martes, 20 de agosto de 2013

La rama dorada

 [Habla la Sibila de Cumas]

"Oculto existe en la frondosa copa                                              136
De un árbol colosal un ramo de oro
De suaves hojas y flexible tallo,
Consagrado a la Juno del infierno.
Todo el bosque lo encubre y las obscuras
Selvas lo esconden en su seno umbrío;
Y nadie al Orco descender alcanza,
Si antes del árbol arrancar no logra
El bello ramo de las hojas de oro:
Llevar tal prenda, cual presente suyo,
Ordenara la hermosa Proserpina;
El primero cortado al punto brota
Un tallo nuevo del metal precioso;
Marcha pues, y con ojos vigilantes
Busca y arranca la preciada joya.
Ella a tu afán se ofrecerá propicia, 
Si es que te llaman los piadosos hados,
Si así no fuere, ni con fuerza alguna
Vencer, ni con los golpes del acero
Podrás cortarlo de su firme tronco."                                           147
[ .......... ]


Apenas dijo Eneas, y veloces                                                        190
Descienden dos palomas de la altura
Ante sus ojos, y en el verde suelo
Posan sus plantas. Reconoce el héroe
En las palomas las maternas aves.
Y así gozoso ruega: - "Sedme guías,
Y si hay algún camino que conduzca
A donde el ramo de oro con su sombra
Cubre la fértil tierra, allá mis pasos
Por este bosque dirigid propicias;
Y tú, Madre sagrada, en tales dudas
No me abandones." - Dice, y se detiene;
Y observa los augurios de su vuelo,
Y hacia dónde en su rumbo se dirigen,
Y ellas, picando a veces en la hierba,
Hasta el extremo en su volar avanzan,
A do llega siguiéndolas la vista; 
Mas al tocar del pavoroso Averno
Las fétidas gargantas, raudas parten, 
Y se deslizan por el aire tenue,
Y en el árbol ansiado al fin se posan; 
Y del oro el fulgor sobre las ramas
De color desigual, luciente brilla.
Cual suele en el invierno en la alta selva,
Los árboles vestir el tierno visco, 
Cuando con nueva fronda reverdece, 
Resplandeciendo sus dorados tallos, 
Que abrazan en redor troncos ajenos, 
Tal era el brillo y esplendor del oro
Sobre la opaca encina, y tal las hojas
Sonaban por los vientos agitadas.
Con avidez y poderoso impulso
Arrancando la rama presuroso, 
Llévala Eneas de la diosa al templo.                                            211

P. Virgilio Marón, Eneida VI (versos 136-147 y 190-211).



Traducción en verso castellano de D. Luis Herrera y Robles, presbítero, miembro del la Real Academia de la Lengua Española, catedrático de Literatura de la Universidad de Salamanca, capellán de honor y predicador de S. M., comendador de número de la R. O. de Carlos III y de Isabel la Católica.
Tercera Edición: Madrid, 1905.




8 comentarios:

  1. Me encanta la traducción, aunque imagino que la "fidelidad" a la forma le haya hecho cometer algún que otro "pecado" de traducción. Cada vez que esto ocurre, siempre surge el dilema de cuál es la mayor traición. Al menos, como traductor ocasional, siempre me lo planteo.

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    1. Esta versión me gusta precisamente porque, de las que conozco, es probablemente la que menos traiciona el original para acomodarlo al verso y al mismo tiempo tiene un endecasílabo, a veces quizás un poc forzado, pero en general bastante bueno y bastante suelto. Es lo bueno de estos curas que tienen tanta familiraridad con el latín que son capaces de traducirlo sin alejarse casi del tenor literal del texto. Traducir poesía es muy difícil porque si por seguir lo más fielmente el texto tienes que sacrificar el verso o el estilo, como tú dices, ¿cuál es la mayor traición?

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    1. Muchísimas gracias por tu comentario, María Eugenia. Un saludo

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  3. La subjetividad inherente a cualquier poema - incluso en nuestra propia lengua - exige su "traducción", su interpretación personal, que siempre traicionará al texto original. "Recrearse" con la literatura supone "recrear" sus textos, haciendo de ella un ente vivo, como bien demuestras tú, con exquisita originalidad, enriqueciendo nuestra innata propensión a contar y escuchar historias al acoplar tan eficazmente la belleza de las imágenes a la de las palabras.

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    1. La labor del traductor, como la del lector, consiste en dar una nueva vida al texto, actualizándolo en la lectura con los significados aportados por las vivencias, la inteligencia o la imaginación del intérprete. Como una pieza musical se actualiza en cada ocasión en que es tocada y así la escritura se convierte en música viva, del mismo modo un relato vuelve a la vida cada vez que es leído y esas palabras dispuestas en un determinado orden sobre el papel, como si de un encantamiento se tratara, se convierten en experiencias reales (el hecho de que su realidad transcurra en la imaginación no disminuye en modo alguno su condición real, ya que la realidad no es más que un concepto creado por nuestra mente) para el destinatario.

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  4. Buenas noches, José Miguel. He descubierto tu blog por casualidades, y he de decirte que me encanta el arte, aunque no entiendo mucho. Pero, pienso como tu, se lo que me gusta y lo que no, pero, lo primordialmente es respetar al artista sea o no conocido. Estoy aprendiendo poco a poco con tu ayuda.Muchas gracias.

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    1. Me alegro mucho, Silvia, de que te guste el blog. Espero que sigas visitándome y que lo que vayas viendo te mantenga interesada. Dices bien que es importantes respetar al artista, sea conocido o no, porque el que tenga más o menos fama no dice mucho de su valor como artista y en cualquier caso lo que los artistas nos aportan a todos es muy valioso. Gracias por comentar y bienvenida.

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