lunes, 4 de noviembre de 2013

Meninos da rua

Lazarillos, limpiabotas, repartidores, recaderos, mendigos, perroflautas, organilleros, vendedores de todo y de nada. Pordioseros, ladronzuelos, pillos, gamberros, camellos, callejeros avispados donde el que no corre vuela, chavales que lo mismo limpian carteras que mendigan a la puerta de la iglesia o del Mercadona, críos de precaria existencia que un mal invierno se lleva, desnutridos, mal vestidos, de ropas siempre remendadas y nunca limpias, pequeños de mirada lastimera, burlona o retadora según el caso. 

Niños al fin y al cabo, jugando o riendo entre la mugre, niños cuya escuela es la calle donde no hay maestro bueno. Ese personaje que la literatura ha inmortalizado en El Lazarillo o en las novelas de Dickens y la pintura ha retratado repetidamente con diversa suerte, a veces con mirada sentimental y caritativa, en ocasiones con afán de denuncia y reivindicación social, con ternura o con brutalidad, con simpatía o desagrado.

Por todos esos niños que, aún hoy, viven en las calles jugándose la vida a cada instante, ingeniándoselas cada día para ver lo que van a comer, o lo que deben llevar a casa. Por esos niños que no son como nuestros hijos, que sólo son hijos de Dios, y de la calle.




 Ilya Repin(1844-1930): Mendiga (niña pescadora), 1876. Museo Regional de Irkutsk





Fernand Pelez (1843-1913): Mendigo, 1884. Colección privada





 
Fernand Pélez: Petit Misére, ou mendiant au chapeau






Jules Bastien Lepage (1848-1884): Mendigo ciego, 1884





 Jules Bastien Lepage: Limpiabotas londinense, 1888





 
Jules Bastien Lepage: Pas Meche,1881






 Pascal-Adolphe Dagnan-Bouveret (1852-1929): título desconocido.





 George Wesley Bellows (1882-1925): Paddy Flannigan, 1905. Colección privada





 Guido Cagnacci (1601-1681): Mendigo ciego





 John George Brown (1831-1913): My best friend





 John George Brown: Bluffing, 1885





 John George Brown: The card trick, 1880-89





Bartolomé Esteban Murillo: Niño con un perro, 1655-60



21 comentarios:

  1. ¡Cómo impresionan las obras que has puesto! Estamos tan saturados de anuncios cargados de felicidad que nos devuelven a la realidad. Con otros ropajes pero tristemente existen.

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    1. Hoy la imagen que la publicidad vende del mundo infantil es la de niños guapos y bien vestidos que viven en adosados estilo americano y desayunan Kellogs con papá y mamá antes de irse a la escuela. Por desgracia estos niños de la calle también existen, incluso en nuestras sociedades desarrolladas; hoy irían en chándal probablemente, pero es más o menos lo mismo, tendemos a no verlos, pero no han desaparecido ni mucho menos

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  2. Excelentes, tristemente reales, extraordinariamente realizadas. Compartiendo con facebook, twitter y página de facebook. Saludos.

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    1. Hoy no es la pintura, sino el fotoperiodismo, el que documenta la existencia de estos chicos de la calle en las megalópolis del tercer mundo. En la pintura siempre hay un margen de estetización que a veces enmascara la dura realidad, por la vía del embellecimiento o la sentimentalidad, o en otras nos pone delante de los ojos con toda su crudeza una realidad que en la vida tendemos a no ver, a evitar. Gracias por compartir, un saludo

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  3. Impactante realismo el de estas tiernas escenas infantiles protagonizadas por astutos pícaros, auténticos catedráticos callejeros. La reproducción detallista del entorno, en algunos casos, me hace evocar al bodegón, y, particularmente en el cuadro de la "Mendiga", creo que la gran precisión paisajística es tan digna de protagonismo como la genial figura que en ella se enmarca.

