martes, 11 de febrero de 2014

Der Erlkönig: El Rey de los Elfos


Johann Wolfgang von Goethe escribe este poema en 1782, inspirado en una antigua leyenda danesa y  más cercanamente en una balada de Herder. La historia habla de un padre que cabalga de noche con su hijo y en medio de la oscuridad del bosque el niño ve al Rey de los Elfos, quien lo atrae hacia su mundo élfico, primero mediante seducciones y promesas y finalmente dándole muerte. 

El poema, además de una serie de tópicos muy caros a los románticos (antiguas leyendas precristianas, espíritus del bosque, noche, muerte, infancia, angustia, etc) y esa atmósfera gótica característica, es sobre todo un prodigio de ambigüedad textual en muchos sentidos. El niño es casi "seducido" por el rey de los elfos, con un lenguaje que continuamente ronda lo sexual, de este modo su muerte puede también interpretarse como una especie de muerte de la inocencia, de la infancia, más que una muerte literal. Al mismo tiempo el ser abducido al mundo de los seres feéricos tiene una connotación de viaje espiritual: el chamán, como el artista (el niño), es un ser extraordinario que contacta con "otras" realidades, que es capaz de ver más allá y en ese sentido está muerto para el mundo vulgar de la gente corriente. 

En cualquier caso el poema nos sumerge en un alud de emociones oscuras, entre la piedad, la angustia, el miedo, la ensoñación o la fantasia y aquellos que sean capaces de disfrutarlo en alemán además gozarán de sus bellos ritmos y sonoridades.

Inspirado en este poema, Franz Schubert compuso a los 18 años, en 1815, el lied Der Erlkönig, publicado posteriormente en su opus 1, hondamente impresionado por las imágenes que el poema le despierta y plasma la historia en la bellísima obra que canta aquí Dietrich Fischer-Dieskau con una versátil y sensible interpretación y esa maravillosa voz que le caracteriza. Otro romántico, Hector Berlioz, orquestó esta obra de Schubert en 1860, consiguiendo una aún mayor intensidad dramática. Finalmente el compositor y violinista Heinrich Wilhelm Ernst escribe para violín solo su Gran Capricho sobre Der Elrkönig de Schubert, op. 26, en 1857, creando una de las grandes piezas del repertorio virtuosístico para este instrumento. Como os proponía en la entrada dedicada a Scarlatti, os sugiero que escuchéis las tres versiones, a cual más magnífica, y me digáis qué pensáis y cuál os gusta más. Espero que las disfrutéis.



P. D. Del pintor que ilustra con su obra esta entrada me gustaría poder añadir más información, pero apenas tengo datos de él, aparte del hecho de que es un pintor paisajista ruso, pero desconozco el paradero del cuadro y las circunstancias de su elaboración.

Julius Sergius von Klever (1850-1924) Der Erlkönig ca. 1887.





Der Erlkönig, poema de Johann Wolfgang von Goethe.


Wer reitet so spät durch Nacht und Wind?
Es ist der Vater mit seinem Kind;
Er hat den Knaben wohl in dem Arm,
Er faßt ihn sicher, er hält ihn warm.

"Mein Sohn, was birgst du so bang dein Gesicht?"
"Siehst, Vater, du den Erlkönig nicht?
Den Erlenkönig mit Kron und Schweif?"
"Mein Sohn, es ist ein Nebelstreif."

"Du liebes Kind, komm, geh mit mir!
Gar schöne Spiele spiel' ich mit dir;
Manch' bunte Blumen sind an dem Strand,
Meine Mutter hat manch gülden Gewand."

"Mein Vater, mein Vater, und hörest du nicht,
Was Erlenkönig mir leise verspricht?"
"Sei ruhig, bleibe ruhig, mein Kind;
In dürren Blättern säuselt der Wind."

"Willst, feiner Knabe, du mit mir gehn?
Meine Töchter sollen dich warten schön;
Meine Töchter führen den nächtlichen Reihn,
Und wiegen und tanzen und singen dich ein."

"Mein Vater, mein Vater, und siehst du nicht dort
Erlkönigs Töchter am düstern Ort?"
"Mein Sohn, mein Sohn, ich seh es genau:
Es scheinen die alten Weiden so grau."

"Ich liebe dich, mich reizt deine schöne Gestalt;
Und bist du nicht willig, so brauch ich Gewalt."
"Mein Vater, mein Vater, jetzt faßt er mich an!
Erlkönig hat mir ein Leid getan!"

Dem Vater grauset's, er reitet geschwind,
Er hält in Armen das ächzende Kind,
Erreicht den Hof mit Müh' und Not;
In seinen Armen das Kind war tot.
¿Quién cabalga tan tarde a través del viento y la noche?
Es un padre con su hijo.
Tiene al pequeño en su brazo
Lo lleva seguro en su tibio regazo.

"Hijo mío ¿Por qué escondes tu rostro asustado?"
"¿No ves, padre, al Rey Elfo?
¿El Rey de los Elfos con corona y manto?"
"Hijo mío es el rastro de la neblina."

"¡Dulce niño ven conmigo!
Jugaré maravillosos juegos contigo;
Muchas encantadoras flores están en la orilla,
Mi madre tiene muchas prendas doradas."

"Padre mío, padre mio ¿no oyes
Lo que el Rey de los Elfos me promete?"
"Calma, mantén la calma hijo mío;
El viento mueve las hojas secas. "

"¿No vienes conmigo buen niño?
Mis hijas te atenderán bien;
Mis hijas hacen su danza nocturna,
Y ellas te arrullarán y bailarán para que duermas."

"Padre mío, padre mío ¿no ves acaso ahí,
A las hijas del Rey de los Elfos en ese lugar oscuro?"
"Hijo mío, hijo mío, claro que lo veo:
Son los árboles de sauce grises."

"Te amo; me encanta tu hermosa figura;
Y si no haces caso usaré la fuerza."
"¡Padre mío, padre mío, ahora me toca!
¡El Rey de los Elfos me ha herido!"

El padre tiembla y cabalga mas aprisa,
Lleva al niño que gime en sus brazos,
Llega a la alquería con dificultad y urgencia;
En sus brazos el niño estaba muerto.





Dietrich Fischer-Dieskau. Franz Schubert, Der Erlkönig.





Anne Sophie von Otter. Schubert Der Erlkönig orquestado por Hector Berlioz. 2005





Hilary Hahn, Gran Capricho sobre Der Erlkönig de Schubert, Heinrich Wilhelm Ernst. 2008




5 comentarios:

  1. No soy gran amante de los lieder, así que esta vez lo tengo claro (y a pesar de la hermosa voz de Anne Sophie, y de la magistral orquestación de Berlioz): me decanto por la versión para violín solo.

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    1. El arreglo que hace Heinrich Wilhelm Ernst para el violín solo es una preciosidad, casi reproduce las distintas voces y tiene mucha energía, pero se pierde el poema, que tiene también mucha miga

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    2. Bueno, siempre nos quedará la lectura ;)

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    3. Acabo de recordar una anécdota (no está verificada, pero me la contó un amigo "enciclopédico") a propósito de Debussy, cuando le contó a Mallarmé que le había puesto música a algunos de sus poemas. Mallarmé le respondió algo así como: "Pensé que mis poemas YA tenían música".

      Creo que viene un poco al caso.

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    4. Genial la anécdota, que ilustra muy bien el carácter de Mallarmé, de tal modo que, aún si no hubiera realmente sucedido, habría que seguir contándola porque "debería" haber sucedido.
      En verdad la poesía, la de Mallarmé como cualquier otra buena poesía, no necesita más música que la suya propia.

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