. Es un pintor metódico y trabajador, que acumulará una importante obra al final de su vida. Su acitud ante la pintura, más que antimoderna, parece vivir al margen de esa polémica, disfrutando con los temas que le gustan y que recrean su particular mundo.
Ha pintado también con frecuencia a modelos humanos. El más repetido de ellos Christina Olson, que es la protagonista de muchos de sus cuadros hasta los años 60 y en concreto del que lo lanzó a la fama "Christina's world" el primero que vemos a continuación. Otra modelo que retrató con fecuencia fue su vecina Helga Tesford a la que está dedicado el último retrato que aparece en estas imágenes, así como el único desnudo de la serie.
En Wyeth la paleta de colores, como vimos también en Hammershoi, es de una economía y hasta monotonía, extremas, lo que contra lo que pudiera parecer, dota a los cuadros de una gran potencia evocativa, pero también visual.
Tuve ocasión hace dos años de ver una exposición dedicada por la Dulwich Gallery de Londres a la familia Wyeth algunos de los cuadros de este autor y aún recuerdo la intensa emoción de esas superficies mate en grises y colores tierra.
Espero que vosotros también lo disfrutéis tanto como yo.

 

















































































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