jueves, 1 de noviembre de 2012

Isaac Levitan



Isaac Levitán Ilich (Kibarty, Lituania 1860 - Moscú, Rusia 1900)

Es siglo XIX es una época de intensa y fructífera experimentación en la pintura de paisaje: comienza el siglo con figuras inmensas como Constable, Turner o Caspar Friedrich; posteriormente en Francia, junto a una figura como Courbet, surge la escuela de Barbizon, con Camille Corot o Millet, cuyos hallazgos desembocan en los impresionistas como Pissarro, Monet, hasta llegar a un Van Gogh.
En España la pintura de paisaje es inaugurada brillantemente por Carlos de Haes, a quien siguen Aureliano de Beruete, Martín Rico, Sorolla o Darío de Regoyos, y algo más en la corriente simbolista Rusiñol y Zuloaga.
La pintura rusa, como no podía ser menos, cuenta con una importante escuela de paisajistas; ya hablamos en otro artículo de Aivazovsky, pero cabría nombrar también a grandes pintores como Duvobskoy, Savrasov, Polenov o Ivan Shishkin.
Conviven así muy variadas tendencias: unas, herederas del romanticismo, reivindican el paisaje como estado de ánimo, desembocando en el simbolismo o el expresionismo; otras, más preocupadas por los efectos lumínicos y la objetividad, parten desde los pintores realistas o la escuela de Barbizon y desembocan en el impresionismo. Pero todas estas escuelas no son más que etiquetas, tendencias, ismos. Al final cada pintor debe encontrar su camino personal armonizando dentro de sí todas estas influencias.
Esto se muestra de una forma muy especial en la obra de Isaac Levitán: su formación procede de la pintura realista y tiene contactos con la obra de Corot, pero el impulso espiritual de su obra, su carácter romántico le acercan a la obra de Friedrich, al mismo tiempo que su profundo interés por los efectos lumínicos y su conocimiento de la obra de los impresionistas acercan sus obras desde 1894 en adelante al modo más luminoso, colorista, vibrante y abocetado de éstos.
La historia de Isaac Levitán es la de una persona de humilde condición, huérfano, judío además en una sociedad fuermente antisemita, que se sobrepone a la adversidad gracias a su enorme talento y a un trabajo incansable que le hizo dejar un legado de más de mil obras en apenas 20 años de producción, ya que muere de una enfermedad pulmonar con sólo 40 años. Tuvo cordiales relaciones con sus colegas pintores y con toda la intelligentsia rusa de su época, pero especialmente con el escritor Anton Chejov al que le unió una gran amistad.
Mi primer contacto con este pintor fue a través de la última obra de las de este artículo, la titulada "la carretera de Vladimir", me impactó la simplicidad extrema, el fuerte acento emocional de la obra, su desnudez. Entonces no sabía el trasfondo que la pintura desvela: la carretera de Vladimir era el camino que conducía a Siberia, camino que muchos conocidos de la intelligentsia rusa, en los vaivenes de la represión zarista recorrieron, algunas veces para no volver, lo mismo que muchos judíos, víctimas de los periódicos progroms. Para cualquier intelectual ruso un obra como ésta, con toda su intencionada simplicidad, contenía un profundo mensaje de tristeza, de angustia, de protesta, de rebeldía en definitiva. El paisaje para Levitán es un estado anímico, o sea, un asunto del alma.





 Un día de Junio, 1895







 Sobre la paz eterna, 1894







Bosque de abedules, 1889







 Orilla de un estanque, 1898







 Helechos en un bosque, 1895







 Otoño, 1896







La esclusa, 1892







 Un río, 1888







 Primavera temprana, 1895







 Atardecer sobre el Volga, 1888







 En la casa de verano al crepúsculo, 1895







 Otoño, 1889







 Lago en el bosque, 1895







 Niebla sobre las aguas, 1895







 Primavera, aguas crecidas, 1897








 Corniche, Sudeste de Francia, 1895







 Sombras en la tarde, 1892







 En los montes de Crimea, 1886







 Nenúfares, 1895







 Lago, Rusia, 1900







 Páramo al anochecer, 1882







 Prado florido, 1895







 Sendero en un bosque de helechos, 1895







 Estanque, 1887







 Pasarela sobre un arroyo en Stavvinskaya, 1884







 Día nublado, 1895







La carretera de Vladimir, 1892






3 comentarios:

  1. Alguns d'aquests quadres s'acosten a la fotografia, com el de les falagueres o els de la tardor, però d'altres, com el del llac a Rússia, em recorda molt l'impressionisme.

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  2. ¿Hay algún pintor o escritor para quien el paisaje no sea "un estado anímico"? Creo que, pese al ideal artístico de aparente impasibilidad, el Arte siempre se ve afectado por las sensaciones procedentes de las vivencias del creador, y, en consecuencia, solo mediante el recuerdo de lo sentido se puede acceder a Él. Estos bellos paisajes consiguen, más que sugerir, trasmitir explícitamente paz y tranquilidad.

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    1. Alberto Caeiro, el heterónimo de Fernando Pessoa, dice en un poema:

      "Ojalá que mi vida fuese siempre eso:
      el día pleno de sol, o suave de lluvia,
      o tempestuoso cual si se acabara el Mundo;
      la tarde suave y las cuadrillas que pasan
      contempladas con interés por la ventana;
      el último mirar amigo al sosiego de los árboles,
      y después, cerrada la ventana, encendido el candil,
      sin leer nada, sin pensar en nada, ni dormir,
      sentir en mí correr la vida como un río en su lecho
      y fuera un gran silencio, como de dios dormido."

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