domingo, 17 de marzo de 2013

Konstantin Somov I: El anacronista voluntario


Konstantin Andreyevich Somov (San Petersburgo, Rusia, 1869 - París, Francia, 1939)

Somov nace y crece en un ecosistema extremadamente artístico: Su padre, historiador del arte, era conservador del Museo del Hermitage y Konstantin va a estar, desde que tenga memoria visual, expuesto a la pintura del siglo XVIII francés, la pintura del Grand Siécle, que va a ser su inspiración y su norte artístico, hasta el punto de que su arte parece una continuación natural del de Watteau, Fragonard o Boucher. 

No sólo su arte pertenece al rococó en cuanto a los temas (fêtes galantes, escenas de la commedia dell'arte, damas en jardines o en salones palaciegos, erotismo matizado y un punto decadente, un tono entre festivo y somnoliento...), sino también en la elección de las técnicas de representación (prefiere las técnicas gráficas como la acuarela, el gouache o el pastel al óleo, los formatos medios o pequeños a los grandes, los colores claros o pastel, antes que los fuertes contrastes o las oscuridades románticas).

Sólo que Konstantin Somov no vive en Francia sino en Rusia, no vive en el 1789, sino en el 1917. Con todo, no parece casual que el rococó como arte se produjese al borde de la primera gran Revolución, la francesa, y este particular rococó de Somov se despliegue al borde de la segunda gran Revolución, la rusa. Ambos son a su manera un canto del cisne de un estilo de vida, de una concepción estética, de un mundo que viste sus mejores galas justo en el momento en que se encamina hacia la muerte.

En la obra de Somov encontramos lo artístico en un alto grado de calidad y sofisticación, al mismo tiempo que convertido en la suplantación de la realidad, su negación, su enmascaramiento, su falsificación, ese modo tramposo de rehuir, seleccionar y mirar sólo hacia lo bonito.

¿De qué huye Somov y hacia dónde? Eso será objeto de la próxima entrada. Disfrutad del puente.































 


























































2 comentarios:

  1. No sé de qué puente hablas (está claro que aquí en Andalucía no lo tengo, jeje). No conocía a Somov, tiene cosas interesantes, a pesar del desfase (algo que sólo tiene una importancia bastante relativa).

    Tiene una durmiente (que me llevo prestada para mi colección).

    Saludos, a la espera quedo de la continuación de la saga.

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    1. Jeje, aquí en la Comunidad Valenciana son Fallas y esta vez nos toca puente.
      Es un pintor muy curioso, en efecto y con una gran delicadeza
      Gracias por el comentario, un saludo

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