domingo, 24 de febrero de 2013

Neil Welliver



Gavin Neil Welliver (Milliville, Pennsylvania EEUU 1929 - Belfast, Maine EEUU 2005)
Este artista ha cultivado una interpretación muy particular del paisaje del Noreste de Estados Unidos en unos cuadros impactantes de grandes formatos que han sido justamente celebrados por la crítica y por el público norteamericanos.
En primer lugar me interesa destacar que Welliver procede de la pintura abstracta, que practicó en sus comienzos y cuyo espíritu impregna constantemente su modo de hacer. De hecho sus cuadros tienen en muchos casos una fuerte estructura abstracta: por un lado su rechazo a copiar el color del natural, pese a ser uno de los últimos plenairistas de la pintura; a este respecto el pintor es taxativo "NUNCA copiar el color que veo, NUNCA", por otro lado la escena se nos presenta como una textura, como una red: esos troncos, esos ramajes, las ondas de las aguas o sus reflejos acaban formando una superficie que tiende a la abstracción y en cierto modo recuerdan a la estilización y la serialización del arte árabe, por poner un ejemplo donde lo natural acaba convirtiéndose en una peculiar filigrana seriada y geometrizada.
El autor está interesado en trasladar ciertos efectos de luz y de relaciones de y entre los colores, y lo hace de manera muy eficiente a través de ese puzzle propio de tintas planas yuxtapuestas que crean el efecto buscado. Al mismo tiempo su vivencia "en directo" de la naturaleza, más que para copiar lo que ve, le interesa, diría yo, por la propia experiencia de plenitud de vivir el momento de creación en contacto con un lugar que transmite una determinada sensación de luz, de integridad, de poder, como sólo se pueden encontrar en la plena naturaleza, experiencia que luego debe ser "traducida" al lienzo para que la sensación se convierta en significado.
Si rastreamos en los autores a los cuales Welliver admira y respecto de los cuales reconoce tener una deuda entenderemos mejor sus pretensiones y veremos en él a un autor nada ingenuo: Corot, Monet, Bonnard, Mondrian, Pollock, De Koonig... la trama que Pollock crea en su ritualizado procedimiento de hacer gotear la pintura sobre el lienzo, el entretejido que esos hilos de pintura crean en sus recorridos y el peculiar ritmo que el hacer del pintor imprime a la obra como si fuese una partitura, las relaciones de luz, las variaciones de la luz que Monet obsesivamente estudia e investiga, el color vibrante de Bonnard, todo esto aparece integrado a una interpretación de la naturaleza, a una praxis del arte pictórico interesantísima y de la más rigurosa modernidad.

Una Naturaleza interiorizada, traducida a categorías pictóricas significativas y relevantes, pero no por eso menos sentida, menos emocionante. Al contrario, como todo artista sabe, la experiencia es tan sólo una materia prima que debe ser transmutada y codificada por el arte, para que pueda ser descodificada por el espectador, convirténdose así de nuevo en vivencia, en experiencia humana, en Naturaleza.































































































































































































1 comentario:

  1. Me encanta como plasma la naturaleza y como utiliza los colores. Sin duda una colección fabulosa.

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