lunes, 20 de mayo de 2013

Henri de Toulouse-Lautrec. Intimidad

Entre 1892 y 1893 Toulouse-Lautrec pinta esta serie de cuatro composiciones sobre el mismo tema y con las mismas modelos. Las escenas parecen tomadas de la cotidianidad de las artistas de cabaret, que solían dormir juntas tras acabar el trabajo, por razones  prácticas y de espacio, de manera que estas composiciones tienen un aire de camaradería entre compañeras o amigas, aunque el propósito de sugerir una intimidad sexual de tipo lésbico, a mi modo de ver no debe ser descartado en absoluto. El propio autor, refiriéndose a la tercera de ellas dice que es "el verdadero epítome de la sensualidad". 

Con ello nos introduce de un modo inquietante en el punto de vista del mirón, el voyeur, ya que el pintor es aquí un intruso que ha sorprendido unos fragmentos de intimidad entre dos personas, como el que espía por una mirilla los actos ajenos.
En cualquier caso las obras tienen un aroma de sencillez que cautiva y que las hace valiosas por la cálida sensación de complicidad entre los personajes femeninos, de bienestar, de cariño, que no es frecuente ver representada en la pintura.

Frente a estas escenas íntimas de amigable ternura no nos importa si sus protagonistas son personas de baja condición social o de reputación dudosa, o si, como incluso podría ser, se trata de dos prostitutas compartiendo cama en el burdel; como no le importaba en absoluto a su autor, quien frecuentó esas compañías durante  toda su vida, rehuyendo a los de su propia clase social.  

Quizás porque  el conde Henri-Marie-Raymond de Toulouse-Lautrec-Monfa, el raro, el marginado, el enano, el privilegiado, el borracho, el doliente, hacía tiempo que había seguido la vía de los que huyen de lo convencional, se había echado a la vida, y se había echado sin red; viviendo en carne propia "avant la lettre" lo que décadas más tarde diría otro famoso bohemio, Jack Kerouac: "Sigo a la gente que me interesa, porque la única gente que me interesa es la que está loca, la gente que está loca por vivir, loca por hablar, loca por salvarse, con ganas de todo al mismo tiempo, la gente que nunca bosteza ni habla de lugares comunes, sino que arde, arde como fabulosos cohetes amarillos explotando igual que arañas entre las estrellas".






























7 comentarios:

  1. Me sorprende la habilidad para captar la afectividad de, quien hasta ahora consideraba,un frívolo pintor de prostitutas.
    Me permito recrear la situación de estas féminas: nostálgicas evocaciones indelebles de las páginas de su vida bien pudieron desembocar en la tierna sensualidad de las escenas, como inesperado consuelo de pasiones truncadas por la realidad.

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    1. Ser capaz de empatizar con otros seres humanos tiene mucho que ver con haber sufrido en carne propia y haber madurado, haber crecido, a través de ese sufrimiento. Creo que Toulouse-Lautrec pudo desarrollar esa capacidad de empatía con los desfavorecidos, ya que él mismo era un desclasado y un ser sufriente, con una vida terrible. Yo diría que es cualquier cosa menos frívolo; a pesar de todas sus escenas de la "vida loca", de los cabarets, hay una profundidad y una seriedad en su trabajo que tienen pocos contemporáneos, exceptuado Van Gogh.

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  2. No conocía esta serie.

    Comparto la idea de que su pintora no es frívola en absoluto. Sólo hay que arañar un poco el barniz para darse cuenta de la cantidad de "sangre, sudor y lágrimas" que hay en sus pinturas.

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    1. El pobre Toulouse-Lautrec yo diría que vive entre seres de la noche porque de noche todos los gatos son pardos y probablemente se siente menos excluido que a la cruda luz del día; es como si todas esas cupletistas, putas y borrachos fueran una segunda familia para él. Sus últimos años son de una tisteza sobrecogedora.

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  3. Totalmente de acuerdo con este último comentario. Henry fué víctima ya en su infancia de la endogamia familiar (sus padres eran primos hermanos) lo que le ocasionó problenas óseos que impidieron sobrepasara de adulto los 1'52 metros de altura. Encima creció en una familia desestructurada -sus padres se separaron cuando él contaba sólo 4 años- y le propiciaron el frecuentar los garitos y burdeles como "joven rico", cuya factura fué enfermar de sífilis y morir muy pronto.
    Si eso se puede considerar frivolidad... Lo que sí destila su obra es una excepcional ternura hacia las mujeres marginadas y abocadas a la prostitución, como si su trato hubiera humanizado su paleta y pinceles. Hay una segunda lectura en sus obras, como por ejemplo en "La inspección médica", que denota una clara denuncia contra la sociedad que engullía en el fango a estas desgraciadas criaturas. Queda mucho Toulouse-Lautrec aún por descubrir.
    Encantado de compartir aficiones artísticas con Ud. y su excepcional grupo de amigos.
    Gracias por permitirme expresarme y CORDIALES SALUDOS una vez más.

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    1. Toulouse-Lautrec es un buen ejemplo de cómo el dinero o la posición social no procuran por sí solos la felicidad, de los artistas cuya biografía he consultado es uno de los que me parecen más infelices.
      A su obra me acerqué desde muy joven por un libro que tenía mi padre, me encantaban sus dibujos y ese modo de pintar que es como un dibujo apresurado, y sin embargo tan bien resuelto y tan efectivo, y curiosamente es una obra que, aunque contiene mucha crítica y observa mucha miseria, sin embargo no es triste en absoluto, es como si esas miserias de la vida real consiguiese trasmutarlas y en cierto modo "absolverlas" a través del arte.

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  4. Sí, comenzó por encontrar en esas sus creaciones la válvula de escape a sus complejos, pero a medida que maduraba -en medio de la infelicidad que Ud. también ha detectado- fué surgiendo en su obra un sentimiento de ternura hacia los más desfavorecidos que engrandeció aún más su obra, por eso su genialidad ha llegado hoy hasta nuestros tiempos.
    Este mes ha pasado Ud. de las 125.000 visitas. Todo un hito. ENHORABUENA.
    Aunque sufra la poca concurrencia de "comentarios" en su blog -lo cual es sumamente frecuente en este medio- sepa que su repercusión llega muy lejos, acompañada de admiración y reconocimiento.
    Arte y Literatura hacen amigos. Téngame por uno de ellos.
    Saludos.

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