viernes, 18 de abril de 2014

García Márquez que estás en los cielos



Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo. Macondo era entonces una aldea de veinte casas de barro y cañabrava construidas a la orilla de un río de aguas diáfanas que se precipitaban por un lecho de piedras pulidas, blancas y enormes como huevos prehistóricos. El mundo era tan reciente que muchas cosas carecían de nombre, y para mencionarlas había que señalarlas con el dedo.

Gabriel García Márquez. Cien años de soledad




Our garden, the night is coming, by Mala Lesbia



He pensado que, si su amigo y paisano Álvaro Mutis viviera todavía, acaso le habría dedicado un poema. Suyo es éste que traigo y, si bien probablemente fue pensado para otra ocasión, seguro que a su amigo Gabo no le disgustaría nada escucharlo desde dondequiera que esté.


                        AMÉN

          Que te acoja la muerte
          con todos tus sueños intactos.
          Al retorno de una furiosa adolescencia,
          al comienzo de las vacaciones que nunca te dieron,
          te distinguirá la muerte con su primer aviso.
          Te abrirá los ojos a sus grandes aguas,
          te iniciará en su constante brisa de otro mundo.
          La muerte se confundirá con tus sueños
          y en ellos reconocerá los signos
          que antaño fuera dejando,
          como un cazador que a su regreso
          reconoce sus marcas en la brecha.




GABRIEL JOSÉ DE LA CONCORDIA GARCÍA MÁRQUEZ
ARACATACA MCMXXVII - MÉXICO MMXIV
GRACIAS Y BUEN REGRESO



11 comentarios:

  1. Así es, se ha ido uno de los escritores más superlativos de la literatura contemporánea. Emotivo poema. Descanse en paz!!
    Saludos.

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    1. En estos momentos comprendes eso que se dice de la inmortalidad a través de la obra, todos tenemos que morir, pero la obra de García Márquez tiene mucha vida por delante todavía, mucho que decir a muchas personas futuras que seguramente aún no han nacido siquiera. Bendito sea

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  2. Entrada emulsionada de sentimientos antagónicos: al placer garantizado por la lectura de la buena literatura, se suma el dolor que conlleva la pérdida de uno de los maestros supremos de esta arte, líder en el manejo preciso del caudal léxico español, con el que barniza un mundo de ficción que nos resulta imprescindible para suplir el abismo existente entre nuestra única vida y las miles que nos exigen vivir nuestros deseos y fantasías, incorporando lo imposible a lo posible y haciendo de nuestra existencia una feliz conjunción de realidad e irrealidad, de vida concreta y aventura maravillosa...

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    1. Gracias a García Márquez tú y yo hemos estado en Macondo, hemos conocido a las generaciones de los Buendía en esa casa que iba cambiando como sus habitantes; pero no sólo hemos vivido otras vidas que han realzado y enriquecido las nuestras, sino que hemos disfrutado del prodigioso uso del lenguaje que el autor ha construido en sus obras. De una lengua tan dura como el castellano, el escritor, a base de pulir y pelear, de dar música y color, ha conseguido una materia artística de una belleza que nos deja sin aliento.

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  3. Aún recuerdo la emoción que me causó la lectura de Cien años... (al que siguió de forma obsesiva el resto de su obra). Emoción por partida doble: por un lado, por ser una obra cumbre (no encumbrada) de la literatura, por otro, porque reconocí un texto que estaba en un libro de literatura de BUP (ya se sabe el poder que tiene en la apreciación estética la anámnesis).

    Precioso poema, que no conocía ;)

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    1. Fíjate, pues yo recuerdo que no llegué a García Márquez a través de Cien años de soledad, sino de una antología de cuentos que tenía mi padre y que leí con ansia, ansia que me condujo a la Historia de la cándida Eréndira y su abuela desalmada, y luego a El coronel no tiene quien le escriba, hasta que en los años de la facultad leí por fin Cien años... Esta obra es de las pocas que he releído y no por deberes profesionales, sino por gusto, y a cada lectura le encuentro nuevos acentos. Como decía Borges, me enorgullezco, no de lo que he escrito (en mi caso nada jeje) sino de lo que he leído y este es un motivo de gozo haber leido esta obra maravillosa.

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  4. Empecé con la hojarasca, y seguí. Es el autor que más he releído, y siempre encuentro algo diferente, algo que llama mi atención y que me hace reflexionar. También tengo que reconocer que me quedo con Gabo hasta el General en su Laberinto. A partir de ahí, creo que ya no es lo mismo. Y me falta Memoria de mis Putas Tristes, lo tengo ahí, esperando, porque estaba convencido de que sería su última novela. Ahora veremos.

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    1. Sí, yo reconozco que leí el General en su laberinto y me costó, y luego lo último se me ha hecho algo más duro, pero, en fin, escribir toda una vida y que todo te guste por igual es difícil, de todos modos, como tú dices, es un lector que releo con frecuencia y con gusto, aparte de por su valor estético, porque me hace reflexionar, por su comprensión sobre los seres humanos. Creo que ahora que su ciclo vital ya ha acabado, es un buen momento para leer los escritos autobiográficos y ver no sólo la obra, sino también al autor.

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  5. Hermoso. Me encanta la prosa y la poesía de Alvaro Mutis. Sobre García Márquez solo puedo decirte que amo sus cuentos. Para mi son lo mejor de su escritura.

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    1. De Álvaro Mutis he leído algunas novelas, pero lo que más me gusta es su poesía, que encuentro mágica, inimitable, triste, bellísima. En cuanto a García Márquez, exceptuando Cien años de Soledad, te doy la razón en que los cuentos son lo más interesante y personal.

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