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    1. Estos cuadros intentan, cada uno a su manera, responder al clásico interrogante ¿el arte debe ser bello siempre? ¿o hay por el contrario otros contenidos o significados que son más importantes que la belleza, también dentro el arte? y como ves, no hay una única respuesta: unos de tan realistas son estremecedores y no se podría decir en ningún sentido de la palabra que sean bellos, otros son monos y un tanto complacientes, como los de John George Brown, y otros, como el de la mendiga al que tú te refieres, son de una gran belleza, tanto por el retrato como por la composición en general, es una preciosidad de cuadro. Por otra parte ¿qué es más eficiente a la hora de transmitir el mensaje o significado del cuadro? ¿un cuadro bello y que dé gusto mirarlo, o uno que disguste, que incomode, que dé casi miedo? el que sepa responder a eso ya sabe más que yo

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    2. Evidentemente, ambos aspectos resaltan el valor de los cuadros expuestos. De hecho, veo en ellos un claro indicio de lo que será bautizado mucho más tarde como "social, de protesta, o denuncia".

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    3. Sí, de hecho Fernand Pelez, si no estoy mal informado, pertenecía a movimientos de la izquierda radical y Bellows tiene una crudeza goyesca que se anticipan a movimientos como el realismo socialista o al radicalismo de los dadaístas o de la "nueva objetividad"

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  4. Hermosas las pinturas. Captadas perfectamente todas las expresiones, tristeza , hambre , inocencia, alegría.. Todo lo que encierra el mundo infantil, a veces ..por donde los haya llevado la vida y el abandono, lamentablemente una realidad palpable día a día, en el mundo entero. Saludos

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    1. Como bien dices, una realidad palpable día a día, es triste pensar que estas pinturas que la que menos tiene tiene más de 100 años se podrían hacer hoy en día casi exactamente igual, no hemos progresado mucho

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  5. Es impresionante la manera que tiene la pintura, en este caso, de testimoniar las calamidades del mundo. Porque no se trata sólo de la pobreza sino de aquella que muchas veces avergüenza a la humanidad y en pleno siglo XXI se resiste a mirarla.

    Me parece una de las funciones del arte es esa, denunciar una realidad vergonzante que en cada pintura recoge muchas de las emociones y lascaras de los más desamparados en la lucha por la sobrevivencia que les arrebata algo de la niñez.

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    1. El arte, que sirve para hacer más bellas las casas de los ricos y los poderosos, puede también en ocasiones denunciar las injusticias y los males, conmover las conciencias. Ese arte es el que más me interesa. Muchas gracias por tu comentario, Gonzalo, y bienvenido al blog. Un saludo

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    1. ...y, a pesar de ello, o justamente por ello, ¡muy bellas!

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  7. Anoche me quedé un buen rato mirando estas imágenes (sólo eso). Hoy, me he puesto la canción de Pedro Guerra (que creo que le viene al pelo), Niños, y vuelvo a verlas. Son tristemente hermosos estos cuadros. La selección me ha parecido fantástica, digna de una exposición temporal de cualquier buen museo que se precie.

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    1. Tristemente hermosos, es verdad. Es curioso cómo en algo tan desgarrador como el sufrimiento de un niño un artista puede obtener algo de belleza, el verdadero artista es un alquimista, un rastreador que descubre lo bello donde menos esperas verlo.
      A mí me gustan (a la vez que sobrecogen) especialmente los dos de Fernand Pélez, o el de Bellows

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    2. A ninguno de los los conocía. Te debo el descubrimiento ;)

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  8. Me ha gustado mucho la seleción. Gracias. Comparto

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    1. Son una obras maravillosas, en efecto, muchas gracias por comentar y por compartirlo. Un saludo

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  9. Un comentario marginal: «rua», del título «meninos da rua», en portugués se escribe sin acento (a diferencia de en castellano).

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    1. Pues gracias por la precisión, la verdad es que no estoy familiarizado con las reglas ortográficas del portugués y se me ha pasado, mea culpa. Gracias por enseñarme algo que no sabía

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