lunes, 2 de junio de 2014

La Monarquía, o ¿Por qué soy monárquico?


La Monarquía es un sentimiento. Así que dejadme que por una vez os hable de mis sentimientos y que no pretenda argumentar desde la Razón, esa cosa abstracta, sino desde una instancia más mía, más humana, mi sentir. 

Recuerdo en mis años de infancia a un señor que se asomaba al balcón del Palacio de Oriente y que, a pesar del aspecto de ancianito frágil y de su voz quebradiza, daba miedo. Yo entonces no acababa de entender que había llegado al poder tras una triste guerra civil, tras casi un millón de muertos, pero sí que recuerdo sus mensajes, siempre advirtiendo hasta el último suspiro contra unos supuestos enemigos de España, siempre resucitando los fantasmas de un enfrentamiento entre hermanos, siempre con la amenaza presente o velada, recuerdo también, casi al final de aquel anciano, las ejecuciones.

Recuerdo en contraste a un joven rey, a quien nadie le auguraba nada bueno, en un país donde ni la derecha ni la izquierda sentían ningún aprecio por la institución monárquica, un joven que desde el primer momento empezó a hablar de ser el rey de TODOS los españoles, algo que no se había oído en este país NUNCA, un joven rey que hablaba de respetar la voluntad de los españoles expresada democráticamente. Democracia, una palabra que llevaba 40 años sin pronunciarse en este país, y aquel joven se atrevía a proponerla ante los rostros consternados de todos aquellos vejestorios del Movimiento Nacional. 

Y se salió con la suya, la Democracia vino y el pueblo votó, y sigue votando, para dar el poder a los unos o a los otros según su voluntad, y sigue, no sólo votando, sino manifestando y manifestándose a favor o en contra de todo lo que considera oportuno, y no es delito, se dice y se protesta contra los recortes, contra los desahucios, contra el copago, a favor de la Sanidad Pública o de la Educación... porque, digan lo que digan algunos, hay Democracia, hay Libertad.


Recuerdo también una tarde, ya no tan niño. Estábamos en el Colegio Mayor Luis Vives, en Valencia, merendando carne de membrillo mientras escuchábamos la radio: la investidura de Calvo Sotelo en el Congreso. De repente, unos ruidos extraños, un "¡Quieto todo el mundo!", unos disparos y cortarse la emisión. Inmediatamente la emisora dando música militar. Mi amigo Manolo, que era socialista, que se va a la sede del partido y no consigue llegar por los tanques. Los demás encerrados en el Colegio Mayor, unos abajo celebrando el golpe de Estado, nosotros en la habitación muertos de miedo y de preocupación. Recuerdo que esa larga noche es la vez en mi vida que más me he alegrado de ver a Su Majestad el Rey Don Juan Carlos, cuando salió por televisión para decir que seguía de nuestra parte, que todo iba a salir bien. Todavía recuerdo el alivio y el inmenso agradecimiento que sentí en ese momento.

El mismo que sigo sintiendo en este momento del adiós. Han pasado muchos, muchos años, un reinado de casi 40 años, ¡Qué diferencia entre aquellos 40 y estos 40! Hoy estamos pasando por unos momentos duros, desesperanzados, amargos, pero no podemos por eso perder la perspectiva. Seguramente, cuando el paso del tiempo ponga a cada uno en su sitio, el rey Juan Carlos I ocupará por fin el lugar que le corresponde, como uno de los grandes reyes, de los buenos reyes de España. ¡Gracias Majestad! ¡Buena suerte!




Isabel la Católica (1474 -1504) 
Retrato anónimo (atr. Antonio Inglés)




Fernando el Católico (1468 -1516) 
Retrato de Michel Sittow




Juana I (1504 -1555) 
Retrato de autor anónimo




Carlos I (1516 -1556) 
Retrato de Tiziano




Felipe II (1556 -1598) 
Retrato de Sofonisba Anguissola




Felipe III (1598 - 1621) 
Retrato de Frans Pourbus




Felipe IV (1621 - 1665) 
Retrato de Diego Velázquez de Silva




Carlos II (1665 - 1700) 
Retrato de Juan Carreño de Miranda




Felipe V (1700 - 1724 y 1724 - 1746) 
Retrato de Hyacinthe Rigaud




Luis I (1724 - 1724) 
Retrato de Michel-Ange Houasse




 Fernando VI (1746 - 1759) 
Retrato de Jean Ranc




Carlos III (1759 - 1788) 
Retrato de Anton Raphael Mengs




Carlos IV (1788 - 1808) 
Retrato de Anton Raphael Mengs




José I (1808 - 1813) 
Retrato de Joseph Flauguier




Fernando VII ( 1808 - 1808 y 1813 - 1833) 
Retrato de Vicente López Portaña




Isabel II (1833 - 1868) 
Retrato de Franz Xaver Winterhalter




 Amadeo I (1870 - 1873) 
Retrato de Carlos Luis Ribera y Fieve




Alfonso XII ( 1874 - 1885) 
Retrato de Carlos Luis Ribera y Fieve




Alfonso XIII (1886 - 1931) 
Retrato de Joaquín Sorolla y Bastida




Juan Carlos I (1975 - 2014) 
Retrato de Carmen Laffón




16 comentarios:

