domingo, 1 de diciembre de 2013

1 de diciembre, día mundial del SIDA

Hoy ya no se habla de SIDA (si acaso de VIH). Ya no es "cool" hablar del SIDA, es un verdadero coñazo seguir insistiendo con el tema del SIDA. Al fin y al cabo hoy ya no se muere nadie de SIDA ¿No? Bueno, en realidad sí que se muere, pero como es bien sabido eso sólo pasa en esos remotos países del tercer mundo donde la gente, puestos a morirse, se muere de cualquier cosa porque falta de todo. Hoy en nuestros países desarrollados ya no resulta educado, ni progresista, ni virtuoso hablar de estos temas: La epidemia ha pasado, feliz y victoriosamente vencida por los Laboratorios Farmacéuticos. Hoy no debe mencionarse, se ha hecho el silencio, ya es historia. 

En el ambiente homosexual se ha convertido en un segundo armario, mucho más hondo que el primero, del que no es recomendable salir. Entre los toxicómanos, con el cambio de la heroína por la cocaína o las drogas de síntesis, las infecciones por compartir jeringuillas suenan a batallitas del pasado, de aquellos aguerridos y folloneros heroinómanos de nuestro imaginario colectivo. El SIDA hoy es apenas el recuerdo de Rock Hudson, de Freddie Mercury, y de tantos otros, toda una generación exterminada. Y como todos los recuerdos dolorosos, como cuando hay una guerra, después se produce un pacto de silencio: no nos gusta acordarnos, nos duele acordarnos, es natural. 

Pero pienso que hoy un joven que contraiga el VIH se sentirá más sólo que nunca, al menos en los 80 o principios de los 90 era algo que existía y de lo que se hablaba. Pienso en todos esos jóvenes que acaban apenas de iniciar su vida sexual, y que un día cualquiera recibirán la noticia que les va a cambiar lo que les queda de vida. Pienso en que el Estado está en fase de recortes y en que las medicaciones para el VIH son prohibitivas, pienso en los inmigrantes sin tarjeta sanitaria que se pueden quedar ¿o se están quedando ya? sin medicación. Pienso en que el virus estará contenido, pero no así el estigma social adherido a la enfermedad, en estos tiempos tan supuestamente permisivos en la moral sexual, sigue siendo una enfermedad vergonzante y culpabilizadora de quien la porta. Pienso finalmente que sí, es verdad que los que mueren lo hacen mayormente en África, pero ¿acaso por eso debemos seguir contemplándolo con indiferencia?

EL SILENCIO MATA,  hablemos pues del SIDA, aunque sólo sea por hoy.



James Huctwith (Canadiense, n. 1967 South Ontario, reside en Toronto), "One half life"



P. S. Como este es un blog dedicado al arte, he querido ilustrar esta entrada de hoy con esta naturaleza muerta del canadiense James Huctwith, donde se muestra un pastillero con la medicación semanal, algo que, como dice el título de la obra, es media vida para cualquier seropositivo.


6 comentarios:

  1. Es cierto..el tema ha quedado en el olvido. Recuerdo la maravillosa película en el gran papel interpretado por Tom Hanks, Philadelphia. Cuando todavía se luchaba por los derechos humanos ante la discriminación. Huele a murmullo silenciado. Pero, esta enfermedad , como cualquier otra, merece ser tratada como cualquier otra y los que la padecen, respetados como todos los pacientes sea cual sea la patología o forma de contagio. Lo mejor, educar y prevenir. Un abrazo

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    1. Es muy necesaria una buena educación sexual para prevenir contagios por prácticas de riesgo, pero en eso los educadores nos vemos en serias dificultades. Hoy en día resulta muy complicado abordar estos temas en un aula, la educación sexual en los institutos sigue siendo una asignatura pendiente. Gracias por tu comentario, Un abrazo

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  2. Hablamos de las desgracias ajenas cuando constituyen una novedad: VIH, anorexia, bulimia, depresión,...y tantas otras enfermedades pasan a la historia debido a la propia vulnerabilidad de los humanos. Al fin y al cabo, sentimos cierta complacencia al ratificar que son los otros - y no yo - quienes han caído en el agujero negro. Y, dado que la fraternidad y la empatía no son precisamente las cualidades más apreciadas en nuestro despiadado siglo, "cada uno, a lo suyo", que es el modo más seguro de garantizarnos el burbujeo egoísta.

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    1. Como dice irónicamente La Rochefoucauld: "Todos tenemos la suficiente presencia de ánimo como para soportar los males ajenos". A veces ése es nuestro pasaporte a la "normalidad", yo no soy como ellos, yo soy normal, no me pasa nada, pero los humanos, todos, tenemos fallas, carencias, eso es lo constitutivo de ser humano, nuestra radical imperfección.
      Ese debería ser un comienzo para ser solidarios, no desde nuestra supuesta bondad o generosidad, sino desde esa imperfección compartida, que es la que nos iguala con el resto del género humano.

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  3. Fantásticas reflexiones para una enfermedad maldita. El otro día lo exponía a mis alumnos de sexto de Primaria, aprovechando que fue el día del SIDA, y que estábamos dando el tema de la salud. La mayoría no había oído hablar de la enfermedad, y mucho menos los datos brutales que nos aporta el Onusida.

    Y por hablar también de arte, no conocía esa naturaleza muerta, que es también medio viva ;)

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    1. En el caso del SIDA el olvido es un error, como tú bien dices, los jóvenes ni saben que existe y hoy nadie insiste en que usar preservativo es imprescindible, y así vamos, siguen produciéndose muchos contagios en población joven, algo perfectamente evitable.

      El autor de la naturaleza muerta es un tipo un tanto raro que pinta unas escenas del submundo gay un tanto heavies, pero con una poética muy particular, es un figurativo, pero afortunadamente no de estos hiperrealistas a la americana que tanto abundan y que son una sosez.

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