sábado, 26 de abril de 2014

Poème de l'âme


Es un pintor de lo más extraño y enigmático el autor de este Poème de l'âme, este Anne-François-Louis Janmot (Lyon 1814 - id. 1892) que, al mismo tiempo, se nos aparece como un insigne representante del agrio y tenso debate que se vivía en el seno de la sociedad francesa durante el siglo XIX. 

La Revolución de 1789 había secularizado completamente la nación, provocando uno de los períodos de persecución religiosa más lacerantes de la historia. Tras el período revolucionario más radical, Napoleón I firmó un concordato con la Iglesia Católica y con la Restauración ésta emprende un colosal intento de recatolicizar Francia mediante la enseñanza. Así nacen órdenes religiosas nuevas como los Maristas y la Teresianas que se vuelcan en la enseñanza religiosa, o vuelven otras antiguas, como los Jesuitas. 

Sin embargo el sector laicista y republicano se tomará su revancha con la llegada de la 2ª República que nace bajo el signo anticlerical, publicando decretos contra la educación religiosa, tras la cual el Segundo Imperio de Napoleón III va dando una de cal y otra de arena. Esta lucha entre un sector de la sociedad francesa católico, a menudo monárquico, regionalista y tradicional y otro sector republicano, anticlerical, centralista, de raíz jacobina se prolongará hasta nuestros días, tomando la educación pública como estandarte, con decretos tan aberrantes y antiliberales como la prohibición por ley de la exhibición de signos religiosos (tanto hiyyab como crucifijos) por parte de las personas en la escuela pública.

En esta polémica catolicismo-anticatolicismo se ve envuelto Louis Janmot, tomando claro partido por el ala religiosa, si bien su catolicismo es una visión muy personal, entre mística y romántica, seguramente no muy cercana al dogma normalizado. Entre 1836 y 1855 pintará un ciclo de 18 pinturas bajo el título de Poème de l'âme, que ilustra el decurso del alma humana desde su nacimiento y es una especie de historia espiritual. El ciclo de pinturas se acompañó de un largo poema del propio autor, donde esta biografía espiritual está más dramatizada y desarrollada. 

Las pinturas fueron presentadas en la Exposición Universal de París en 1855 y no tuvieron éxito inmediato, si bien el pintor despertó el interés de algunos intelectuales y críticos, como Baudelaire y Théophile Gautier, y, aunque pasó el resto de su vida más o menos sin pena ni gloria en lo que se refiere al éxito artístico, será en cierto modo un adelantado a corrientes como los prerrafaelitas ingleses, o la densa y caudalosa corriente simbolista francesa, que en ocasiones lo ha reivindicado como padre.

Hoy sus pinturas, a nosotros los contemporáneos del siglo XXI, nos recuerdan a las imágenes de las estampitas de santos, ese arte un tanto kitsch y degradado, que sin embargo ha formado parte de nuestra educación estética y que revive en la fotografías deliberadamente kitsch de unos Pierre et Gilles. Puede que Janmot no sea un gran pintor, pero sí creo que su ciclo Le Poème de l'âme es muy interesante, tanto por ilustrar el debate social de su momento histórico, como por ser uno de los ejemplos de pintura de inspiración religiosa más personales, excéntricos y extraños que existen. Que Vds. lo disfruten.



 1. Génération divine.
El alma nace en el cielo en el seno de la Santísima Trinidad entre seres angélicos. (Una pregunta ¿quién es el anciano velado, y cabreado, que yace a la derecha de Dios?)




 2. Le passage des âmes.
El ángel de la guarda acompaña el alma a la tierra. El suplicio de Prometeo como representante de la humanidad ¿Una advertencia sobre el destino de aquellos que quieren sobrepasar sus límites humanos?



 3. L'Ange et la mère.
El ángel confía el alma a su madre. El ángel ora: "Piedad por él, Señor, y por este corazón de madre". El paisaje sugiere aislamiento y vulnerabilidad.



 4. Le Printemps.
Hace aparición la compañera del alma, su alter ego femenino, que en este caso hace de guía al joven en un paisaje florido que representa la edad de la inocencia.



