domingo, 30 de junio de 2013

SAI WENG SHI MA









 Un anciano en la frontera perdió un caballo. Sus vecinos se acercaron a consolarlo, mas él se hallaba tranquilo: “Un caballo no es gran cosa, quién sabe, quizás no sea un mal después de todo”. 

Al poco tiempo el caballo regresó acompañado de una hermosa yegua. Los vecinos de la aldea, asombrados de su buena suerte, acudieron a darle la enhorabuena, pero él, meditabundo y desconfiado, decía: " no sé, no sé, una cosa encontrada así, sin ton ni son, no me parece una buena señal, veremos". 

Al cabo de un tiempo, el hijo mayor del hombre, mientras montaba la yegua se cayó y se rompió una pierna, quedándose cojo. Los vecinos del anciano fueron a su casa a compadecerse de su desgracia, pero él, en lugar de estar entristecido se mostraba sereno, para sorpresa de sus visitantes, y decía: " quién sabe si es tan malo esto que ha pasado, ya veremos". 

Pasado algún tiempo, el Emperador, en guerra con sus vecinos bárbaros, mandó hacer una leva en todo el imperio. Los soldados llegaron a la aldea del anciano y se llevaron a todos los hijos en edad militar, menos precisamente al hijo del anciano, ya que por su cojera resultaba inútil para el servicio. 

De cuantos fueron a la guerra ninguno volvió con vida, en cambio el hijo del anciano del caballo, cojo y todo, vivió largos años y pudo cuidar de sus padres y de la hacienda familiar.



La frase que comienza esta historia es un conocido Chengyu, o refrán chino de cuatro sílabas, un uso lingüístico muy propio de la lengua china; cada uno de estos refranes llevan su historia anexa que los explica. Este refrán podría ser el equivalente a nuestro castellano "No hay mal que por bien no venga".





11 comentarios:

  1. Solemos interpretar mal la vida, de ahí que nos sintamos engañados. Y es que, en realidad, solo liberándonos del temor es posible la serena aceptación de lo inevitable, que es el más potente germen de la fortaleza humana.

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    1. En la vida pasa constantemente que nos ocurren cosas que parecen bienes, no sé, conoces a alguien, te enamoras y piensas que eso te va a hacer feliz, sin embargo te aguardan años de maltrato o de disputas, o de fastidio; del mismo modo ocurren hechos que parecen ser males, te quedas sin trabajo, por ejemplo, y puede ser una oportunidad para que te replantees tus opciones y te sacudas la rutina.

      Nunca se sabe, creo que no tenemos ni la sabiduría ni la perspectiva para juzgar cuándo un acontecimiento de nuestra vida va a ser positivo o negativo, quizás por ello no debemos dejarnos afectar por los dos grandes enemigos de la felicidad: el deseo y el temor.

      El sabio mantiene su ánimo igual ante la dicha o la adversidad, pero ser ecuánime no es nada fácil. Yo, por más que me esfuerzo, aún no he avanzado en eso ni un poquito siquiera.

      Un abrazo, disfruta de les vacances tú que puedes.

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    2. De momento, estoy disfrutando de un estupendo curso sobre Psicología y Pedagogía, a ver si "aprendo a aprender" del fabuloso libro de la vida.
      Felicidades en el primer aniversario de tu "reinado": sobradas ocasiones has tenido para demostrarnos un gran valor ante los retos.

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    3. Si "reinar" es sentir siempre este peso sobre los hombros, esta delgada línea que me separa siempre de los demás, este sentirse siempre expuesto a la opinión y el juicio ajenos, este trabajo incesante, entonces creo que seré más feliz el día que pueda dejarlo y volver a ser un profe de latín, que es lo único que de verdad quiero ser en esta vida.
      Gracias por tan cariñosas palabras.

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  2. Aquest control de les emocions… mira que és difícil; en la nostra cultura occidental no hi estem acostumats.

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    1. Hui dia hi ha un discurs que predica que hem de exterioritzar les nostres emocions, que hem de ser espontànis, però jo crec que la naturalitat i la espontaneitat "a pel" no són útils ni desitjables. La civilització implica control de si mateix.
      Però si que costa, si; no hi ha cosa més difícil

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  3. Felicidades, felicidades FELICIDADES!!! Eligiendo textos, seleccionando pintura, aspecto en el cual me muevo relativamente bien, y donde estás descubriéndome magníficos ejemplos. Lo dicho: Felicidades!!!

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    1. Muchísimas gracias, Martín, por tus palabras. La verdad es que empecé el blog el año pasado sin saber en qué iría a parar todo esto, pero me está gustando. De todos modos el hecho de tener a mi lado a un pintor eminente, compañero emprendedor e imaginativo y persona de una categoría humana excepcional como tú, algo se me debe haber pegado, jeje. Gracias de nuevo.

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    2. Eres tremendo...! Gracias a ti de nuevo. Y felicidades también por el cambio de imagen, más clara y luminosa; más acorde con tu persona.

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  4. Ese carácter estoico del anciano me hizo recordar un texto de Séneca, que decía que ser prudente era ser moderado, y esto nos hacía vivir sin tristeza. Ergo, el prudente es feliz.

    PD. La cita es de memoria, lo que quiere decir que no será así, y ni siquiera podría ser de Séneca, jeje.

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    1. El prudente es el que en los buenos momentos se acuerda de que lo bueno se acaba pronto y por eso se alegra pero sin exagerar, pero también en los malos recuerda lo de "no hay mal que cien años dure" y por eso mantiene la esperanza y no se agobia.
      Si la cita es literalmente de Séneca o no, en todo caso es muy de su estilo, al fin y al cabo los antiguos también citaban siempre de memoria ;)

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