lunes, 21 de octubre de 2013

Hermano lobo... (Sir Edwin Landseer)

Así comenzaba el sermón que San Francisco de Asís le dirigiera al famoso lobo del Gubbio y que, según la leyenda, consiguió amansarlo y que dejase de ser el terror de la comarca. Siempre me ha gustado esta historia de un santo que habla con los animales como con semejantes, esto es, como prójimos, compañeros de este planeta Tierra en el que y del que vivimos unos y otros. 

En un país como el nuestro, donde como Fiesta Nacional se sacrifican toros, en cuyas fiestas patronales se maltratan animales siguiendo venerables tradiciones y donde el abandono de mascotas es un popular deporte de verano, no es muy probable que los generosos sentimientos hacia nuestros prójimos animales prosperen. Por ello no es sorprendente que la pintura de animales, que en el Reino Unido ha tenido siempre grandes cultivadores, en España no haya producido ninguna muestra digna de mención. Los únicos perros que yo recuerdo en la pintura española son el perro de Las Meninas (el que pisa el enano) y el perrillo que aparece en el retrato del príncipe Felipe Próspero, de Velázquez.

En las islas británicas en cambio, la pintura de animales ha producido grandes obras y ha llegado a los palacios y a las Colecciones Nacionales, y así uno por ejemplo puede ver en un lugar de honor en la National Gallery un gran cuadro de un caballo, de Stubbs, o si va a la Tate Gallery podrá ver alguno de los cuadros de nuestro autor de hoy, Sir Edwin Landseer (1802-1873).

Este pintor, de extraordinarias aptitudes, siempre se centró desde su infancia en la pintura de animales. Su talento para la exacta representación anatómica de los diversos animales es incomparable, pero al mismo tiempo su simpatía y el reconocimiento de la dignidad del animal como un ser vivo, que comparte con nosotros los humanos unas cualidades, un carácter y unas virtudes dignas de enaltecimiento, hacen de Landseer, a mi modo de ver, el mejor pintor en este género, ya que nadie como él ha sabido captar esa impresión de majestad que transmite un gran ciervo macho, como el que retrata en The Monarch of the Glen, o la mirada inquieta de inteligencia o de devoción de un perro.

Sir Edwin Landseer tuvo mucho éxito en vida, sus pinturas eran adquiridas a gran precio por la nobleza y sus grabados, más baratos, inundaron las casas de la clase media victoriana, fue muy admirado por la propia reina Victoria y cosechó una no desdeñable fortuna. A pesar de ello su existencia no fue nada fácil, ya que tuvo que lidiar con serios trastornos mentales, causados por la depresión, el estrés y sus adicciones, problemas que sobrellevó manteniendo un fuerte ritmo de trabajo hasta una avanzada edad. 

Curiosamente hoy es más conocido por lo único de su obra que no es pintura: los leones de bronce que hay en la base de la columna de Nelson, en Trafalgar Square, que diseñó por encargo de la Oficina de Obras y Edificaciones en 1858. Así pues, cuando vayan a Londres y hagan la clásica foto de los leones de Trafalgar, acuérdense del amigo Sir Edwin, gran amante de nuestros hermanos los animales.





 El rey del páramo (Monarch of the Glen) 1851






 Un miembro distinguido de la Sociedad Protectora de Animales, 1838.






 Eros, el galgo favorito del Príncipe Alberto, 1841.






 El campeón: Venus, Terranova Landseer con un conejo.






 Dignidad y descaro, 1839.






 Buscando migajas en la mesa del hombre rico, 1858.






 King Charles Spaniels, los perros del caballero, 1845






 Deerhound y Foxhound.






 Bloodhound durmiendo, 1835






 Halcón, 1837






 La tienda árabe, 1866






 Herraje, 1844.






 Estudio de león.






 El hombre propone y Dios dispone, 1866.






El mono viajado, 1827.





