lunes, 18 de marzo de 2013

Konstantin Somov II: la realidad y el deseo


"Si el hombre pudiera decir lo que ama,
Si el hombre pudiera levantar su amor por el cielo
Como una nube en la luz;
Si como muros que se derrumban,
Para saludar la verdad erguida en medio,
Pudiera derrumbar su cuerpo, dejando sólo la verdad de su amor,

La verdad de sí mismo,
Que no se llama gloria, fortuna o ambición,
Sino amor o deseo,
Yo sería aquel que imaginaba;
Aquel que con su lengua, sus ojos y sus manos
Proclama ante los hombres la verdad ignorada,
La verdad de su amor verdadero."

Así comienza un poema de Luis Cernuda, incluido en su libro "Los placeres prohibidos", publicado en 1931 y que forma parte de su obra completa denominada La realidad y el deseo.
En él nuestro poeta andaluz describe de un modo muy conmovedor la dificultad para el homosexual, en su época, como en cualquiera, de vivir, de reconocerse abiertamente como tal, de lo que hoy llamamos "salir del armario" y manifestarse con libertad, con sinceridad, con normalidad.

Preguntaba yo en la entrada anterior de qué huía Konstantin Somov recluyéndose en ese esteticismo dieciochesco. Quién sabe, quizás de sí mismo, de los aires claustrofóbicos de una sociedad, la rusa zarista, tradicional y clasista, y luego de los no menos claustrofóbicos de la nueva rusia bolchevique, revolucionaria y puritana. 

Huyendo de la falta de libertad nuestro pintor viajó a Norteamérica, donde no congenió con sus habitantes y finalmente acabó en París, en cuyos aires se respiraba el excitante aroma de la libertad.

Es en París, durante la década de los 30, hacia el final de su vida,  donde el autor va a producir la mayor parte de su obra homoerótica, como no queriendo despedirse de la vida sin sincerarse, artística y vitalmente, dejando una obra que, al tiempo que de madurez artística, tiene un aliento de verdad que sigue siendo muy valorada en nuestros días y es la parte de su obra que hoy en día sigue cotizando más en las subastas de arte. 

Ironías del mercado del arte, Somov, a pesar de haber vivido siempre como homosexual, tuvo que llegar a ser un anciano para atreverse a pintar estos cuadros que hoy son precisamente los más valorados de toda su obra.






















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1 comentario:

  1. A raíz de la entrada de ayer encontré algunas de las obras que pones aquí, y me imaginé la respuesta a tu pregunta de ayer.

    Por cierto, ¿tu mail es el que tienes asociado a tu perfil?

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