5. Souvenir du Ciel.
Los niños. como seres aún no contaminados, conservan ciertas reminiscencias de su origen celeste y mantienen contacto con las realidades espirituales.



6. Le toit paternel.
Los jóvenes permanecen juntos bajo la protección del hogar familiar, representando aquí a la familia como el núcleo de la formación humana y espiritual.



 7. Le mauvais sentier.
Después de abandonar la protección de la familia los jóvenes van a adentrarse por el mal camino que representa la educación laica. La arrogancia intelectual y la educación privada de espiritualidad se muestran mediante esa escalera que conduce a un alto rocoso y estéril, flanqueda por las espectrales figuras de unos docentes encasillados.



8. Cauchemar.
La enseñanza atea y esterilizante está encarnada en esta especie de bruja que persigue al joven para robarle el corazón, mientras sostiene a la compañera del alma exhausta y semimuerta.



 9. Le grain de blé.
Si el grano no muere, no podrá fructificar. Frente a la vía muerta de la enseñanza laica se muestra la predicación cristiana que nutre al alma de alimento espiritual representada por el venerable sacerdote.



10. Première Communion.
El alma vuelve al camino de la Fe simbolizado por los sacramentos, en este caso por el de la primera comunión.



 11. Virginitas.
Frente al sensualismo y al materialismo, las almas de los adolescentes, fortificadas por los sacramentos, pueden amarse con pureza, simbolizada por las vestiduras blancas y los lirios.



12. L'Échelle d'or.
Las almas descubren otra escala de valores, donde el conocimiento sirve para la trascendencia y las disciplinas y las artes, representadas por los atributos que portan los ángeles, muestran el camino hacia el cielo y comunican el más acá con el más allá.



 13. Rayons de soleil.
El alma crece y surgen otras realidades y ¿tentaciones? Elementos femeninos con coronas de flores que pueden simbolizar los placeres físicos, lo mismo que la danza en corro como la de las Musas o las Gracias. Una imagen ambigua sobre el paso hacia la edad adulta.



 14. Sur la montagne.
El cielo se abre y la pareja sube las dificultades de la vida, en esta ocasión es él quien guía y, contra el gesto de Orfeo, se vuelve a contemplar a la amada.



 15. Un soir.
La imagen en lo alto de la montaña en el ocaso, parece simbolizar la vida en armonía con la naturaleza, el alcanzar un estado de perfección espiritual, de tranquilo dominio.



 16. Le vol de l'âme.
Como si continuase inmediatamente la escena anterior, las almas en su perfección se libran al vuelo, como recordando su origen etéreo, liberadas de las cadenas de la materia.



17. L'idéal.
Tras los cielos idílicos de la escena anterior, el cielo se ensombrece de nubes y el paisaje se aborrasca en riscos minerales. Llega la separación, el gesto de ella hacia arriba puede indicar tanto una invitación a seguirla, como una despedida.



18. Réalité.
En la conclusión aparece la muerte, representada por la cruz como si señalase una tumba, pero sobre todo la vuelta al suelo, a la realidad del alma sola que se debate entre la pena y la esperanza.



[Toda la serie de Le Poème de l'Âme, tanto los 18 óleos de esta serie inicial, como los 17 dibujos posteriores de 1885, que completan, por así decirlo, la historia, se pueden ver en la actualidad en el Musée des Beaux Arts de Lyon]

15 comentarios:

  1. Me gustó mucho esta serie. Y me pareció muy interesante todas las representaciones y el significado espiritual que estas obras contienen. Me sorprende a veces saber que hace muchos años hubo gente que tenía claro algunos aspectos de lo espiritual, (al margen de lo social o de las religiones) que muy bien reflejan estas pinturas. Saludos y gracias por compartirlas.

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    1. En efecto, aunque Louis Janmot en lo básico era un católico tradicionalista, su espiritualidad tiene unas influencias místicas que no proceden del cristianismo y que yo más bien situaría, o en corrientes platónicas y gnósticas, o quizás en otras influencias más cercanas a su tiempo, como Swedenborg, los Rosacruces y otros similares.

