lunes, 17 de febrero de 2014

Imaginando a los Romanos II: Henryk Siemiradzki


Continuamos nuestro viaje por los pintores que han contribuido a que imaginemos, es decir, a que pongamos en imágenes a los romanos. Hoy nos vamos a Rusia, donde nació este polaco ilustre: Henryk Siemiradzki (Novobelgorod, Rusia 1843 - Strzałków, Polonia 1902) nace en el imperio ruso porque su padre, un oficial polaco, servía en el ejército del Zar. Su familia lo encamina al estudio de las ciencias y así cursa Física y Matemáticas en la universidad de Jarkov. Acabada la carrera y satisfechos los deseos familiares, comienza sus estudios artísticos consiguiendo ser admitido en la Academia de Artes de San Petersburgo. 

Tras acabar estos estudios consigue un pensionado en Munich, donde pinta "Orgía en Roma en tiempos de los Césares", obra que le compra la Academia de San Petersburgo y por la que consigue bastante dinero como para instalarse en Roma, donde vivirá el resto de su vida, salvo períodos en Polonia, en su finca de Strzałków o esporádicas visitas a Rusia. Allí recibe algunos encargos importantes, como la decoración de la catedral de Cristo Salvador, de Moscú. También en Polonia adquiere gran renombre, a su país dona la obra "Las antorchas de Nerón", que había obtenido el Gran Premio en la Exposición Universal de París, al Museo Nacional que se acababa de abrir en Cracovia.

Siemiradzki destaca por su cuidada composición y ambientación y por una reconstrucción arqueológicamente consistente del pasado romano. Los críticos le han reprochado ser un pintor superficial, uno de ellos, el progresista Stasov, llegó a calificar sus pinturas de "juguetes brillantes y ruidosos", de "arte inmoral que no transmite ideas ni educativas ni de progreso"; yo diría que ni falta que le hace. Los críticos, cuando hablan por la boca de ganso de la ideología política, prestan flaco servicio a su oficio, por otra parte bastante útil, y a nuestro pintor, feo, católico y sentimental, como el marqués de Bradomín, lo miraron con muy malos ojos. En su patria sin embargo es una gloria nacional y hoy está enterrado en el panteón de hombres ilustres en Cracovia.

A mí en esta ocasión me ha interesado traer para esta entrada algunas pinturas suyas que ilustran historias transmitidas por los autores clásicos romanos y, para que os situéis en la historia que cada cuadro nos cuenta, me he molestado en buscar la cita correspondiente. Espero que os guste.




 Henryk Siemiradzki, "Las antorchas de Nerón", 1876, (305 x 704 cm.) Museo de Narodowe, Cracovia .


La primera historia se la debemos a Tácito: Nerón, cercado por los rumores que le acusan de haber provocado el incendio de Roma, busca un chivo expiatorio para alejar de sí las sospechas; de este modo comienza una cruel persecución contra los cristianos.

"Además, cuando morían se les añadían humillaciones tales como hacerles perecer despedazados por perros después de haber sido cubiertos por pieles de fieras o clavados en cruces, o se les preparaba para ser quemados y se les ponía fuego cuando faltaba la luz del día para que sirviesen de iluminación nocturna".

Cornelio Tácito, Annales XV, 44. (Trad. Crescente López de Juan)






Henryk Siemiradzki, "Dirce", 189, (263 x 530 cm.) Museo Nacional de Varsovia.

Esta otra historia nos llega a través de San Clemente, Papa que también fue martir. Menciona el autor en su epístola que algunas mujeres fueron torturadas representando la historia de Dirce (para los que no lo sepan, Dirce fue atada a un toro por los hijos de Antíope, en venganza por los maltratos que había hecho sufrir a su madre, y de esta manera pereció).

" Ante estos hombre de vidas santas se reunió una vasta multitud de los elegidos que a través de muchas indignidades y torturas, habiendo sido víctimas de celos, dejaron un valiente ejemplo entre nosotros. Mujeres perseguidas a causa de celos, después de que sufrieran crueles y atroces insultos como Danaides y Dirces, alcanzaron con seguridad la meta en la carrera de la fe y recibieron un noble premio, a pesar de la debilidad de sus cuerpos".  

 San Clemente Romano, Epístola I a los Corintios.






Henryk Siemiradzki, "Orgía en los tiempos de Tiberio en Capri", 1882.

