sábado, 11 de agosto de 2012

Hiroshi Yoshida


Hiroshi Yoshida (1876- 1950)


La segunda mitad del siglo XIX, en concreto desde la exposición universal de Londres de 1862, será la época dorada del "japonismo". Así se ha llamado a la enorme influencia que el arte japonés, la cerámica, las lacas, los estampados en seda, pero, sobre todo, los grabados xilográficos del ukiyo-e, ejercieron en el arte occidental en este período.
Autores como Hokusai (quién no conoce su obra "la gran ola"), Hiroshige o Utamaro son admirados y coleccionados con afán por artistas de la talla de Monet, Degas, Van Gogh, Whistler, Gaugin, Toulouse Lautrec y un larguísimo etcétera. Su uso de los colores, las tintas planas, las composiciones asimétricas y la aparente simplicidad de sus modos de representación inspiran a los artistas occidentales.
Van Gogh dice a este respecto “Envidio a los japoneses por la increíble claridad de la que están impregnados todos sus trabajos. Nunca resultan aburridos ni hacen el efecto de haberlos realizado deprisa... Su estilo es tan sencillo como respirar. Son capaces de hacer una figura con solo unos pocos trazos seguros, que hace que parezca tan fácil como abrocharse el chaleco.” Esta es una historia bien conocida acerca de cómo el arte occidental pudo innovar y salir de los modos de representación heredados de la tradición clásica y adentrarse en la modernidad gracias entre otras influencias al mestizaje con el arte japonés.

La que es un poco menos conocida es la influencia inversa de este movimiento, el camino de vuelta. En Japón este auge del grabado ukiyo-e fomenta una producción masiva de xilografías orientadas a la exportación, primero a Europa y luego a Estados Unidos. Al amparo de esta onda expansiva surge el movimiento Shin-Hanga un movimiento que renueva la tradición del grabado japonés, paradójicamente occidentalizándolo. Los artistas japoneses son ahora los que toman motivos, temas y modos de representación propios del arte occidental para sus grabados, sin duda para adaptarse a los gustos de un mercado más amplio y menos exigente en cuanto al cumplimiento de los patrones tradicionales.

En este contexto surge un arte híbrido muy interesante, que sigue los modos de producción del grabado tradicional japonés, pero con unos motivos y un tratamiento de la luz, de la perspectiva, y el encuadre que nos resultan más familiares en occidente.
Es el caso de Hiroshi Yoshida, artista sólo una generación más joven que Van Gogh o Toulouse Lautrec, quien se educará, además de en las técnicas tradicionales de la xilografía, en la pintura al óleo occidental. Este autor cosmopolita viajará por todo el mundo y realizará multitud de exposiciones en Estados Unidos, dejando una obra de un interés que crece de día en día, no sólo por su exquisitez en el dibujo y su sensibilidad para el paisaje, sino porque, como cualquier dibujante de comic o de manga puede apreciar de un simple vistazo, yo diría que es uno de los eslabones que enlazan el antiguo ukiyo-e con el comic actual a través del arte occidental. ¿No recuerdan estas estampas en más de una ocasión a viñetas de comic? yo creo que sí.

Que ustedes lo disfruten





































































































































Este video, que es una joya, muestra a un maestro japonés mientras produce un grabado según la técnica japonesa del ukiyo_e.




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