      En cualquier caso su iconografía mezcla muchos elementos más genéricos y usa símbolos que proceden de la antigüedad clásica, del medioevo, de movimientos ocultistas, y un largo etcétera.

      A mí me ha interesado reivindicarlo porque el discurso laicista de la República Francesa ha expulsado del discurso, y por lo tanto de la historia, a una parte muy importante de sus intelectuales, artistas y políticos, por el hecho de no cuadrar con la hagiografía revolucionario-jacobino-republicana, condenando así a las tinieblas a la mitad de la nación francesa.

      Un saludo, Soledad, muchas gracias por tu interesante comentario

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  2. Justamente la mística es lo que me llamó la atención en estas obras. Me disgustan las cárceles morales impuestas a cualquier persona, mas a un artista. Limitando su arte al razonamiento cuadrado de algunos que se creen con poder de cercenar el talento en nombre de la falsa moral, o la razón que fuere. Aunque haya sido en otros tiempos, actualmente, sigue sucediendo en muchos ámbitos de la vida.
    Gracias! Saludos

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    1. Sí, por desgracia la diferencia entre combatir las ideas o las creencias que consideramos erróneas (combatir, se entiende, mediante la discusión y el razonamiento) y simplemente prohibir aquello que no nos gusta a menudo se borra y caemos como sociedades, incluso las más pretendidamete democráticas, en la intolerancia, en encarcelar las ideas, en poner moldes en los que todos deben encajar. La única manera que se me ocurre de combatir la intolerancia es denunciarla. Gracias. Un saludo

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  3. En multitud de ocasiones he dejado patente en la comunidad y en varios de sus blogs, que no soy gran amante de la pintura si lo comparamos con la escultura que me apasiona, pero el recorrido por las 18 pinturas que conforman el ciclo ha sido filosófico. Era cómo si estuviese estudiando de nuevo a Platón y el mito del carro alado, y justo leo en el comentario a soledad tu referencia. Es un catolicismo cómo bien defines místico y romántico.
    Al ser católico y en referencia a la 1a pintura que comentas quién es el anciano; personalmente pienso que quiso plasmar al diablo, qué acompaña al alma desde su nacimiento para intentar hacerla suya, siempre atento para captarlas.
    Cuanto arte, cuanta literatura, habrá sido quemado y destruído por áquellos que no pensaban igual; deben ser tan innumerables que nos dolería, nunca mejor El Alma!
    Gracias por el paseo, lo he disfrutado muchísimo José Miguel!

    Un abrazo!

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    1. Tienes buen ojo crítico, pintura filosófica es como llamó Baudelaire a la pintura de Janmot, luego los simbolistas seguirían por ese camino que este pintor ya les había abierto, pero en su momento fue un precursor, no fue comprendido. En efecto yo creo que toda la historia del alma tiene seguramente mucho más de platónica que de propiamente cristiana, éste es un hombre que mezcla mucho, en eso se parece a los new age californianos de hoy en día.

      Gracias por lo del anciano cabreado, me parece que la interpretación de él como el diablo, que está cerca de Dios, aunque separado, esperando atrapar a toda alma ya desde su mismo nacimiento, es una interpretación muy plausible, me quedo de momento con ella.

      Da mucha pena pensar en todo el arte, la literatura o la ciencia que se ha hecho desaparecer por no pensar igual que piensa la corriente mayoritaria, es un menoscabo inmenso, cuántas ideas útiles, interesantes, bellas se han perdido de ese modo, por eso hay que luchar siempre contra el intolerante que todos llevamos dentro.

      Gracias a tí com siempre por tus interesantísimos comentarios, Rosa. Un abrazo!

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  4. Muy interesante. Entiendo que el autor, era muy religioso pero tenía una visión católica muy particular. Mezcla figuras bibícas con mitología. Tus notas de a pie de imagen, me recordaron a Platón y la inmortalidad del alma. Sobra decir que no lo conocía jeje.
    Un abrazo.

