jueves, 19 de septiembre de 2013

Orfeo

Tan sólo aquel que levantó la lira,
incluso entre las sombras,
puede expresar, entre presentimientos,
la alabanza infinita.

Tan sólo aquel que comió con los muertos
la adormidera, la de ellos,
no volverá a perder el más leve sonido.

Aunque el reflejo del estanque 
se difumine muchas veces:
sabe la imagen.

Sólo en el reino doble
se volverán las voces
eternas y suaves.

                   Sonetos a Orfeo IX, Rainer Maria Rilke.





Orfeo y Eurídice, ca. 1650-53 [124 x 200 cm], Musée du Louvre. Nicolas Poussin (1594-1645)




Dejad, no levantéis ninguna estela,
que la rosa florezca por ella cada año:
esto es Orfeo. Su metamorfosis
en esto y en aquello. No busquemos

nombres distintos. Una vez por todas
todo canto es Orfeo. Llega y sale,
¿No es mucho ya que sobreviva a veces
por unos días al cuenco de rosas?

¿No lo entendéis? Debe desvanecerse.
Aunque el desvanecerse a él mismo le dé miedo.
Trasponiendo el aquí con su palabra,

ya está él allí, no le podéis seguir.
La reja de la lira no aprisiona
sus manos. Y obedece superando.


                     Sonetos a Orfeo V, Rainer Maria Rilke.
                          (Edición y traducción de Eustaquio Barjau, Catedra Letras Universales)



9 comentarios:

  1. Bueno, dispuestos a elegir entre estas dos bellezas, me quedo con Sonetos a Orfeo V. "Aunque el desvanecerse a él mismo le dé miedo".
    un saludo

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    1. Rilke es un poeta que dice mucho más de lo que parece, tiene una primera lectura deslumbrante por lo bella que es su escritura, pero tiene un fondo que uno no siempre está seguro de entender y que es bastante profundo. Para muestra una cita, ésta vez de las Elegías de Duino I: " Pues lo hermoso no es otra cosa que el comienzo de lo terrible en un grado que aún podemos soportar y si lo admiramos tanto es sólo porque, indiferente, rehúsa aniquilarnos."
      Un saludo

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  2. Es curioso el contraste existente entre la tristeza que suscita el título y tema de la página, al remitirnos al músico mitológico que tanto sufrió por el amor de Eurídice, y la serenidad de la naturaleza en la que se encuadra la escena, quizá por efecto de la mágica música que solo él sabe emitir.

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    1. Sí, a ese respecto me gusta lo que dice Rilke: "una vez por todas, todo canto es Orfeo", Orfeo es música, es armonía, es una potencia que va más allá de la muerte, que vive sólo en el momento de producirse y luego se desvanece, necesariamente, para así volver siempre.
      Poussin ha sabido captar esa serenidad del canto de aquél que sabe expresar la alabanza infinita porque ha estado entre las sombras y por eso mismo valora aún más la caricia del sol, lo único e irrepetible de cada instante de vida terrenal.
      Como el canto, que existe sólo en el momento de oirlo pero puede dejar una huella imborrable, nuestra vida es una breve configuración momentánea que camina a su disolución en lo eterno.

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  3. Me encanta Rilke (aunque hace tiempo que no he vuelto a él). Y precisamente vivo en su "ciudad soñada".

    Su poesía no se agota nunca en sus palabras, ni siquiera su significado lo angosta.

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    1. Ahora que hablas de su ciudad soñada me viene a la memoria algún poema de Aleixandre dedicado a la misma ciudad que tiene un título parecido ¿no?
      Rilke tiene un modo de decir que, como bien dices, no se agota ni en sus palabras, ni en su significado, es como si el lenguaje siempre señalara hacia un punto más allás de sí mismo. Eso es lo que me gusta tanto de Rilke

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    2. Pues el de Aleixandre (mi casi paisano) no lo conozco. Y es raro que en Ronda no se haga ningún tipo de comentario al respecto (o bien, que yo no me haya enterado). Porque lo de Rilke está en la misma entrada, y hasta hay una academia con su nombre, jaja.

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    3. Ahora el que merece un tirón de orejas soy yo, me he liado con Málaga, a la que Aleixandre dedica un poema en "Sombra del Paraíso", mientras que Rilke se refiere a Ronda, estoy ya mayor para citar de memoria jejeje

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    4. Entonces todo aclarado ;) Ese librito de Aleixandre sí lo conozco, claro. Una preciosidad.

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