miércoles, 10 de julio de 2013

Tres miradas judías I: Isidor Kaufmann

Vamos a emprender un viaje a través de la pintura judía, que quiere mostrar tres momentos diferentes de la historia del pueblo de Israel a través de tres miradas artísticas completamente diferentes, tanto por sus posicionamientos o sus pretensiones estéticas, como por el contexto histórico en que tuvieron que desenvolverse.

Para empezar este viaje he escogido al pintor húngaro Isidor Kaufmann (Arad, Hungría 1853 - ¿Viena? 1921). Este pintor, perteneciente a una familia de comerciantes judíos, de la burguesía urbana asimilada al estilo de vida gentil, no sabemos si observante o no, pero en cualquier caso de un medio muy alejado de la ortodoxia, comienza sin embargo desde los años 90 a pintar una impresionante serie de magníficos retratos de personajes de los Shtetl, las aldeas judías de la Europa del Este, y viaja por Galitzia, Ucrania y Polonia, documentando los rituales, vestimentas, estilos de vida y rostros del mundo judío ortodoxo más tradicional.
Kaufmann pronto obtiene un importante reconocimiento con esta temática, e incluso el propio emperador Franz Josef compra uno de sus cuadros titulado "La visita del Rabino" y lo presenta al Museo de Bellas Artes de Viena. Los premios y los encargos le llueven al autor, que ha encontrado en la rica comunidad judía vienesa occidentalizada exteriormente, moderna y tan sofisticada como cualquier judío neoyorquino de hoy en día, pero con una gran nostalgia de sus raíces y una a veces doliente consciencia de su identidad, una clientela favorable a su retrato positivo del mundo ortodoxo, al que dota de profundidad y psicología.

Los ancianos, los rabinos, los jóvenes, las mujeres que posan para Isidor Kaufmann, a pesar del envoltorio un poco folklórico de sus vestimentas, son cualquier cosa menos seres irrelevantes o arcaicos; los retratados se nos aparecen como personas con una gran profundidad de pensamiento, reflejan una intensa vida interior, lo que, en contra del discurso laicista ilustrado predominante, transmite una visión positiva de la religión tradicional. 

Aquí la religión de Israel no es una oprimente superstición destinada a sucumbir ante el ilustrado mundo moderno, un signo de atraso, sino que es reivindicada como un modo legítimo de vida, una vivencia de Dios y un modo de estar en el mundo poseedor de sabiduría, bondad y avalado por la continuidad de una tradición mantenida tenazmente por la comunidad a través de los tiempos y las tribulaciones. 

No deja de ser curioso que quien hace este apasionado retrato del mundo judío ortodoxo de los Shtetl, mundo que en aquel momento aparecía como retrógrado, rural, a punto de desaparecer, fuera un "turista", esto es, un judío ajeno a las tradiciones, casi un gentil. Quizás esta mirada externa contribuye a la simpatía que nosotros, también ajenos, también turistas, podemos sentir por estos rabinos que nos miran desde su reivindicada humanidad.



















































































































12 comentarios:

  1. Muy interesante la entrada, me ha encantado conocer a este pintor. Me ha hecho gracia lo de judío neoyorquino sofisticado, ya te diré porqué. Ana.

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    1. Hola Ana, ¿sabes quién me viene a la cabeza cuando pienso en el sofisticado judío neoyorkino? el doctor Joel Fleishmann, el de "Doctor en Alaska" con lo que a mí también me hace sonreir para mis adentros. Ya me contarás.
      Un saludo, gracias por el comentario :)

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  2. Me declaro un completo ignorante de la obra de este pintor, con un dominio del retrato realmente asombroso. Comparto el colofón de tu entrada. En el fondo, uno no deja de ser un turista asomándose a este mundo que, al menos a mí, se me antoja muy oculto. Incluso me sorprende tanta circunspección,

    Saludos ;)

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    1. Lo curioso es que cuando Kaufmann retrataba a los judíos ortodoxos del este de Europa es posible que pensara en ellos como una reliquia a punto de ser engullida por la modernidad y a lo mejor por eso los documentaba (como John Catlin a los indios), pero si hoy te vas a Jerusalem...o, más cerca, a la rue des Rossiers en París, verás a muchos personajes que parecen haber salido de alguno de los cuadros de este señor. Quién lo hubiera dicho

      Un saludo, Enrique

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    2. En París los he visto varias veces, y sí: son idénticos a algunos de estos cuadros.

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  3. Como Enrique no conozco la obra de este pintor. Las imágenes publicadas son extraordinarias y pintan con gran veracidad las costumbres y rostros de un pueblo en particular. Es lo que me apasiona de esta posibilidad actual de los medios de la red, conocer lo desconocido y ver como cada cual logra plasmar la realidad que lo rodea. Con tu permiso lo comparto con ARTE+, me gusta que la comunidad pueda compartir publicaciones de calidad. Un saludo.

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    1. Como bien dices, si no hubiera sido por internet, ni tú ni yo hubiéramos probablemente sabido nada en nuestras vidas de este Isidor Kaufmann que hace estos retratos tan extraordinarios. Y por supuesto que tienes mi permiso para compartirlo en ARTE+, lo pensaba hacer yo mismo, pero te agradezco que la lleves a esta comunidad también, espero que les guste mucho.
      Un saludo y gracias

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  4. Muy buenos retratos. Hasta los niños tienen mucha solemnidad.

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    1. Sí, a los pobres niños se les ve muy formales y estudiosos. Si te fijas, estos retratos se parecen bastante a las fotografías que ya en esa época debían estar empezando a hacerse, donde la gente aparece siempre muy seria y muy en pose. De hecho me recuerdan mucho a las fotos de mis abuelos y bisabuelos, todos con el traje de domingo y posando delante del mueble bueno o de alguna colcha bonita.

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  5. Aquests personatges no semblen molt feliços, jo diria que no ho semblen gens, no transmeten tranquil·litat d'ànim sinó tot el contrari.

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    1. La vida del jueus dels Shtetl no era com per a estar feliç; entre les persecucions i progroms que practicàven tant els russos com el polonesos i la pobresa de les zones rurals, no s'ho devien de passar massa bé. A més a més, l'amor a Déu és un concepte jo diria més bé cristià, el jueu viu en el temor de Déu, que és una cosa ben diferent.

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  6. http://www.artmajeur.com/eduard-gurevich/
    https://www.facebook.com/JudaicaLifeArt

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