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    1. Janmot debía ser un beato, pero, como nos pasa a todos hoy en día, en el siglo XIX también la gente mezclaba mucho y este autor, aparte del credo católico, añade todo tipo de influencias, en este caso la historia del alma tiene mucho de Platón y el batiburrillo que hace de mitología, aunque sea en el plano iconográfico, cristianismo y romanticismo es muy particular, pero eso lo hace aún más interesante.
      Si no lo conocías me alegro de habértelo descubierto.
      Un abrazo

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  5. Curiosa aleación de romanticismo y simbolismo barnizada por el perfecto dominio de la luminosidad - ¿influencia italiana?
    Me resulta especialmente entrañable "Le toit paternel" por el magistral foco luminoso que, atenuado, parece envolver a los demás personajes impregnando de candor una escena doméstica que contrasta rotundamente con las dos siguientes, en las que, como en la vida real, la incertidumbre rige los destinos de los personajes, pues la única certeza de que disponemos es la del pasado y la del futuro: la certeza de la muerte.
    Leyendo los comentarios anteriores no he podido dejar de evocar la sabia opinión de uno de los más ilustres pensadores del siglo XX, José Luis Sampedro, quien, en algún momento, declaró: "Llamamos religión a lo que creemos, y superstición, o idolatría, a lo que creen los demás" Y es que, una de las querellas más antiguas de los hombres es la protagonizada por los defensores y los enemigos de las imágenes, y en ella han fallecido tantos seres humanos como a causa de algunas epidemias exterminadoras, como ocurrió en Bizancio durante más de dos siglos, provocando mortandades de hombres y mujeres aún más cuantiosas que las destrucciones masivas de pinturas y estatuas que los representaban.

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    1. Este Janmot es uno de los muchos discípulos de Ingres y, aunque no estoy seguro de que estuviese en Italia, lo cierto es que se formó artísticamente en un ambiente donde la adoración por la pintura italiana era norma.
      Son unas extrañas pinturas, algunas algo cursis y un poco tópicas, a mi modo de ver, pero otras muy intensas y muy originales, como por ejemplo las que mencionas.
      Es interesante la reflexión que haces sobre las certezas que tenemos, el pasado y la muerte, y sin embargo el camino de enmedio, el recorrido de nuestra vida transcurre en incertidumbre, como los cuadros de la escuela pública, que tienen ese aire tan angustioso y onírico.

      La iconoclastia, como muchas formas de intolerancia, proviene de un puritanismo extremado que cree que la adoración a Dios es totalmente incompatible con cualquier distracción de los sentidos, pero ese Dios tan feroz que conciben y tan enemigo de todo lo humano, de toda belleza, no puede ser sino el Diablo en uno de sus peores disfraces, el del enemigo de toda alegría, de todo goce. Dios es luz, es vida, es amor, por eso no puede ser enemigo del gozo de las imágenes, los iconoclastas son unos adoradores del diablo, aunque ellos no lo sepan.

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  6. No conocía a Janmot, gracias por la pista. Es verdad que su estilo puede resultar fácilón, y recordarnos por ello a las posteriores estampitas de santos. Seguramente ahí reside su encanto, ya que hace más chocante la sensación onírica -y pagana- que transmite la serie completa. Muchas, muchas racias!

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    1. Ahí has dado en el clavo de en dónde reside el encanto de esta obra tan extraña, esa especie de estilo entre candoroso y dulzón entre en una flagrante contradicción con el contenido onírico y con los ramalazos paganos en que mete a sus platónicas almas, el resultado es chocante, pero por ello mismo muy interesante. Me alegro de que te haya gustado, Javier. Un saludo

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  7. Todavía estoy intentando encajar cómo de Janmot (que no conocía) hemos llegado a Pierre et Gilles, jajaja.

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    1. Jejeje, bueno, si piensas en las estampitas de santos en realidad son una derivación un poco degradada del tipo de pintura melosa y clasicista que hace Janmot, los Pierre et Gilles en sus fotos, tanto las de santos, como las mitológicas y demás, lo que hacen es usar ese pasteleo de la estampita de la Virgen María y deliberadamente acentuar su lado kitsch, añadiéndole unas gotas de transgresión y de vicio, pero en un plan moñas y muy dosificado.

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  8. Interesante esta serie de pinturas angelicales. Mi felicitación por la idea. Por aportar algo diré que el anciano de la primera viñeta parece ser Cronos.

    Un saludo.

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