domingo, 13 de julio de 2014

Luis Paret, el malogrado

Mi primer contacto con Luis Paret y Alcázar (Madrid 1746 - Madrid 1799) fue la agradable sorpresa de descubrir en el Museo del Prado uno de esos cuadritos suyos tan pequeños y sin embargo tan bonitos y delicados, Carlos III comiendo ante su corte, luego pude ver en el Lázaro Galdiano La tienda y fue entonces cuando sobrevino el flechazo y me enamoré del talento de este escasamente conocido pintor. Pocas obras de su pincel son hoy visibles y su calidad es desigual, a veces pinta obras de encargo sin mucho interés, pero con todo hay un pequeño grupo de obras en las que despliega su manera más rococó que me parecen maravillosas y que hacen pensar en lo que podría haber llegado a ser este Watteau español si el destino no le hubiese sido esquivo. Ésta es su historia:

Luis Paret, de padre francés y madre española, demostró ser un increíble niño prodigio, estudiando desde los diez años en la Academia de Bellas Artes de San Fernando, y reveló un talento tan precoz que llamó la atención de uno de los Mecenas más importantes del momento, el hermano menor del rey, el Infante Don Luis, quien lo tomó a su cargo y lo mandó de 1763 a 1766 como pensionado a Roma para perfeccionar sus estudios, de allí Paret vuelve a Madrid a convertirse en el joven y talentoso pintor cortesano que triunfa en los círculos más exclusivos. La década aproximada que va desde su vuelta de Roma hasta 1775 es la de un éxito temprano y fulgurante. 

El paralelismo con Goya es inevitable, nacidos el mismo año, sus trayectorias sin embargo son muy diferentes y muestran lo difícil  que era para el artista de su tiempo manejar sus necesarias relaciones con el Poder. Mientras Paret marcha a Roma pensionado por un Infante, Goya tiene que ir por sus propios medios, la década que Paret triunfa en Madrid, Goya pinta en Zaragoza y es aún un talento reconocido sólo a nivel local. Sin embargo el mismo año 1775 también va a suceder algo en la vida de ambos pintores que cambiará su suerte. En el caso de Goya a mejor, es el año que marcha a Madrid y consigue un importante encargo de cartones para la Real Fábrica de Tapices. Será el comienzo de su relación con la corte y de un ascenso lento, pero imparable. 

En el caso de Luis Paret sin embargo es un rayo que lo lanza como a Faetón contra el duro suelo. La historia es la siguiente: Paret todos esos años se había mantenido como protegido y amigo en el entorno íntimo del Infante Don Luis, un caballero que colgó los hábitos (había sido arzobispo de Toledo y de Sevilla) porque a las faldas de los hábitos prefería las de las mozas. Este ilustre señor veía sus intentos de casarse frustrados por su hermano el rey debido a cuestiones sucesorias y, descorazonado o porque le tiraba mucho el sexo femenino, se echó a la vida alegre. En este contexto el que le proporcionaba las chicas para las orgías al Infante no era otro que su colega de juergas Luis Paret. La cosa se convirtió en escándalo mayúsculo cuando el Infante pilló un enfermedad venérea y las lenguas comenzaron a decir abiertamente lo que de tapadillo todos sabían. Carlos III mandó al pintor exiliado a Puerto Rico por tres años, pasados los cuales se le dejó volver, pero con prohibición de acercarse a más de 40 leguas de la corte, con lo que se vió obligado a languidecer largos años en un ambiente provincial sin estímulos. No volvería a Madrid hasta 1789 en que tras la muerte del rey se produce una amnistía.

Es tarde ya, aunque accede como miembro de la Academia y seguirá pintando, el éxito palatino ahora lo tiene Goya, recién nombrado Teniente Director de la Academia y pintor de cámara del nuevo rey. Su tiempo ha pasado, su estilo también, el rococó ya está anticuado. Los últimos años del pintor son tristes y están plagados de dificultades económicas. Muere en Madrid a los 53 años. Nos quedan sin embargo un puñado de obritas excelentes, delicadas joyas de la pintura de gabinete, como muestra de lo que pudo haber sido.





Luis Paret y Alcázar. La tienda del anticuario o La tienda de Geniani, 1772, óleo sobre tabla 60 x 67'5 cm. Museo Lázaro Galdiano, Madrid





Luis Paret y Alcázar. Carlos III comiendo ante su corte, 1775, óleo sobre tabla 50 x 64 cm. Museo Nacional del Prado, Madrid.





Luis Paret y Alcázar. Autorretrato en el estudio, 1786, óleo sobre lienzo, 39'8 x 31'8 cm. Museo Nacional del Prado, Madrid.





Luis Paret y Alcázar. María de las Nieves Micaela Fourdinier, esposa del pintor, 1782-85, óleo sobre placa de cobre 37 x 27'7 cm. Museo Nacional del Prado, Madrid.





Luis Paret y Alcázar.  Baile en máscara, 1767, 40 x 51 cm. Museo Nacional del Prado, Madrid.





 Luis Paret y Alcázar. Muchacha durmiendo, 1782-86, óleo sobre placa de cobre, 19 x 15 cm. Museo Nacional del Prado, Madrid.





Luis Paret y AlcázarRamillete de flores, 1780, óleo sobre lienzo, 39 x 37 cm. Museo Nacional del Prado, Madrid.