  1. Hermosas palabras que comparto de principio a fin, por experiencias similares. Gracias por compartirlas

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    1. Gracias a tí, Alberto. Estos días ando tristón, como siempre en las despedidas. Cuando este rey llegó al trono tenía 13 años, casi toda mi vida viéndole y ahora se va, no digo que no sea lo mejor que se puede hacer en este momento, pero me da pena. Me alegro de ver que no soy el único en pensar como pienso y me alegro de sentir tu apoyo en un momento asi. Gracias de nuevo.

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  2. Lo primero, decirte que cuando me enteré de la abdicación del rey, tuve la intención de preparar una entrada parecida a ésta (en la parte artística), entre otras cosas para mostrársela a mis alumnos, ya que en este momento estoy con ese tema. Pero vi que lo habías hecho tan rápido y bien que iba a sonar a plagio.

    Ahora vamos a los recuerdos. Mis recuerdos del señor Paco no son tan vivos. Tenía sólo dos años cuando murió, aunque sí recuerdo bien la tensión vivida aquel día de febrero en que España tembló. Por esto, y por muchas tantas cosas, la figura del Rey ganó en popularidad y, hasta fechas recientes, nadie lo habría cuestionado. Elemento clave en la transición, eficaz monarca en tiempos difíciles pero que ha llegado a la vejez con unos índices de popularidad bastante bajos. Motivos hay.

    Pero independientemente de esa popularidad, lo que se abre ahora es la posibilidad de que los españoles decidamos democráticamente si continuar siendo una monarquía parlamentaria o no. En su momento no se votó, ¿por qué no aprovechar ahora el ejercicio de la libertad ganado?

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    1. Siento haberte pisado la entrada, jeje, este tema me toca muy en lo hondo y me puse a ello en cuanto volví del trabajo. Seguro que hubiese sido una entrada tan estupenda como suelen serlo las tuyas.

      No digo que el rey haya sido un santo ni que no haya cometido errores, es un rey, pero que se sepa no están proponiéndolo para los altares como a Juan Pablo I. De todos modos piensa que es un señor que lleva 39 años en el cargo; imagina a cualquier otro político que conozcas que hubiese estado ininterrumpidamente en el poder durante 39 años ¿En todo ese tiempo hubiese sido capaz de mantenerse impoluto y alejado de críticas? No lo creo, lo cual no quita para que, efectivamente haya habido motivos para la crítica y que no se deban minimizar. Lo fundamental es que ahora ya era un señor de otra generación, piensa que tiene la edad de mi padre, que lleva ya casi 10 años jubilado, lo que es bueno para mi padre es bueno para Su Majestad, la hora de la jubilación y el descanso ha llegado, era el momento seguramente.

      En cuanto a que el pueblo pueda votar si monarquía o república, creo que en efecto en un estado democrático no debería haber temas tabú, sino que todo debe estar sometido al juicio del pueblo soberano. Dicho esto, no me parece que convocar ahora un referendum aquí te pillo aquí te mato sobre el tema sea lo más indicado. En este momento el país tiene una larga lista de problemas y añadir otro más a la lista no parece juicioso ni muy oportuno, todo puede llegar en su momento si los españoles quieren. Si llegara ese día yo seguiría votando monarquía, pero si mi voto fuese minoritario asumiría el cambio con deportividad y seguramente la vida seguiría sin mayores alteraciones.

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    2. No, si mis críticas a la monarquía no son a la persona de Juan Carlos, admirable en muchos sentidos y con algunas faltas (que ni minimizo ni tampoco me gusta destacar por encima de todos sus logros). Ni me gusta el tabú, ni tampoco la trivialidad con la que se trata el tema de la sucesión. Pero me sorprende la prisa con la que se cocinan algunas cosas en este país, y la demora con la que se afrontan otras. La abdicación llega tarde, pero de un día a otro se prepara la ley que lo regula.

      En cuanto a mi voto, pues está sometido a muchas presiones. Por un lado, no me gusta que una persona esté destinada a ser rey por su nacimiento. Y de hecho, ahí está esa larga lista de reyes ineptos (los últimos tres Austrias, por poner un claro ejemplo). Por otro, votaría a Felipe, cuya preparación me parece incuestionable y su valor humano, hasta el momento, no admite tacha.

