miércoles, 22 de agosto de 2012

Giovanni Battista Piranesi


Giovanni Battista Piranesi (Mogliano, Veneto 1720-Roma 1778)

     Si los actuales habitantes de Roma   fuesen unos ciudadanos  agradecidos, deberían ponerle a Piranesi, no ya una calle, ni un busto, sino una estatua de bronce dorado encima de la mismísima Columna Trajana. Tan grande ha sido la contribución de este veneciano, arquitecto de formación, grabador de profesión, al turismo de la Ciudad Eterna y a su proyección iconográfica.
Este romano de adopción (allí habitó desde los 20 años hasta su muerte) ha contribuído más que nadie al conocimiento, en Europa y en todo el mundo, de los monumentos y antigüedades romanas a través de sus grabados, que tuvieron una extraordinaria difusión, primero entre los nobles ingleses y franceses que hacían el Grand Tour, o sea, los primeros turistas, y luego entre todos los que pudieran permitírselo, que no eran pocos, ya que Piranesi combinaba un gran talento como artista y grabador con un no menor talento comercial. Este hecho le permitió inundar el mercado de grabados baratos, producidos en grandes tiradas, y satisfacer el gusto del público de su época por la antigüedad clásica por medio sus evocadoras imágenes de las ruinas romanas o de unas imaginativas reconstrucciones de los monumentos antiguos, pero también  de sus pulcros dibujos arquitectónicos y de sus diseños.
Como su obra es inabarcable, literalmente, he escogido  una selección de grabados que dedicó al búnker más maravilloso que los humanos hayan diseñado, el Panteón de Agripa, esa maravilla de la antigüedad que ha llegado tan bien conservada a pesar de tener cerca de 2000 años; toda una lección de ingeniería tanto como de arquitectura.
He incluído también un vídeo que ha dirigido Grégoire Dupont para la Fondazione Giorgio Cini de Venecia, sobre la serie llamada "Carceri d'invenzione" que es hoy en día una de las creaciones más populares del autor y que, como los caprichos de Goya, es de esos raros frutos del siglo XVIII que prefiguran una sensibilidad  que traspasa el neoclasicismo (en esto camina acompañado de otros contemporáneos suyos, como Rousseau o Walpole) y por su sentimiento de la angustia resulta muy moderno.
Quienes quieran disfrutar de este autor harían bien en aprovechar la amplia y documentada exposición "Las artes de Piranesi" que  se muestra en  el Caixaforum de Madrid hasta el 9 de Septiembre. 








































































































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