martes, 24 de diciembre de 2013

...y navidad


La entrada anterior hablaba del significado de la Navidad, el misterio de Fe que se celebra en estos días. Pero junto a esa Navidad existe también otra navidad (que me váis a permitir que escriba sin mayúsculas), ese folklore que todos recordamos y que, pese a las críticas que le llueven desde todos lados, también merece celebrarse, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. 

Y no me refiero al consumista ritual de las compras en los grandes almacenes, de los anuncios de perfumes y de las ñoñas películas de Santa Claus. Me estoy refiriendo a la celebración familiar que nos hace juntarnos una vez al año, decorar la casa, montar el Belén o el árbol, hacer regalos a los pequeños, guisar una comida especial, todo eso que hacemos cada uno en la medida de nuestras posibilidades. 

Es verdad que cuando somos adultos todo ese ritual va perdiendo, como todo en la vida, parte de su brillo; pero intentad recordar cómo eran las navidades cuando érais niños. 

Yo me acuerdo de las navidades en casa de mis abuelos en Villarrobledo, en una casa que a mi me parecía enorme y que hoy ya no existe, con la cocina y sus fogones de carbón, del Belén enorme que mi abuelo Simón montaba en la mesa de la matanza (el que una vez entre mi prima y yo casi destrozamos subidos encima jugando con las figuritas de barro), recuerdo los rollos fritos que hacía mi abuela, y el frío terrible, los chuzos de punta en los tejados, y, un año, la nevada inmensa que nos dejó felizmente aislados sin poder volver a Madrid y al colegio. 

Recuerdo la noche de reyes y el montaje que nos organizaba el abuelo para hacernos "ver" a los propios Reyes Magos. Recuerdo también, en Madrid, las calles iluminadas del centro que nosotros, que viviamos en Carabanchel, íbamos a visitar como el que va de viaje a la Cólquida, maravillados y boquiabiertos, y recuerdo por fin aquel enorme coche de pedales que mis padres me regalaron una vez, que según dicen ellos no me gustó mucho, y sin embargo ahora veo la foto mía en ese coche y me parece la imagen misma de la Felicidad.


¡Feliz navidad!




Viggo Johansen, pintor danés (1851 -1935): "Noche de Navidad". Galleri Draupner.






William Holbrook Beard: "Santa Claus", 1862. Jesse Metcalf Fund Museum of Art, Rhode Island School of Design, Providence.




4 comentarios:

  1. Queridísimo amigo, vayan para ti nuestros deseos de una muy feliz Navidad y un magnífico 2014, y que todo ello se extienda a todos tus seres queridos. te invito a leer el pot de Mirta, que es, de alguna manera, el complemento de este tuyo, magnífico y que ha sido un placer poder leerlo.

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    1. Muchísimas gracias, Osvaldo, y también para tí y los tuyos una muy feliz Navidad y un año 2014 lleno de esperanza y alegría. Me alegro de que te haya gustado el post, como bien dices, está en la línea del que ha escrito Mirta que me ha encantado.

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  2. José Miguel, esa que describes es para mí la auténtica NAVIDAD! En casa actualmente sólo somos tres( mi madre, mi tía y yo) y son días que se echa de menos a dos mujeres maravillosas que nos dejaron ya hace 14 y 13 años; pero siguen vivas en nuestra alma. Se añora cuando había más bullicio, mínimo 5 y máximo hasta 21 personas. Y cómo bien comentas las más mágicas, cuando hacían todo tipo de tretas para sorprendernos...
    Que sean unos días que sientas un poco de esa magia que vivimos siendo niños!

    Con todo mi cariño

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    1. Hola Rosa, en mi casa ahora también somos menos y empiezan a ser más los ausentes (a los que estos días echamos especialmente de menos) que los presentes, pero afortunadamente hay cariño y de momento hay salud, así que vamos a celebrarlo lo mejor que podamos.
      Muchísimas gracias por tu precioso comentario. Te deseo que tengáis una muy feliz Navidad en paz y armonía las tres mujeres de tu casa y que no perdamos la magia.

      Un fuerte abrazo

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