sábado, 1 de septiembre de 2012

Rostros de El Fayum


Plinio el Viejo, en el libro XXXV de la Historia Natural, una especie de Enciclopedia Espasa del siglo II, narra un mito acerca de cómo se hizo el primer retrato en el arte; es la historia de la doncella de Corinto y las palabras de Plinio son éstas: "Empleando el barro, el alfarero Butades de Sición descubre el primer arte de modelar retratos en arcilla; esto ocurrió en Corinto y debe su invención a su hija, que estaba enamorada de un joven; cuando éste iba a partir para el extranjero, ella rodeó con una línea la sombra de su rostro proyectada sobre el muro por la luz de un farol; su padre aplicó arcilla sobre el esbozo e hizo un relieve que puso a endurecer al fuego con el resto de sus vasijas tras haberlo hecho secar".
Así pues, el primer retrato nos aparece como un souvenir, un recuerdo que lo que testimonia es una ausencia, una ausencia querida. El retrato es aquí un sustituto del amado partido.
Otra cita, esta vez de Plutarco, de su diálogo titulado Isis y Osiris, en ella Plutarco alude a la costumbre de los egipcios durante los banquetes: "la efigie de un muerto que ellos (los egipcios) muestran por turno en una pequeña caja", costumbre que, a diferencia de la orgullosa exhibición de las imagines por los patricios romanos, no parece tener que ver con el recuento de antepasados, sino con la exhortación de vivamos y bebamos, que mañana moriremos.
No es mi intención aquí hacer una introducción histórica o arqueológica sobre estos extraños retratos de época romana encontrados mayoritariamente en El Fayum (Egipto). Hay especialistas que piensan en ellos como retratos eminentemente funerarios, pero otros piensan, y yo prefiero creer, que pudieron pintarse en vida para otros fines y ser luego colocados en el sudario, como las fotografías que vemos hoy día en los cementerios. Su realismo y su viveza no parecen corresponderse con un retrato hecho de cuerpo presente, sino frente a un modelo vivo, que nos mira con intensidad y nos  interpela.
Si uno quisiera ver a los romanos, que mire estos rostros que parecen asomarse desde su lejanía y ,como en la escena de Odisea XI, saliendo del Erebo, acudir a contarnos sus cuitas, sus vidas tempranamente interrumpidas, a advertirnos a los vivos que la luz del sol es breve y que, en palabras de Aquiles, más vale "ser un pobre bracero y ser siervo de un hombre cualquiera, de un hombre miserable de escasa fortuna, que reinar sobre todos los muertos extinguidos".
Vive y goza ahora, tú que respiras el aire y ves la luz del sol. Ellos en vida fueron justos unos, otros malvados, unos felices, otros desgraciados, unos ricos, bellos y orgullosos; otros miserables acabaron sus días de dolor. Ahora son sólo polvo, todos por igual.
Que os sea leve también a vosotros. STTL










 










 VACATIO FINIIT, INCIPIT LABOR.

3 comentarios:

  1. Quizás alguno de mis grandes amigos, de los que más han influido en mi vida, es un artista de otro país, de otro siglo que ha sabido inculcarme mediante su obra una serie de valores humanos.

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  2. Vivimos pared contra pared y somos unos desconocidos. Me alegra poder saber algo más de la persona que hay tras la puerta de un despacho. Me alegra acercarme un poco más a ese otro mundo tuyo. Gracias.

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    1. Tienes razón, Nacho, te agradezco muchísimo tus palabras y espero que lleguemos a conocernos mejor. Un abrazo

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