domingo, 9 de septiembre de 2012

Bernardo Vittone



Bernardo Antonio Vittone (1702-1770)

Este arquitecto piemontés fue, a mi parecer, el más interesante e imaginativo autor del rococó, no sólo italiano sino europeo. Como todo arquitecto del momento se forma en Roma, donde está entre los años 1731 y 1733. Tras este período formativo vuelve a su tierra natal donde sin duda forma parte del equipo de Filippo Juvara, arquitecto siciliano que trinfa en aquellos años por sus atrevidas e imaginativas obras, que recogen y filtran la influencia de los grandes arquitectos del barroco romano, el anarquista y audaz Borromini, Bernini o Carlo Fontana.
Con Filippo Juvara, cuando se vaya a Madrid, también trabajará y aprenderá otro arquitecto un poco más joven que nos es más familiar, Ventura Rodríguez, y fruto de las vanguardistas enseñanzas que recibiera de éste será una de mis iglesias favoritas, la iglesia de San Marcos de Madrid, pero eso es otra historia.
Bernardo Vittone sigue la atrevida senda de Juvara y de Borromini.... y de Guarini, cuya obra "Architettura civile" corregirá y editará sobre los años treinta. La mayor parte de sus encargos son pequeñas obras, encargadas por municipios campesinos o por pequeñas órdenes religiosas, pero para este autor no hay encargo mediocre, como veremos a continuación.
La primera obra que quiero enseñaros la contruye entre 1738 y 1739, es el santuario della Visitazione en Vallinotto, un pueblecito cerca de Carignano. En esta capilla rural desarrolla un complejo diseño de planta basado en el esquema geométrico del hexagrama, o estrella de David. Esta forma posee un enorme simbolismo religioso, no sólo judío, sino que sugiere también la idea trinitaria y la unión entre el mundo visible y el invisible, simbolizada por el entrecruzamiento de los dos triángulos, o también es una alusión al Mesías y por tanto al mensaje de la salvación, según el pasaje de Números 24.17.
Esta forma de planta ya había sido usada por Borromini en uno de sus edificios más audaces, Sant Ivo alla Sapienza, la capilla de la universidad de Roma. Sin embargo el romano enfatiza, me parece a mi, más en la forma y la geometría, en tanto que Vittone hace hincapié en la compleja iluminación y el simbolismo que la luz de lo Alto aporta en este espacio de oración.
La segunda obra, que me parece de una maestría absoluta, es la capilla del monasterio de Santa Chiara, en Bra, un pueblo muy cercano a Turín. Para este monasterio dedicado a la orden clarisa, donde profesaban dos hermanas suyas, construyó un singular espacio basado en un delicado juego de elipses, o más bien de óvalos, creo, con una cúpula de doble casco, perforada de un modo muy ingenioso, que crea un efecto dramático ascensional al modo de lo que había hecho Guarini en la capilla del Santo Sudario en Turín, pero con un espíritu rococó mucho más delicado e intimista. La iglesia es comedida y sencilla por fuera, con su acabado de ladrillo y sus graciosas curvas alveoladas, pero por dentro es como una preciosa bombonera en colores pastel, que hace pensar en un reino de los cielos de nubes rosadas, pobladas por angelillos risueños y santos alegres en la dicha eterna. La Gloria Celestial nunca habrá parecido a los fieles algo más sensual, confortable y cálido como en esta iglesia. ¡Bravo, Bernardo!






Santuario della Visitazione en Vallinotto








Exterior de la capillla







Interior y arranque de la cúpula







Vista de la cúpula







Desarrollo geométrico de la planta de Sant Ivo alla Sapienza, de Borromini







Esquema geométrico de la planta de Sant Ivo alla Sapienza, Borromini







Desarrollo geométrico de la planta del santuario de la visitazione en Vallinotto, de Vittone







Planta y alzado de la Visitazione de Vallinotto







Cúpula de Sant Ivo alla Sapienza del Borromini, Roma







Cúpula del santuario de la Visitazione en Vallinotto, Vittone









Iglesia de Santa Chiara, Brà







Exterior de Santa Chiara y parte del convento







Vista de las cubiertas de Santa Chiara







Vista del templo y su entorno, el pueblo y los Alpes







Entrada a la igleia de Santa Chiara y su precioso juego de curvas







Planta de Santa Chiara, consistente en cinco óvalos secantes






Cúpula central perforada de doble casco






Cúpula. Obsérvese el juego de colores






Zona del frontal de un altar lateral, pechina ovalada






Zona del coro, decoraciones en estuco






Altar mayor con transparente berniniano





9 comentarios:

  1. ¡Vaya preciosidad! La minuciosidad gráfica de estos templos me hace reflexionar sobre el origen del culto, pues son la antítesis de aquellas humildes casas particulares en las que este se reducía a la fragmentación del pan.¡Cómo iba a imaginarse Constantino las consecuencias de su edicto!Ambición de las autoridades eclesiásticas, en su deseo de emular a la divinidad, para convencer a los fieles de que la muerte es una estado transitorio, contra el que se rebelaban, en su afán de notoriedad, los arquitectos, pintores y escultores, recurriendo al Arte. Lo cierto es que, gracias a las debilidades humanas, podemos recrearnos hoy en día ante la contemplación de estas joyas. Gracias por estos momentos, detective.

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  2. Gracias por compartir un poco de ti con nosotros. Me ha encantado.

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  3. Es sorprendente la enorme belleza que pueen albergar edificios religiosos de tamaño aparentemente pequeño pero de un equilíbrio, serenidad y proporciones tan exquisitas.
    Gracias por descubrirnos estos lugares. Me recuerdan esos momentos en los que viajando, en lugares poco frecuentados encuentras pequeñas maravillas que se hacen inolvidables. Martín

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    1. Me alegro de que te haya gustado, y espero que te siga gustando lo que vayas viendo por aquí. Bienvenido!! ;)

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  5. Preciosos edificios. Parte A completada. Ahora falta la B (visitarlos).

    Un abrazo, Migue, una entrada estupenda.

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    1. Sería genial visitar esa parte de Italia, no he estado nunca en el Piamonte y me gustaría mucho conocerlo, lo más lejos que he llegado es a la zona de los lagos. Espero hacerlo pronto.

      Un abrazo, Enrique.

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  6. Este verano he estado en Bra y he visto la iglesia de Santa Clara de Vittone y es increíble. Ya no me gustaba ninguna otra iglesia. ¡ Qué luz tenía! Efectivamente es un arquitecto a seguir, visitando el resto de su obra. Fué una lástima que lo descubriese tan tarde, el penúltimo día de mi estancia de 3 semanas en el Piamonte. Voy a colocar sus obras en un mapa para mi próxima visita (en Wikipedia en italiano puede verse una biografía con sus obras, que está muy bien)

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    1. Me encanta que me lo cuentes, José Daniel, porque yo nunca he estado por el Piamonte y me gustaría mucho ver la iglesia de santa Chiara en Bra. Creo que Vittone es único en esa manera de agujerear las cúpulas, que aunque tenga el precedente de Guarini o de Borromini, sin embargo consigue aportar algo que hasta entonces no se había logrado y que merece la pena ver. Gracias por tu comentario, ahora tengo más ganas si cabe de ir a Bra. Un saludo

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