Luis Paret y Alcázar. Ramillete de flores, 1780, óleo sobre lienzo, 40'4 x 35'5 cm. Museo Nacional del Prado, Madrid.




8 comentarios:

  1. Me sorprende la exquisitez de este pintor como miniaturista, especialmente en "Baile en máscara", donde multitud de personajes estáticos, espectadores y músicos, aparecen misteriosamente esbozados pese al predominio de colores suaves, lo que consigue realzar el dinamismo de los, ya perfilados con precisión, personajes de la primera fila del escenario. Grata sorpresa vacacional. Gracias.

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    1. Me encanta Luis Paret, quizás no sea uno de los grandes, pero tiene una delicadeza difícil de encontrar y si el personaje pudo tener su lado frívolo, su pintura en cambio no me parece nada frívola. El cuadro del baile de máscaras es una joyita de las que a uno le gustaría robar para disfrutar en privado, algo que no siempre dirías de muchas "obras maestras" que te gustan para verlas en el museo, pero que por nada del mundo te obligarías a verlas a dirario colgadas de una pared de tu casa.
      Por cierto, hablando de casas ¿Cómo va tu obra?

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  2. No le habré prestado atención las veces que he ido al Prado. Aunque el rococó no es un arte que me llame poderosamente la atención, reconozco que estas obritas tienen mucho encanto.

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    1. En el Prado lo tienen en el último piso en la parte que da al jardín botánico, junto a la obra temprana de Goya y los preciosos bodegones de Meléndez, pero es una zona muy poco visitada porque hay que ir adrede y si no te llama el rococó no la visitas.

      Yo lo veo como un ejemplo de pintor malogrado, con muchas dotes de joven, todo un talento prometedor, pero al que el destino se le pone de cara y acaba por tumbarlo. Es una muestra de que no sólo cuenta el talento, sino que la suerte, el tener protectores que te sostengan, el estar en un medio rico y con los estímulos adecuados, también son fundamentales para un creador.

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  3. Luís Paret y Alcázar, es un ejemplo claro y radical de las injusticias que la posteridad viene cometiendo incesantemente con muchos artistas(y no únicamente con artistas, claro). Pero mientras en países como Francia, auténtico ejemplo de ello, se está ,desde hace ya mucho tiempo, corrigiendo lo que la memoria y las modas han denigrado, en numerosos casos injustificadamente y/o por razones espurias casi siempre ligadas a la política y la religión, en España debido al desinterés cultural endémico, que pese a la propagandas estatales y filoestatales, arrastramos desde hace siglos, salvo en ciertos períodos y gracias a una élite hoy casi desaparecida, absorbida por un perverso "igualitarismo", que aquí, (España) se ha asumido más alegremente y con mayor agresividad que en cualquier otro país europeo, artistas como Paret permanecerá puede que para siempre en ese semi-olvido cien veces peor que el olvido total, pués de esa "región" de tinieblas es posible que aún fortuitamente fuera, algún día, rescatado por cualquiera de los "calienta-asientos", también llamados concejales (en otros casos diputados) del ayuntamiento o la Comunidad, en este caso de Madrid (Paret fue madrileño), como por casualidad, en uno de esos "eventos" a los que son tan aficionados, en su escaso conocimiento y capacidad mental, tales indivíduos e "indivíduas". Sobre todo cuando ostenta el "alto honor" de proclamarse concejal/a de las Artes o de la Cultura, o de ambas cosas, que para lo que hace da lo mismo, que lo mismo da. Pero de cualquier modo, Paret y Alcázar seguirá siendo, no artista secundario, muy al contrario, uno de los más grandes y pocos que dió el Rococó, en su estilo más sereno y parco (un tanto como Watteau en Francia), en este país, España más o menos. Paret fue, sin lugar a dudas un artista de primera fila, dominando dibujo y pincel con enorme talento, dueño de una técnica irreprochable y una imaginación poco común para el gusto español, al que sólo el enorme genio de Goya (igualmente artista muy poco común para la ideosincrasia española aferrada , con verdero pavor, a la realidad más pedestre), y su fama ha podido ensombrecer. Eso, y la estulticia , repito congénita, de la cultura ofial y oficialista española, gustosa de seguir siempre la estela de las opiniones foráneas. Y no digamos del resto de la población a la que en su mayoría Paret, e incluso el mismo Goya, les suenan a "chino", como tantas otras cuestiones culturales.

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    1. Coincido con Vd. en todas sus afirmaciones. Desde luego este país siempre ha estado aquejado de un desinterés cultural crónico, lo que, añadido a la poca cultura y ningún interés de las autoridades en el asunto nos lleva donde nos lleva. Eso es incontrovertible.

      En el caso de Luis Paret yo creo que en Francia o en Alemania probablemente lo estarían celebrando como uno de los representantes más interesantes del rococó, pero en este país ha tenido muy mala suerte, en su época por el "affaire" del infante, hoy por olvido, por pereza, pero tambien por el hecho infortunado de haber muy poca obra suya en colecciones públicas (y seguramente no mucha más en manos privadas), el caso es que un pintor con una gran calidad artística como Luis Paret, dos siglos después, está aún por descubrir. Cosas de nuestra España.

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    1. Al contrario, le quedo agradecidísimo por su interesante comentario. Un saludo

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