viernes, 18 de abril de 2014

MISERERE


Georges Rouault (Paris 1871 - 1954) procede de un ambiente de artesanos, su padre era un ebanista que arreglaba pianos. Será su abuelo quien le infunda la pasión por el arte y a los 14 años entrará de aprendiz con un maestro vidriero y participará así en la restauración de los vitrales de Nôtre Dame de Chartres. 

Esta experiencia formativa va a ser fundamental para el joven Rouault, el contacto con el arte medieval, el modo en que numerosos artistas anónimos colaboraban para completar la obra de una catedral, en total armonía y sin ánimo de protagonismo, sino como una oración en piedra, no para vanagloria del artista, sino para mayor Gloria de Dios, será algo que el artista incorporará a su concepción de lo que el Arte debe ser. 

En 1892 ingresa en la École des Beaux Arts, convirtiéndose en discípulo de Gustave Moreau, quien ejercerá por esos años una gran influencia sobre el joven artista. Tras la muerte de su maestro se convierte al catolicismo, que a partir de ese momento será la inspiración fundamental de su vida. 

Rouault es uno de los autores contemporáneos que más seria y profundamente ha abordado la temática religiosa en su obra y lo hace de un modo que nos recuerda poderosamente a los maestros vidrieros medievales, con esas gruesas líneas oscuras que delimitan espacios de color, como en los vitrales, y al mismo tiempo sus modos de representación en su esquematismo nos recuerdan a los anónimos artistas del románico o el gótico.

 Al mismo tiempo su obra integra una vibrante modernidad que le conecta con los expresionistas, aunque Rouault siga su camino a solas, sin involucrarse en las camarillas artísticas del momento. De hecho abomina de los -ismos y las teorías, y dice: "El artista renuncia a toda teoría, tanto a las suyas como las de los demás. Lo olvida todo cuanto está delante de su lienzo". 

Para él el arte es algo más que una búsqueda de belleza, es casi un asunto de vocación y justificación personal. Dicho con sus propias palabras: "Yo soy un creyente y un conformista, rebelarse está al alcance de cualquiera, más difícil es obedecer en silencio a cierta llamada interior y pasar la vida intentando encontrar los medios de expresión sinceros y apropiados a nuestro temperamento y a nuestros dones, si los tenemos".

En 1914 comienza una serie de grabados que no serán publicados hasta 1948 por problemas legales con su marchante Vollard. Las serie verá finalmente la luz con el nombre de Miserere consta de 58 planchas y es un hito en su obra. Estos grabados tienen un extraordinaria intensidad y economía expresiva, una simplicidad cuasiprimitiva. Una parte importante aborda la figura de Cristo y en ellos muestra la ferviente fe de un hombre que decía de sí mismo que era "un cristiano que en estos tiempos tan azarosos no cree sino en Jesús crucificado".



 Aimez-vous les uns les autres. Serie Miserere. 1948. Aguatinta, punta seca y aguafuerte. Haggerty Museum of Art (Marquette University) Milwaukee USA






 Sous un Jésus en Croix oublié lá. Serie Miserere. 1948. Aguatinta, punta seca y aguafuerte. Haggerty Museum of Art (Marquette University) Milwaukee USA






Obéissant jusq'a la mort et a la mort de la Croix. Serie Miserere. 1948. Aguatinta, punta seca y aguafuerte. Haggerty Museum of Art (Marquette University) Milwaukee USA






Jésus sera en agonie jusq'a la fin du Monde. Serie Miserere. 1948. Aguatinta, punta seca y aguafuerte. Haggerty Museum of Art (Marquette University) Milwaukee USA



Alicante, 18 de abril de 2014. Viernes Santo

12 comentarios:

  1. Son realmente impactantes las obras de Georges Rouault. Gruesas pinceladas negras sobre el lienzo y consigue transmitir el drama del momento.
    ¡¡¡ Qué gran fuerza tienen estas obras en blanco y negro!!! Me gustan.
    Abrazos desde El Terrao.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Impactantes en efecto, ese modo de trabajar con líneas gruesas y esos grises, parece como si, más que un grabado, estuviera tallado en la superficie. Es moderno y transmite piedad. Una maravilla. Me alegro de que compartamos el gusto por esta obra.
      Un abrazo Mª Angeles

      Eliminar
  2. No conocía esta serie y en general soy bastante ignorante de la obra de Rouault. Tiene algo de Matisse. Admiro, tras conocerla, su actitud ante la vida.
    Saludos ;)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Tienes muy buen ojo para estas cosas, en efecto Rouault tuvo estrecho contacto con Matisse, aunque la obra de Matisse es más ligera, más esteticista, sin embargo comparten muchos otros posicionamientos.

      De este artista uno, aparte de la obra, que es muy singular y, o te gusta o la aborreces, yo también me quedo con su actitud ante la vida, y no especialmente el hecho de que fuese católico, sino la seriedad con la que aborda su tarea, la búsqueda de sinceridad, el desdén por las ventajas materiales o la fama, me parece un ejemplo que debería cundir más en las profesiones artísticas.

      Eliminar
  3. Si realmente impresionante.....y humilde, cuantos habrá como él que como vos decís, nunca han buscado protagonismo, ni trascender individualmente eso sí que es asombroso y muy respetable.Merecido el recuerdo....

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. A Rouault el reconocimiento le vino en una época ya tardía de su vida, pero siguió siendo un hombre muy modesto y encerrado en su trabajo, en su matrimonio y en su pequeño círculo de amigos.
      Un dato curioso de lo en serio que se tomaba su obra es que en dos ocasiones a lo largo de su vida quemó importantes cantidades de obra que no le satisfacía, otra razón por la que hoy en día no circula demasiada obra de este artista en el mercado.

      Eliminar
  4. Me gusta cuando el artista se deja llevar por su instinto, sin perseguir una técnica puntual.
    Creo que de allí salen las mejores obras. Maravillosos el manejo de la luz. Saludos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sí, esa es una característica del artista moderno, abandonar la técnica realista, la imitación puntual del modelo, para expresar el sentimiento y la intuición de un modo más espontáneo, si bien hablar de espontaneidad en el arte, una actividad donde el artista ha conseguido su destreza a base de ingente trabajo de perfeccionamiento, siempre es algo muy relativo. Un saludo

      Eliminar
  5. Estoy de acuerdo con Soledad, el artista se deja llevar por su genio, no puede ser de otra forma. El arte es cosa rara, porque (lo mismo sucede en literatura y demás) la fórmula que para algunos resulta delicioso para otros es insustancial.
    Muy buena entrada.
    Un abrazo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Creo que la búsqueda fundamental de Rouault en su arte es la búsqueda de una sinceridad total, para ello va poco a poco haciendo acopio de los recursos expresivos que más se adptan a su genio y así consigue una de esas obras que amarás u odiarás, pero que en cualquier caso jamás te dejará indiferente.
      Muchas gracias, Marybel, me alegro de que te haya gustado.
      Un abrazo

      Eliminar
  6. Me gustan en su sencillez de color, pero en lo grande de su expresividad. Muy interesante. Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Se nota cuando un artista cree en lo que está haciendo y lo hace con toda la fuerza de su espíritu, esa expresividad nace de esa fuerza interior. Gracias Lumy. Un abrazo

      Eliminar