jueves, 29 de noviembre de 2012

Enhorabuena II: Javier Perianes



Si Javier Perianes viviera en Francia, en Inglaterra o en Alemania, seguramente su fama sería casi tan grande como la de una estrella del Rock: Hoy en día hay una  maravillosa generación de jóvenes pianistas en el panorama internacional, mimados por la crítica y el público europeo y estadounidense, que gozan de honores de "celebrities", como Alexandre Tharaud (merece la pena oir sus versiones de Scarlatti o de Erik Satie), Helène Grimaud (genial con Beethoven), David Greilsammer (autores barrocos, en especial las variaciones de Rameau) o el jovencísimo Francesco Tristano (estupendo su disco Bach-Cage).
Como Perianes ha tenido la suerte (o la desdicha) de nacer en España, en concreto en Nerva, provincia de Huelva, 1978, tiene que conformarse con haber recibido el Premio Nacional de Música 2012 y haber grabado unos cuantos discos.
No importa; dentro de 10, 15, 20 años seguiremos oyendo hablar, y bien, de Javier Perianes. Su carrera, aunque excepcional, no ha hecho más que comenzar, y este nuevo impulso recibido por el premio no hará más que darle el empujoncito que su gran arte se merece.
Tuve la suerte (y la casualidad) de comprar hace unos años una grabación suya de los Impromptus de Schubert y me encantó. Entonces no lo conocía de nada, no lo había oído nombrar. Poco después encontré una versión suya de la Música Callada, de Mompou y mi admiración creció, y ya me quedé con el nombre prometiéndome seguir sus próximas grabaciones. Lo último que tengo de él es un disco dedicado a Falla, donde interpreta, entre otras piezas, Noches en los Jardines de España en una versión espléndida y muy matizada.
Me alegra pensar que en mi país siguen desarrollandose grandes talentos musicales; eso da esperanza de que la música, la buena música, se sigue cultivando en España. Enhorabuena a Javier Perianes por este premio y muchos años de grabaciones y conciertos exitosos, y nosotros que los oigamos.





He encontrado este vídeo en YouTube, donde el artista interpreta la Serenata Andaluza de Falla. Espero que lo disfutéis.





Enhorabuena I : Jaume Plensa




Jaume Plensa (Barcelona, 1955) es hoy por hoy el escultor español de mayor proyección internacional. Su obra ha ingresado en un selecto club donde se codea con apenas una decena de grandes nombres como Louise Bourgeois, Anish Kapoor, Anthony Gormley, Damien Hirst, Berlinde de Bruyckere, Ai Weiwei, Igor Mitoraj, o, por nombrar a otro español,  Juan Muñoz.
Llegué a la obra de Jaume Plensa gracias a un joven amigo que me envió un video del que dejo más abajo el vínculo para que os déis el gusto, yo diría más bien el gustazo. Para mí fue una revelación; espero que lo disfrutéis.
Desde este blog humildemente me gustaría rendir un homenaje a un artista con una obra que se dirige a todo espectador en tanto que persona y que conserva la capacidad de la escultura de cambiar los espacios públicos, humanizándolos.
Enhorabuena a Jaume Plensa por el Premio Nacional de Artes Plásticas 2012, muy merecido y por seguir creyendo que hay un lugar y un espacio para la belleza. Gracias a otro gran catalán universal.

J. Plensa en el Cambridge Sculpture Park









Nomade, J. Plensa








J. Plensa. Crow Fountain, Millenium Park , Chicago




Éste es el vínculo para ver el vídeo elaborado por RTVE el año 2010 sobre la obra de Jaume Plensa: Es una preciosidad de principio a fin:
http://www.rtve.es/television/20101110/escultura-arte-jaume-plensa/369598.shtml



domingo, 25 de noviembre de 2012

Al servicio del Rey: Los Dumonstier.


