martes, 19 de noviembre de 2013

Isaac Cordal: comentario a la modernidad


"Veo una multitud innumerable de hombres semejantes e iguales que giran sin descanso sobre sí mismos para procurarse pequeños placeres vulgares con los que llenan su alma. Cada uno de ellos, puesto aparte, es como extranjero al destino de todos los otros: sus hijos y sus amigos personales son para él toda la especie humana; en cuanto al resto de sus conciudadanos, está a su lado pero no los ve; los toca y no los siente; no existe más que en sí y para sí, y si aún le queda una familia, puede decirse que no tiene más patria. 
Por encima de estos se alza un poder inmenso y tutelar, que se encarga sólo de asegurar su recreo y velar por su suerte. Es absoluto, minucioso, regular, previsor y agradable. Se parecería al poder paterno si, como él, tuviera por objeto preparar a los hombres para la edad viril; pero no busca, por el contrario, más que fijarlos irrevocablemente en la infancia; quiere que los ciudadanos disfruten, a condición de que no sueñen más que en regocijarse; trabaja con gusto para su felicidad, pero quiere ser el único actor y el único árbitro; provee a su seguridad, prevé y asegura sus necesidades, facilita sus placeres, conduce sus principales asuntos, dirige su industria, regula sus sucesiones, divide sus herencias; ¿no puede quitarles totalmente el esfuerzo de pensar y la pena de vivir?" 

Este texto, escrito en el siglo XIX por Alexis de Tocqueville describe nuestro mundo contemporáneo a la perfección: he aquí al hombre medio, ese especimen estándard al que los Mass Media dirigen sus mensajes y he aquí a las "democracias" de los países desarrollados, omnipotentes máquinas de control.  
 
Me ha venido a la cabeza este profético texto al introducir la obra Cement Eclipse del gallego Isaac Cordal (Pontevedra 1974), actualmente residente en Londres. Isaac Cordal trabaja sus modelos en arcilla, creando luego moldes de silicona que rellena con cemento, dando lugar a unas figuras de rasgos fuertemente estandarizados, por lo común hombres con traje ejecutivo y maletín, aunque también, como en los belenes clásicos, hay otras tipologías. 

El artista coloca y después fotografía a sus homúnculos en lugares y agrupaciones muy particulares que constituyen en sí todo un comentario a nuestra civilización de urbanismo degradado, de feísmo infinito, espacios de gris cemento, y a lo que ese entorno, previamente degradado por el hombre, hace sobre el propio ser humano. El comentario, a veces irónico, a veces desolador, induce a una reflexión sobre la deshumanización contemporánea,  parece incluso interrogarse sobre si nuestra sociedad actual no se habrá convertido ya de hecho en una sociedad "posthumana".



























































 



















































Para más información sobre la obra interesantísima de este joven pontevedrés les remito a la página del propio artista: http://www.isaac.alg-a.org/


6 comentarios:

  1. Me hago fan incondicional de Isaac desde ya. El otro día ya me entretuve en esta entrada, pero, por aquello de dar un orden a mis lecturas, me abstuve de comentarlo hasta leer este "periodo perdido". Por fin me he puesto al día.

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    1. A mí, desde la primera vez que lo ví, me entusiasmó, es muy, muy bueno. Me parece una especie de belenista urbanita postmoderno genial, y las fotos son muy intensas (dentro de esas escenas sigo esperando encontrarme sin embargo con la familiar figura del "caganer")

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  2. Muy interesante la obra de este señor. Gracias por dárnosla a conocer, y gracias por el trabajo en tu blog, Jose Miguel.
    Saludos.

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    1. Muy interesante en efecto y juraría que es un artista que todavía tiene muchas sorpresas que dar y con una mirada crítica que promete. Habrá que seguirlo.
      Gracias por lo que me toca, me alegro de que te guste el blog, Javier, en eso estoy, en compartir lo que me gusta y alegrarme cuando encuentro que hay más personas a quienes, para mi sorpresa, también les gusta.
      Un saludo

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  3. Impactante muestra del paradójico efecto que nuestra sociedad capitalista ejerce en los individuos, pues su peculiar espíritu de iniciativa, optimismo y necesidad de triunfo parece abocarlos al aislamiento y la incomunicación. ¿"Medidas de mejora"?

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    1. Como estos hombrecillos estandarizados de los dioramas de Isaac Cordal en su extraño escenario de ciudad postapocalíptica, así nosotros, los miembros de la sociedad actual vivimos en nuestro propio ecosistema, que se llama CAPITALISMO. Es un ecosistema duro y no muy acogedor, nos estandariza y nos aisla, pero, como tú dices ¿medidas de mejora? no soy político y a mi edad ya he dejado de creer en unas cuantas cosas...

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