El archivero imperial Suetonio Tranquilo, un cotilla en toda regla, nos cuenta la tercera historia. Según éste, el emperador Tiberio, apartado del mundo en Capri, dio rienda suelta a su depravado carácter cayendo en todo tipo de excesos sexuales y practicando las crueldades más refinadas.

"Todavía se enseña en Capri el lugar de las ejecuciones, que era una roca desde donde, en su presencia y a una señal suya, arrojaban al mar a los sentenciados, después de tormentos tan largos como refinados. Abajo les esperaban marineros que descargaban sobre los cuerpos golpes con los remos por si acaso quedaba en ellos un soplo de vida".  

 Suetonio Tranquilo, Vida de Tiberio, LXII.





Henryk Siemiradzki, "Orgía romana en tiempos de los Césares", 1872. Museo de la Academia de San Petersburgo.




9 comentarios:

  1. Asiento contigo respecto al total desacuerdo con los críticos: veo en "Las antorchas..." un claro exponente - por desgracia intemporal - del contraste existente entre el poder político, corrupto y siempre privilegiado, frente a la impotente humildad del pueblo, tradicional cebo de la iniquidad de la Justicia. Todo ello captado por una mente bien nutrida de conocimientos históricos, plásticamente reflejados mediante la minuciosidad del detalle y la genial concentración de la luz, lo que acentúa el carácter dramático de las escenas.
    Sugerencia: ¿Y si te animaras a emular a Siemiradzki? Ten por seguro que tus alumnos, "no académicos", seríamos fieles admiradores tuyos.

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    1. La crítica de arte no puede ser neutral, pero debe al menos explicitar en base a qué criterios hace sus juicios, eso es lo mínimo que se le puede exigir.

      A mí el cuadro de "Las antorchas..." me gusta mucho y me parece que cuenta un hecho relevante, y, como tú bien dices, por desgracia intemporal: la tiranía, o cómo un poder corrompido encubre sus crímenes mediante el consabido recurso a un chivo expiatorio. Hoy mismo podríamos encontrar múltiples ejemplos. Pero además de eso me parece un cuadro bello, una imagen que da gusto mirar, que no es poco en una obra de arte, aunque hoy eso esté un poco denostado.

      En cuanto a emular a Siemiradzki, ya me gustaría a mí pintar como el señor éste, pero mi total ausencia de talento me impide meterme en esos berengenales

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    2. Alguien dijo que no nos atrevemos a hacer muchas cosas porque son difíciles, cuando, en realidad, son difíciles porque no nos atrevemos a hacerlas. Ánimo, que nadie tiene éxito a la primera: solo yendo despacio se consiguen logros, y la paciencia y tú ya sois amigos íntimos.

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    3. Muchas gracias, en serio. Creo que lo que me acabas de decir es una de las cosas más bonitas y más amables que me han dicho en una larga temporada. Eres un cielo ;-)

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  2. Los críticos... ya se sabe. Hay antologías de sus desatinos.

    Me ha gustado mucho la composición de la primera obra. La temática parece tener un hilo común, señalar los excesos del imperio romano en su decadencia, lo que es toda una declaración de principios: e invalida la crítica a la que es sometido.

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    1. Sobre todo si uno piensa que esa crítica a los excesos de un imperio en decadencia podría muy bien ser una velada crítica a otro imperio en decadencia, el zarista, bajo el cual vivía el autor, con lo que esta obra cobraría otros visos muy diferentes que los de una mera reconstrucción "arqueológica" ¿no te parece?

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  3. Des estos magnificos cuadros, muy teatrales y cinematograficos, mequedo con Dirce. Fascinante como cada personaje del cuadro te transmite una parte de la historia que cuenta el cuadro, a través de sus emociones: el emperador, el legionario, la mujer que mira curiosa, los gladiadores, los escalvos... Todos expresan algo y sin ser el tema fundamental, lo engrandecen. Perfecta composición que resalta la muerte de la doncella sobre ese toro rodeado de sangre sobre la arena...

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    1. A mí también me encanta esta pintura historicista porque cada cuadro narra una historia completa mediante los gestos, las posturas, las miradas... en la de Dirce el personaje que hace de Nerón me recordaba al que interpreta Peter Ustinov en la película, me gusta pensar que el cine también se ha inspirado en estas obras

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