16 comentarios:

  1. Hermosa historia....no la recordaba. La pintura increible ! comparto

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    1. La historia está recogida en las Florecillas de San Francisco, un conjunto de historias sobre la vida de este santo y es muy bonita. Las pinturas de Landseer son estupendas, yo no he visto cosa semejante en ese género. Gracias Ana, un saludo ;)

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  2. Gracias por acercarnos tanta maravillosa cultura! Excelente post. Un abrazo José Miguel

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    1. Un abrazo Soledad, muchas gracias por los ánimos!

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    1. Gracias a tí por comentar, me alegro de que te guste, estas cosas uno las hace en su casa y no está seguro de que le vayan a interesar a nadie...

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  4. Qué curioso, ni pensar en ello.... siempre se aprende algo con tus buenos escritos, gracias!

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    1. Jejeje, como se dice "nunca te acostarás sin aprender algo nuevo" ¿no? Muchísimas gracias, un saludo ;)

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  5. Genial compendio de cualidades humanas encarnadas, con precisión artística, en nuestros más nobles esclavos: los animales. Me parece excelente la representación de la majestuosidad de un "rey", la elegancia de un galgo, la dignidad y cariño del viejo, frente al descaro del joven, la somnolencia suscitada por una buena digestión, la coquetería de los perros del caballero, la complicidad de Deerhound y Foxhound, el orgullo del halcón, el instinto de protección y cobijo de "La tienda árabe", la elegancia de los caballos,...Solo un genio puede transmitir tan eficazmente la conmoción que estas virtudes producen, y solo un detective tan experto como tú puede revelarlas.

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    1. Creo que lo que nos hace simpatizar con los ainmales es que, en el fondo, no son TAN diferentes a nosotros. Cuando los observamos con un poco de atención, reconocemos en ellos muchas características que nosotros los humanos tendemos a considerar exclusivas, como las que tú muy bien enumeras. Landseer debió ser un profundo amante de los animales para plasmarlas tan bien, yo sólo soy un cotilla, jejeje
      Muchas gracias en cualquier caso, un abrazo

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  6. He visto algunos cuadros suyos al natural y son geniales. Comparto lo que dices sobre la percepción "animal" de su pintura. Recordando a Velazquez, "retrata" a los animales con el mismo respeto que nuestro pintor a los bufones. Preciosa entrada. Felicidades.

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    1. Yo no he tenido la suerte de ver ninguno de sus cuadros al natural, el del ciervo "el rey del páramo" me gustaría mucho en especial, creo que está en el Museo Nacional de Escocia, de modo que en algún viajecito a Edimburgo cae, fijo!
      Coincido en lo que dices, Velázquez pinta a unos seres en los que su tiempo sólo veía lo gracioso o lo grotesco con el mismo respeto con el que pinta al rey o a las infantas; ésa es la actitud de Landseer y por eso es por lo que, más allá de lo bonitos que me parecen los cuadros, creo que es un gran artista.

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  7. Preciosos cuadros. No lo conocía y me ha gustado mucho como pinta. Además muy interesante la entrada. Las otras también las he leído aunque no siempre las comento. Ana

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    1. Muchas gracias Ana, me alegro de saber que pasas por aquí a menudo, eso es señal de que te sigue gustando, nada me hace más feliz que compartir las cosas que me gustan con las personas que aprecio

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  8. ¿Pero cómo has podido olvidar el perro semihundido de Goya? Ya, eso no mejora mucho el triste panorama que nuestra pintura le ha dedicado a nuestros hermanos los animales. Pero algo es algo... Me acuerdo bien porque utilizamos parte de esa obra para la portada de una revista de filosofía que editaba en Málaga (de esto hace ya mucho, claro).

    Conocía el último cuadro, aunque no lo tenía asociado al nombre del autor. Impresionante el conocimiento de la anatomía animal.

    Fenomenal entrada y compartida (en todos los sentidos) ;)

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    1. ¡Glupps! es verdad, esa pintura es una de las joyas absolutas de la pintura española, además yo tuve una reproducción del perro semihundido de Goya en mi cuarto en mis tiempos de universitario (o sea, hace una eternidad). Gracias por recordármelo

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