miércoles, 8 de enero de 2014

Elogio de la sombra: Bill Henson


Las horas crepusculares, esos instantes en que todo lo que era sólido parece diluirse, los colores van mutando en rápida sucesión, los contornos y los detalles de los objetos se esfuman, como si se disolvieran en la creciente oscuridad. Al tiempo, con la huída de la luz nos abruma el ánimo un estremecimiento de fragilidad... 

      ...Y de extraordinaria belleza, seguramente no hay cielos más bellos, coloridos más intensos e impactantes que los del crepúsculo. En la Naturaleza no hay momento más pleno de paz y de comunión con la tierra que ese breve lapso de tiempo en que la luz ya no está, pero aún no se ha ido del todo, ese instante en que el mundo parece querer reposar del ruidoso día y reconciliarse, antes de dar paso a la noche y sus sombras.

Esa frontera es la que Bill Henson gusta de fotografiar, desafío límite para el fotógrafo, horas en que la cámara literalmente "no ve", en que hay que forzar la máquina, exponer más, abrir diafragma, cruzar los dedos... y esperar que ocurra el milagro, o no, porque capturar ese instante mágico es algo, en efecto milagroso, que este australiano, nacido en 1955 y criado en los alrededores de Melbourne, sabe hacer como nadie, transmitiendo con su arte la poesía íntima de su acercamiento reverente a la Naturaleza en esos secretos momentos en que muestra toda su trémula fragilidad, su inminente disolución, y al mismo tiempo toda su venerable majestad.































































































 









































10 comentarios:

  1. Unas fotos asombrosas, sin duda. No obstante, en cuanto al sentimiento que describes, debo reconocer que, en aquellos años en que uno era un poco más voluble, las horas crepusculares me provocaban bastante desasosiego. Las temía como al diablo... Y, al contrario, eran los amaneceres los que me causaban sosiego, como en aquel poema de Ungaretti: Mattina / M' illumino / d' immenso.

    Algo de todo aquello me queda aún, a pesar de haber endurecido la coraza con los años.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Yo debo reconocer que el amanecer lo tengo asociado a la vida laboral, porque es el trabajo el que obliga a ver amanecer más veces de las que querría, con lo que, en cuanto vuelvo a estar libre dejo de verlo, mis biorritmos son más tardíos, pero te doy la razón en que son unas horas que tienen más de desasosiego que de calma, al menos cuando se vive en una ciudad, en el campo la sensación es algo diferente, es como si todo se preparase al descanso.

      Eliminar
  2. Imágenes de lujo, para poder capturar ese momento, que como decís, se hace tan difícil de lograr. Transmitir ese momento en que la naturaleza se acalla y va cayendo lentamente en el estupor de la noche, el preludio de la oscuridad, el instante del cambio, el disfrute de las sombras que se extienden por sobre el esplendoroso día que llega a su fin.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. El disfrute de las sombras, es una buena imagen que ilustra la sensación que uno asocia al crepúsculo, sobre todo en verano, después de un día caluroso, de sol cegador, llega el alivio de la sombra y la naturaleza reposa. Ustedes lo saben bien después del tremendo calor que han pasado recientemente, espero que ahora ya las temperaturas sean más llevaderas. Un saludo desde nuestro invierno

      Eliminar
  3. Precioso testimonio de momentos mágicos del día, de esa otra gramática que se despliega al relajar la vista tras la jornada laboral y que, imperceptiblemente, establece vínculos sensibles entre el mundo de la vigilia y el real, ya que las emociones y sentimientos que despierta se asemejan a los experimentados con la lectura poemas intimistas, pues palabras son a estas imágenes lo que la mente a la verdad, lo que el lenguaje a la vida.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Me viene a este respecto a la mente un aforismo de Wallace Stevens: " La poesía es un faisán desapareciendo en la maleza". Un maravilloso modo de definir mediante una imagen, que a su vez elude toda definición, porque es una sensación pura, o si me apuras, un sentimiento.

      Eliminar
  4. Una hermosa reverencia a la vida, intentando capturar la luz que aún yace en medio de las sombras. Geniales imágenes.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Esas luces inciertas, además de una enorme dificultad para el fotógrafo, son también un regalo cuando sabe cómo trabajar con ellas, los efectos de color en las nubes o los de las luces artificiales entre la oscuridad crean imágenes de una belleza inigualable. Gracias María Eugenia

      Eliminar
  5. Increíbles imágenes que hablan sin necesidad de palabras. Mi momento preferido del día, donde las luces se desvanecen dejando paso a las sombras. Me encantó el relato.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Estas imágenes tienen la suficiente magia por sí mismas como para no necesitar mi pobre relato, transmiten el sentimiento del momento con una gran dosis de lirismo e intimidad, pero gracias en cualquier caso. Un saludo, Soledad.

      Eliminar