Cuatro generaciones de los Dumonstier trabajaron para los reyes de Francia sucesivamente, desde mediados del siglo XVI hasta mediados del XVII. En una época en que los hijos seguían el oficio de sus padres, esta estirpe de dibujantes sirvió por partida doble a la monarquía, ya que la mayor parte de ellos, además de dibujar a los reyes y personajes de la corte estuvieron a su servicio como ayudas de cámara, cosa que hoy nos parece disminuir al artista, pero en su tiempo era el más alto honor concebible (piénsese sino en Velázquez, quien siempre apreció más sus cargos palatinos que su condición de pintor). Dejo a continuación una breve reseña de la vida de estos artistas.
Hay al menos 11 artistas pertenecientes a la familia Dumonstier. Los más famosos, cuyas vidas y obras han sido sacadas a la luz por los historiadores del arte  J. Guiffrey,  E. Moreau-Nélaton y L. Dimier, son los siguientes:
  • Jean († 1535) el patriarca de la dinastía, iluminador de Rouen
  • Geoffroy († París 1573), su hijo, el iluminador de Francisco I y Enrique II. Mencionado en cuentas en Fontainebleau 1537 a 1540, es, en 1570, maestro pintor en París. Dejó una cierta cantidad de grabados, muy notables, en el estilo de Rosso y algunos diseños para vidrieras o los grabados (París: Museo del Louvre). Tuvo tres hijos pintores: Etienne, Pierre y Cosme.
  • Etienne (c.1540-París, 1603), pintor y ayudante de cámara del rey, fue enviado a Viena por Catalina de Medici al servicio de Maximiliano II, lo que demuestra cuánto se le estima. Gracias a una carta firmada y  a las inscripciones aparecidas en algunos dibujos se ha podido establecer un catálogo de la obra de este valioso artista.
  • Pierre I († París v. 1625) es pintor y del rey en 1583-84 y pintor de la reina madre en 1586. Su obra ha sido reconocida a partir de algunos dibujos firmados y retratos grabados por él. Pierre dibujaba con la técnica aux trois crayons y fue muy famoso.
  • Cosme († Ruán 1605) estuvo entre 1581-82, al servicio de Margarita de Navarra en Nérac y  fue pintor del rey en 1583-84, y luego de la reina en 1586-87. Se le atribuyen algunos grabados fechados entre 1543 y 1547.
  • Pierre II (c. 1585-1656), hijo de Etienne, fue en 1618, pintor y ayudante de cámara del rey. Viajó por Flandes y residió en Italia, probablemente desde 1623, como lo demuestran las inscripciones de sus dibujos. En 1625 viaja en Turín y luego a Roma, donde probablemente permanecerá hasta su muerte. Es un dibujante elegante.
  • Daniel (1574 - 1646), hijo legitimado en 1577 por Cosme, último de esta dinastía. Famoso por sus colecciones de curiosidades, sus versos y sus importantes relaciones sociales, en 1601 es pintor del delfín y en 1602, pintor y ayudante de cámara del rey. Tuvo un gran éxito y se conservan de él muchos dibujos de calidad desigual, pero con una gran sinceridad psicológica y a veces un gran estilo.



Estos nobles personajes que vemos en los retratos vivieron unos tiempos muy turbulentos, llenos de intrigas, de violencia y de pasiones desatadas, como Enrique III, asesinado por un fanático religioso tras las guerras de religión, o el Duque de Montmorency, ejecutado por conspirar contra Luis XIII, o el famoso Duque de Buckingham, amante primero de James Stuart y luego de la reina Ana de Austria, entre otros/as muchos/as.

 Los Dumonstier nos permiten mediante el arte de sus lápices asomarnos a unos orgullosos personajes que pelearon fieramente por el poder y que, aún en la brutalidad de la lucha, supieron mantener una  legendaria elegancia, una cierta  "grandeur". Seguramente el éxito de los Dumonstier consistió en retratar a una clase dirigente tal y como ésta se veía a sí misma: como la mismísima sal de la tierra.

Hay sin embargo un retrato por el que tengo una especial predilección, aunque no es especialmente bonito. Fue hecho por un miembro no identificado de la familia a un insignificante noble de provincias que supo mantener su vida al margen de estas luchas de poder y de la corte, en su momento no parecía nadie muy prometedor, vivió retirado escribiendo y pensando: ese hombre era Michel de Montaigne, el sabio.