      PD. ¿No sería muy retorcido votar a Felipe como presidente de una república? jajaja

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    3. Supongo que las prisas les entran ahora por no haber hecho los deberes a tiempo, como a nuestros alumnos. Todo el tema de la regulación de la sucesión a la Corona, la preferencia del varón, qué hacer en caso de abdicación, qué pasaría si fuera necesaria una regencia, cuál es el status que corresponde a un ex-rey (¿existe tal cosa?) no se ha hecho cuando podía haberse hecho y ahora toca correr. Este país siempre lo hace todo igual.

      Lo de que alguien sea rey por derecho de nacimiento, o por la Gracia de Dios, como se decía antiguamente, para los que somos monárquicos tiene su quid y hasta le añade valor, pero entiendo que para los que no lo sois resulta un poco raro, aunque quizás no más raro que el hecho de que uno herede los bienes que su padre trabajosamente reunió y que tú recoges sin más mérito que el ser hijo-de.

      Supongo que no hay régimen perfecto y una república puede ser estupenda u horrenda según quienes la desempeñen y cómo esté organizada, lo mismo que una monarquía.

      Y sí, lo de votar a Felipe para Presidente sería un poco retorcido, jeje, aunque precedentes haylos, por ejemplo, sin irnos muy lejos, Simeón de Bulgaria pasó de ser rey (en el exilio) a ser Presidente de ese país, cosas más raras se han visto...

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    4. Cierto, no me acordaba.

      Pero lo de la herencia... Es como si alguien, por ser hijo de un director de instituto, heredara el cargo... ;) Raro, raro, raro...

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    5. ¡Pobre! ¡Menuda herencia le habría caído! Pero si lo piensas todo se puede comparar con todo. Esas personas, los reyes me refiero, nacen con el peso de una responsabilidad tremenda que no pueden elegir ellos tampoco, ser rey no es una profesión que uno elige desarrollar, aunque Felipe no quisiera, no por ello menos sería el rey, y lo sería durante toda su vida... difícil de entender para los que no tenemos esos destinos, no debe ser fácil esa vida.

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  3. Entiendo totalmente lo que describes. Y por supuesto que ha tenido un gran papel en favor de la libertad y la democracia. Y a pesar de todo, nadie se lo puede quitar.
    Pero yo entiendo que aprovecharse de la compostura, con el cuerpo aun caliente no es buena moneda de pago. Porque, tan mal hemos estado con él que ahora nos urge borrarlo? Acaso no son otros los que nos han hundido y siguen ahí?
    Por supuesto que los españoles tienen derecho a decidir. Pero quizás habría que preguntarse si son todos los españoles los que quieren o solo una parte. Y si no hay urgencia, esperemos a las siguientes elecciones y que los valientes lo añadan al programa. Suerte y al toro !!
    Un gran post.

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    1. Yo creo humildemente que, si comparas los 39 años que gobernó Franco y los 39 años del reinado de Juan Carlos I, uno se da cuenta de que en conjunto ha sido una época excelente para la historia de España.

      No creo, como tú bien dices que la crisis y el paro los haya traido la monarquía y me parece que si tenemos que buscar culpables a esta situación actual hay muchas otras direcciones hacia donde apuntar.

      Un tema que me parece muy preocupante es la tendencia a que todo se decida en plan asambleario y que la gente confunda la democracia con el estar todo el día opinando sobre cada cosa. Cualquier sistema, también las democracias, tiene sus reglas de juego que no se están cambiando a cada rato, sino que se asume normalmente que: 1º las democracias son sistemas representativos, es decir, que lo de la democracia directa y asamblearia no funciona en ningún sitio, y 2º que los partidos, es decir los agentes políticos son los encargados de ponerlo en sus programas y el día que los partidos republicanos tengan mayoría en las cámaras la monarquía se irá sin más, pero ahora no es el caso, o yo no sé contar.

      Gracias por tu comentario, Mariano. Un saludo

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  4. Como la política no es lo mío, y parto de la base de que para que una democracia sea efectiva el pueblo tiene que tener una formación cultural y de valores que, por desgracia, hoy en día no está nada de moda, prefiero centrarme en los preciosos retratos con los que ahora nos deleitas, que bastante falta nos hace en estas fechas tan sosegadas. Me ha impresionado el de Felipe III. ¡Si eso no es hiperrealismo...!

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    1. Tienes razón, el retrato de Felipe III es muy impresionante, no lo he visto al natural, tiene aspecto de ser de pequeño formato, seguramente pintado sobre tabla o sobre cobre o así, pero muy detallado, al gusto flamenco.
      A mí el que me encanta es el de FelipeV, de Hyacinthe Rigaud, en realidad un catalán llamado Jacint Rigau que se afrancesó el nombre tras irse a la corte vecina a buscarse la vida. Como ves lo de apuntarse a la francofonía entre los catalanes no es de hoy. Algún día haré una entrada sobre este catalán afrancesado que es el inventor de un cierto tipo de retrato de pompa y circunstancia que, a mi pesar, me gusta un montón.

