miércoles, 29 de agosto de 2012

Arnold Böcklin


Arnold Böcklin (Basilea, Suiza 1827-Fiesole, Italia 1901)

Este pintor suizo, viajero y cosmopolita, que residió temporadas en Alemania y acabó por instalarse en Italia, la tierra de su mujer, tras haber recorrido buena parte de Europa, fue un pintor de gran éxito en su época. El simbolismo hacía furor y sus cuadros con paisajes intrigantes, herencia más o menos de Caspar Friedrich, o sus escenas mitológicas tenían una rápida venta. Böcklin fue un pintor famoso y respetado. Hoy en día sin embargo su pintura ha caído en el olvido, las escenas mitológicas nos aburren, los significados anexos a la pintura simbolista se nos antojan pretenciosos. 
Hay sin embargo una obra de este autor que sigue atrayendo poderosamente la imaginación y reclutando nuevo público en cada generación, es su serie titulada la isla de los muertos, en alemán toteninsel. Böcklin nunca quiso "explicar" esta obra; se ha interpretado a la figura blanca velada como un Caronte conduciendo la barca por la laguna Estigia.
En cualquier caso el autor creó una iconografía potente, que funciona de un modo intuitivo, inconsciente, automático. Uno capta el significado emocional del cuadro con inmediatez. Tal es así que el cuadro tuvo hasta cinco versiones. La mitología artística quiere atribuírlo a una especie de obsesión del autor por la obra, pero los datos revelan que casi todas ellas fueron pintadas por encargo, a requerimiento de marchantes o museos, lo que testifica su inmediato éxito. Para la generación de europeos que vivieron las dos guerras mundiales este cuadro fue un icono tan familiar como para nosotros el logo de Windows. Sigmund Freud tenía una reproducción en su despacho y Adolf Hitler se hizo con una de las versiones. Así mismo el cuadro ha inspirado a muchos artistas posteriores, como Giorgio de Chirico, Dalí, Max Ernst, Emil Nolde, etc.
No me interesa aquí ahora tanto hablar de las versiones o los homenajes artísticos a esta obra, como especular acerca de sus posibles modelos inspiradores.
El modelo arquetípico, aunque creo que más por la idea que por la iconografía, es decir, por el hecho de ser literalmente una "isla de los muertos", es la isla de Ermenoville. A nosotros los del siglo XXI Rousseau nos queda ya demasiado lejos, pero para la generación de Böcklin, Jean Jacques Rousseau era una especie de padre espiritual, su tumba, en una coqueta isla del parque de Ermenonville, fue en tiempos un lugar frecuente de peregrinaje romántico.
 Otra fuente de inspiración me parece mucho más cercana al autor. Si uno piensa que su última vivienda en Fiesole se llamaba Bellaggio, que es una población ribereña de Lago di Como y si ha estado en la zona de los lagos italianos o en los lagos suizos, habrá conocido ese aire tranquilo, algo mortecino y según los días misterioso de las islas que se ven en estos lagos, entre las más bellas las isla borromeas, en el Lago Maggiore, cerca de Milán.
Las imágenes que he encontrado y que me vienen como anillo al dedo, son de la Isola di San Paolo en el Lago Iseo, cerca de Bérgamo.
Finalmente hay otra tercera posible fuente iconográfica para la isla de los muertos que creo que no debe desdeñarse. Nápoles constituía en el XVIII y XIX la última etapa del Grand Tour, de ahí lo de "vedere Napoli e morire". Pues bien, los monumentos y vedute de Napoles han sido temas muy recurrentes en la pintura y una imagen que nos viene al paso en nuestra búsqueda de posibles inspiraciones para nuestra isla de los muertos es la potente imagen del Castel del Ovo, castillo muy a menudo pintado por los vedutisti y del que os dejo un cuadro de un pintor alemán sólo una generación anterior a Böcklin, Carl Gustav Carus.






Tumba de Jean Jacques Rousseau en la isla del parque de Ermenonville.









 Isola di San Paolo, lago Iseo, Bérgamo








Isola di San Paolo, lago Iseo, Bérgamo







Carl Gustav Carus, Castel del Ovo, Napoli 1828.









Toteninsel, 1ª versión 1880, pintada por encargo de Marie Berna, actualmente en el Metropolitan Museum de Nueva York.







Toteninsel, 2ª versión 1880, hoy en el Kunstmuseum de Basilea.








Toteninsel, 3ª versión 1883, creada para el galerista Friz Gurlitt, comprada por Hitler en 1933 y actualmente en la Alte Nationalgalerie de Berlín.





*(Existió una 4ª versión pintada en en 1884 para el barón Thyssen-Bornemisza, pero se perdió durante la guerra mundial en el bombardeo de Rotterdam.)







Toteninsel, 5ª versión 1886, pintada para el Museum der Künste de Leipzig.




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