     
Etienne Dumonstier, Enrique III







 Pierre Dumonstier I, retrato de Etienne Dumonstier







 Pierre Dumonstier, retrato de hombre con la barba roja







 Daniel Dumonstier, San Vicente de Paul







 Daniel Dumonstier, Luis de Lorena Cardenal de Guisa








 Daniel Dumonstier, retrato de joven dama








 Daniel Dumonstier, retrato de joven desconocido








 Daniel Dumonstier, retrato de hombre barbado








 Daniel Dumonstier, Georges Villiers Duque de Buckingham








 Daniel Dumonstier, Luis XIII








 Daniel Dumonstier, Jean d'Hallwin








 Daniel Dumonstier, Isabel de Francia







 Daniel Dumonstier, Antonio de Borbón Conde de Moret







 Daniel Dumonstier, Cardenal d'Ossat







 Daniel Dumonstier, Duque de Montmorency








 Daniel Dumonstier, Duquesa de Montmorency







 Daniel Dumonstier, dama con pendiente de perla








 Daniel Dumonstier, retrato de un gentilhombre








 Daniel Dumonstier, retrato de dama de perfil








Dumonstier, Michel De Montaigne.




viernes, 16 de noviembre de 2012

George Wesley Bellows



George Wesley Bellows (Ohio, USA 1882 - New York, USA 1925)

Este extraordinario pintor va allí donde habitan los hombres a pintarlos, va a la ciudad, donde se amontonan y se agolpan, donde se muestran en toda su vulnerabilidad de plebe urbana, en su fealdad también, en las calles y descampados y en esos lugares tierra de nadie, territorios degradados por el paso del hombre.
George Bellows muestra la ciudad contemporánea tal como la conocemos, sin complacencias modernistas, sin papanatismo de luces y neones, nos enseña los arrabales, los socavones de las obras, el solar suburbano, los miserables, y lo hace con una mirada exenta de sentimentalismo paternalista, ajena al feísmo beligerante de cierta "pintura social", aunque armada de crítica y de compasión.
Como todo urbanita podría decir de su propia ciudad, George Bellow ama y odia la ciudad, y del largo trato que con ella tiene la desnuda con confianza y la descubre siempre más bella incluso cuando más fea, como pasa siempre con el ser amado.
La luz incide sobre los objetos y es una luz amorosa que toca cada charco de la calle, cada mancha de barro en la nieve pisada, cada bloque de hielo en su descenso por el Hudson, y es como la luz de Dios que mira a su creación y la encuentra hermosa.
Esa es la mirada del artista, que transmuta en belleza lo mirado y repara en los cientos de tonos que caben dentro del blanco de la nieve, en el azul intenso de una poza, tan diferente del claro azul de la neblina en la mañana, en el color y la textura de la tierra abierta de un socavón, en las blanquecinas carnes de esos niños que se tiran al río desde unos tablones, en el verde olor de las algas cuando el mar ruge en las rompientes y el resplandor de la espuma que ciega los días de sol.
Toda esta  humana o humanizada naturaleza, esta cambiante Rerum Natura es la que ve, muestra y pinta George Bellows con su pincelada enérgica, empaste matérico y gesto vibrante, para celebrar la Gloria de todo lo visible y lo invisible.





 New York, 1911






 Cliff Dwellers, 1913






 Riverfront Nr. 1, 1915






Men of the Docks, 1912






Snow Dumpers, 1911






 The Bridge, Blackwell's Island, 1909






 Lone Tenement, 1909






 Blue Morning, 1909






 Noon, 1908






 Excavation at Night, 1908






 River Rats, 1906






 Forty-two Kids, 1907






 Pennsylvania Station Excavation, 1909






 Central Park, 1905






North River, 1908






 Rain on the River, 1908






 A Morning Snow, Hudson River, 1910






Floating Ice, 1910






 Summer City, 1909






 Club Night, 1907






 Both Members of this Club, 1909






 Stag Night at Sharkey's, 1909






 Forth and Back, 1913






Flaming Breakers, 1913






 The Blue Pool, 1913






An Island in the Sea, 1911






Winter Afternoon, 1909






 Winter Road, 1912