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  5. En primer lloc, pels motius que dónes puc pensar que més que monàrquic ets juancarlista. Crec que són coses diferents. Jo també estava espantada aquell 23-F, i la intervenció del rei em va semblar alliberadora. No em sembla que aquest home, al llarg d'aquests 39 anys, ho haja fet malament, crec que ho ha fet bastant bé (llàstima de l'afer aquest de Nóos, que, com a tothom, crec, m'ha molestat prou). Però no sóc monàrquica. No crec que cap home (o dona) estiga per damunt de cap altre, que se l'haja de saludar amb una reverència, una mitja genuflexió... això em sembla vergonyós. Puc considerar que una persona és superior a mi en saviesa, en habilitats, en capacitats, en moltes coses, però no com a persona. Com a persones, tots som iguals. Després, cadascú tindrà la seua professió, alguns un càrrec, uns seran caps d'estat i altres, com tu mateix, professors, per posar un exemple, però en pla d'igualtat com a persones, sense cap sentit de submissió (això també hauria d'estar contemplat en els drets humans). Dit això, si mire els polítics que tenim, qui podria ser un cap d'estat de la República? Si sóc pràctica, crec que m'estime més Felipe, en aquest cas concret, però la monarquia, com a institució, no m'agrada. Com diu algú en un dels comentaris anteriors, no podríem votar Felipe com a president de la República? Aquesta opció m'agradaria, en principi, i si ho fera malament, doncs, poder-lo substituir.
    Saps? Si jo fos Felipe, seria jo mateix qui demanaria el referéndum, perquè estic segura que el guanyaria i la seua legitimitat estaria fora de dubtes.

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    1. Els motius que he fet servir no són necessàriament els que més pes tenen en el teu ànim. Com dic a la primera frase, la monarquia és un sentiment. Hi ha la part que es pot explicar, que és la que més o menys he explicat, però també n'hi ha d'altres raons que potser els qui sou racionalistes a ultrança no admetreu, però que per mi tenen el seu valor.

      No és que el rei siga millor que ningú, és que és diferent, no sabria expressar-lo molt clarament, però ser rei és com ser sacerdot, tens un carisma especial. Igual que el sacerdot, fins i tot el més indigne (aixó no és qüestió de mèrits personals) té la virtut d'absoldre els pecats o té la virtut de transmutar un tros de pa en la carn de Crist, el rei, d'una manera similar, té una qualitat diguem-ne, que el fa especial i diferent de la resta del hòmens.

      Qualsevol antic ho hauria entés perfectament este argument, però, per la mateixa raò, cap del moderns que viuen hui dia són capaços de entendre-ho. Vivim en un món que no creu en res que no puga veure, que no creu més que en la pròpia raò. No puc explicar aquestes coses als meus contemporanis, com no puc explicar perquè crec que Jesu-Crist és Déu, o creus o no creus.

      Els reis son una supervivència del caràcter sagrat del poder, que ells, com una antiquíssima magistratura, encarnen en la seua persona viva i per això el càrrec els acompanya fins la mort, perquè hom és rei sempre, no es pot deixar de ser (como a màxim es pot deixar de "exercir"). Si tenen o no espai en este món modern i "desacralitzat" sobre això podriem discutir i potser estaria d'acord amb tu en que ja no resulten inteligibles i per això també és ben possible que un dia no molt llunyà dessapareguen. Si Déu, com deia Nietzsche, ha mort, els reis ja no tenen lloc en aquest món.

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    2. Ho sent. Ara sí que no puc estar d'acord amb tu en absolut. I tampoc no val la pena discutir-ho des del moment que, com sembla, és per a tu una qüestió de fe i ja no valen raonaments. Només vull matisar que en aquest món modern, com tu dius, sí que valore i crec en l'espiritualitat, i molt, però això, en el meu cas, no té res a veure amb la religió.

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    3. Dona, no et preocupes, jo ja sé que aquestes idees meues sobre la monarquia sonen molt extranyes i com a molt "reaccionàries", per això mateix no solc explicar-les, perquè no espere que m'entenguen. ¿Qué anem a fer-li?, despres de tot no cal que estiguem d'acord en tot ¿no?

      Respecte a la idea de la espiritualitat, tu sempre has estat una persona molt sensible a aquests valors, n'estic segur, no és necessari que estiguen units a la religió, poden existir en una societat laïca també, en el meu cas sí que hi van units, però és una qüestió personal i no crec que això siga ni millor ni pitjor.

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