jueves, 17 de enero de 2013

René Gruau: "Le Rouge et le Noir"


René Gruau (Rimini 1909 - Roma 2004)
Hijo de padre italiano, el conde Zavagli-Ricciardelle delle Caminate, y de madre francesa, Marie Gruau de la Chesnaie, comienza a publicar diseños de modas en París ya desde los 15 años. Posteriormente abandonará el diseño de modas para entregarse a la ilustración de moda, trabajando siempre para las revistas más renombradas como Elle, Marie Claire, Vogue, Harper's Bazaar y un largísimo etcétera. Igualmente trabaja para la publicidad de las grandes casa de la alta costura francesa como Balenciaga, Rochas, Givenchy, Balmain, y muy especialmente con la casa Dior, para la que hará numerosas ilustraciones para sus perfumes, ropa y complementos.
 De hecho la primera de las imágenes es de la publicidad de un perfume de Dior; todavía recuerdo cuando salió en las revistas lo maravilloso y evocador que me pareció el dibujo de esa especie de mujer-flor, lo mismo que las últimas dos imágenes, que son de la campaña de "Eau Sauvage", el perfume de Dior para hombre, que me llevaron a comprar el perfume en cuestión, porque era ese tipo de publicidad que te hacía sentir glamouroso por el mero hecho de comprar el producto.
Hoy al ver estas imágenes espléndidas se pregunta uno qué fue de aquellas mujeres llenas de charme, vestidas de sedas, arropadas por foulards de pluma, sombreros florales, guantes tipo Hilda, ojos pintados de negro rimmel y labios de rouge que dejaban en las mejillas de los caballeros señales inequívocas, con medias de costura y vertiginosos tacones, que pisaban las moquetas del Ritz, de Maxim's y otros templos semejantes.
 No existen ya. Quizás nunca existieron y, como la Holly Golightly de "Desayuno con diamantes" sólo eran pobres chicas disfrazadas de diosas a la busca del millonario que las retirara. O quién sabe, quizás sí que hubo un tiempo en que ser rico iba asociado a una cierta elegancia y no sólo a la obscena ostentación de la riqueza y quizás sí hubo un tiempo damas que pisaban moquetas palaciegas con gracia y con encanto y  que dejaban tras su paso una tenue estela de Dior que era como un eco de su esplendor, el recuerdo de su belleza.
En cualquier caso, René Gruau hizo con su obra gráfica un homenaje a un cierto tipo de mujer elegante que yo todavía he tenido ocasión de ver en algunas calles de París, de Roma, de Madrid, una especie en peligro de extinción, si no ya definitivamente extinguida, que, como el lince ibérico, el toro bravo o el águila real, nos recuerdan una existencia más bella que no deberíamos dejar morir si no queremos arriesgarnos a que esa pérdida irreparable devalúe nuestro mundo presente.

Post Scriptum:

No quiero que se entienda que añoro a una especie de divina mujer-florero. Aquellas mujeres de los años 50-70 y el concepto de glamour que estas imágenes celebran, creo que hoy está muerto, pero hay una razón importante. Si seguimos con la metáfora de las especies zoológicas, la mujer de hoy es una especie en pleno proceso de mutación, aún no somos capaces de describirla porque el cambio está ya iniciado, pero ni mucho menos concluido. Lo que vamos viendo asombrados es un prodigioso ser que, sin abandonar nada de su esencia pasada, crece como ser humano a ojos vista, enfrentándose cada día a nuevos retos y desafíos.

Qué maravillosas son todas esas mujeres de las que cada día aprendo tanto: pienso en algunas a las que vosotros, anónimos lectores de este blog no tenéis la dicha de conocer, como Mª Francisca, Mª Luz, Celia, Puri, Lola, Paquita, Pilar, Maruja, mi madre, Mati, Patricia, Caridad, Loli, y tantas otras que no nombro por no alargarme. Gracias, chicas por enseñarnos a los hombres a ser un poco más personas.


























































































































3 comentarios:

  1. Maravilloso homenaje a las mujeres. Tus halagos son olas que nos estimulan para avanzar hacia nuevos retos. Me resulta imposible dejar de recordar aquí a José Luis Sampedro, autor que siempre ha declarado explícitamente su deseo de identificarse con el hombre andrógino, pues, al tener muy desarrollado su lado femenino, puede saborear la vida de forma mucho más rica.

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  2. No me canso de contemplar y de evocar el contexto histórico de esta maravillosa actualización del clásico tópico del Ubi sunt?. gracias de nuevo, José Miguel.

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    1. Gracias a tí , Loli y a tus comentarios. Siempre he pensado que el comentarista enriquece el texto, aportando nuevas e interesantes perspectivas que el autor quizás no llegó a desarrollar. Tú tambien construyes este blog,que sin tus comentarios sería sin duda menos interesante. Gracias

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