viernes, 22 de noviembre de 2013

J. Nemo


El fotógrafo de origen serbio Abraham Brancovic, nació por casualidad en la Transilvania rumana en 1962, en el seno de una familia gitana nómada. Como consecuencia de la política de opresión a las minorías étnicas de Ceaucescu, es secuestrado por el estado rumano y obligado a educarse en un tétrico internado. Escapa de allí con unos compañeros en 1978 y consigue llegar a pie con grandes penalidades a Varna (Bulgaria) donde embarca como polizón en un barco mercante con rumbo a Londres. Se salva de ser entregado a las autoridades gracias a que una epidemia que se ha declarado entre la tripulación pone al barco en cuarentena. Aprovechando esta circunstancia consigue abandonar el mercante a escondidas  y confundirse entre la inmigración londinense.

Un vez en Londres cambiará su nombre por el de J. Nemo. Durante unos años va a vivir en la más completa indigencia ocupando edificios abandonados, dedicado a pequeños hurtos y a la prostitución. Su salud se resiente de la situación de desarraigo y con el tiempo se ve afectado por una particular agorafobia que le obliga a vivir encerrado en su cuarto, comienza a desarrollar ideas delirantes y cree que la luz solar puede matarle, idea que refuerza su agorafobia y le constriñe a una vida de clausura permanente. 

Encuentra un cierto solaz a su situación fotografiando escenas de la televisión que hay siempre encendida en su cuarto y que es su casi única comunicación con el mundo exterior. Son los años 80 y convive en pisos ocupados con miembros del movimiento punk en cuyos ambientes comienzan a alcanzar una cierta notoriedad sus peculiares fotografías. A través de un conocido, miembro de los Joy Division, consigue una exposición en una galería del Soho. 

Desde este momento conoce unos pocos años de fama y una mínima estabilidad económica, pero la presión del éxito, junto con su extrema insociabilidad y sus problemas con las drogas menoscaban su ya frágil salud mental, alternando la depresión con episodios psicóticos. Víctima del síndrome de Lugosi, agrede brutalmente a un joven vecino, agresión que provoca su internamiento en una unidad psiquiátrica. Allí desarrolla una fatal anorexia, o hay quien dice que inicia una huelga de hambre, de la que fallece en 1987 a los 25 años.

He traido a esta entrada unas cuantas muestras de su modo de hacer, sus imágenes hablan de la ininteligibilidad del mundo, de nuestra incapacidad para descifrarlo; no pretenden ser "artísticas", tan sólo capturan esos reality bites que son como piezas de un puzzle, pero un puzzle del que hemos perdido parte de las piezas y el modelo y ya no conseguimos reconocer cuál era la imagen que formaban, son sólo retazos mudos, objetos arrastrados por la marea.

 Alguien dijo que el arte crea significados. En este sentido la obra de J. Nemo lo que quiere mostrar es que no existe el significado, sólo signos a la deriva que somos incapaces de interpretar.











































































1 comentario:

  1. Pido perdón por este pequeña broma y espero que los lectores hayan disfrutado con mi relato gótico. Nunca ha existido Abraham Brancovic, o sí, pero como un personaje literario creado por el escritor serbio Milorad Pavic en su obra "Diccionario Jázaro", tampoco existe ningún J. Nemo, Nemo, aparte del personaje de Verne, es en latín "nadie", el nombre con el que Ulises se presenta al cíclope Polifemo. El personaje que nace en Transilvania, embarca en Varna para ir a Londres, cree que la luz le puede matar y padece el síndrome de Lugosi, como todo lector de Bram Stoker sabe, es el mismísimo conde Drácula, mi querido alter ego. Espero que nadie se haya sentido ofendido por este pequeño engaño, sólo pretendía ser un juego artístico, una ficción.

    ResponderEliminar