domingo, 31 de agosto de 2014

El camino


Confucio dijo: " El Camino puede compararse a la construcción de una colina; si para terminarla hace falta añadir un cesto de tierra y yo no lo añado, yo habré sido el causante de que se haya detenido sin acabarse. También puede compararse con los trabajos de nivelación de un terreno; aunque sólo se saque un cesto de tierra cada vez, el avance que así se produce se debe tan sólo a mí mismo".
Analectas de Confucio.




Albert Anker (1831-1910). Escuela rural. Basel  Kunstmuseum.



Escribo esto porque mañana empieza para nosotros los docentes un largo camino, mis compañeros bien lo saben, un nuevo curso académico donde tendremos que echar mano de todas nuestras fuerzas, de nuestro saber y profesionalidad, de nuestra capacidad de conexión con los alumnos, y lo escribo también porque (y sé que los que estáis en esto me comprenderéis) aunque quisiera mostrarme más positivo, el camino va a ser duro: Otro año más, nosotros un año más viejos, nuestros alumnos siempre con la misma edad, otro año más, nuestros políticos alegrándonos la vida con sus ocurrencias (¿nunca dudan esas personas? ¿nunca consultan?), otro año más de trinchera en la lucha contra la ignorancia, contra la barbarie, defendiendo la cultura, la humanitas a capa y espada, aunque la espada sea de madera y la capa esté más remendada que sayo de sacristán.

La enseñanza es un trabajo duro, pero alguien tiene que hacerlo, no vamos a ser nosotros los responsables de que la colina se quede sin acabar por falta de nuestro cesto de tierra. Así pues, compañeros, al camino, nos quedan aún muchos cestos por acarrear, pero lo vamos a hacer y lo vamos a hacer bien, como solemos. ¡Ánimo profesores! Que tengáis (tengamos) un buen y provechoso curso 2014-2015.




8 comentarios:

  1. ¿Un egregio capitán animando a la tripulación antes de que arrecie la tormenta? Somos muy afortunados por tenerte como guía, otro tema, que abarcaría muchos ríos de caracteres - sustitutos de la clásica "tinta" - sería el debate sobre el grado de adecuación de la enseñanza oficial, con sus tristes materias y anticuada ideología, a las encrucijadas que el alumno ha de atravesar hasta llegar al territorio adulto. De ahí que la dificultad de nuestro trabajo radique, no tanto en enseñar la programación oficial, sino en fomentar en el alumno auténtica estima por el conocimiento como único medio de ser libre. Todos los años recibimos a alumnos con las mismas edades, y venimos a contar, más o menos, lo mismo, haciendo de la rutina una brújula laboral, lo que nos permite creer que tenemos siempre la misma edad, y que seguimos siendo jóvenes, cuando no lo somos.
    A otra cosa, que me estoy poniendo melancólica: no podías haber acertado más en la elección del cuadro. Su realismo costumbrista es genial. ¿ No se habrá inspirado en él algún ministro para sugerir el aumento de la ratio en las aulas y, ya de paso, la separación por sexos en el cole? Se le escapó el detalle de la vara.
    Yo también te deseo un feliz principio y próspero curso nuevo.

    ResponderEliminar
  2. Jeje, no, de egregio capitán no tengo yo nada de nada, pero sí que ayer estaba con el nudo en el estómago que se te hace el día antes de empezar y pienso en cómo esto cada año se hace más duro y cómo en realidad todos, y repito, TODOS, estamos muy equivocados en relación a la educación.
    No creo que lo importante sea qué materias se estudien o si son más o menos acordes con el mundo actual, aunque eso tenga cierta relvancia. Piensa en la educación clásica (gramática, retórica y dialéctica) o en la educación de las élites inglesas del XIX, esa gente apenas tenía conocimientos de literatura inglesa y cosas así, uno estaría tentado de suponer que aprendían cosas completamente inútiles, sin embargo no es así.
    No es el QUÉ, sino el CÓMO, el proceso de ahormamiento que se produce durante el aprendizaje, el esfuerzo desplegado para aprender una serie de conocimientos o una destreza y las capacidades y potencias que en ese proceso tienes que poner en marcha dentro de tí y que al final del proceso te han convertido en una persona diferente de la que eras a la entrada.
    El problema es que las culturas que te acabo de nombrar tenían un ideal de persona adulta al que querían llegar al término del proceso educativo. En nuestra sociedad contemporánea no tenemos ese ideal, hoy todos quieren ser como Aquiles: vive rápido, muere joven y deja un cadaver bonito. Sobre eso no se puede construir nada.
    En fin, no nos pongamos pesimistas, feliz curso, haremos lo que podamos.

    ResponderEliminar
  3. Creo que lo tuyo no es un problema de pesimismo, sino de agotamiento. Nadie puede estar mucho tiempo haciendo algo, o entregándose a un proyecto, sin que nuestro inquisitorial y atávico enemigo, El Tiempo, nos induzca al cuestionamiento de nuestra labor. Pese a ello, a menudo buscamos un guiño de eternidad en la rutina, pero, como estupendamente expresó José Antonio Labordeta al referir poéticamente su vida en las aulas, "Mientras vosotros vais,/yo vengo./Doloroso es cruzarse en el camino."
    Ánimo, jefe. Que ya has pasado lo peor y te necesitamos como encarnación del Aquiles del siglo XXI. Un fuerte abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Cansaíto sí que estoy, la verdad, este verano ha sido tremendo y apenas he tenido tiempo de descansar y desconectar. De todos modos no creas, yo siempre he sido más bien pesimista que optimista, es mi modo de ser, en este mundo no se me ha concedido del don del entusiasmo, es más, tengo bastante prevención hacia los entusiastas de cualquier tipo, me parece que del entusiasmo al fanatismo hay sólo un paso muy corto, prefiero la distancia del escéptico, pero todo eso no obsta para que esté al pie del cañón para lo que haga falta, faltaría más!

      Eliminar
  4. Vaya, tu comentario supone un contrapunto angustioso a la feliz arenga de la entrada. Ánimo, que son pocos y cobardes (y no me refiero a los docentes, jeje). Lo que pasa es que esos pocos y cobardes nos tienen cogidos de los...

    PD. Aré cuanto pude.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Los pocos y cobardes a los que aludes a veces harían bien en escuchar, en dejarse aconsejar, vista su ignorancia total de los temas educativos, tampoco sería malo que para variar cuidasen un poquito del personal a su cargo, si no ¿pa qué están?
      En fin, otro año más de dar escuela, como dicen en mi pueblo, mucho por hacer, tanto que casi no sabe uno por dónde empezar.
      De momento mucho calorcito.
      Ánimo a ti también, aunque este año imagino que se te va a hacer más dulce...

      Eliminar
  5. Bueno siento entrometerme, en los comentarios de hasta ahora 3 profesores,me alegra saber que cuando yo discutía en el instituto,y
    exponia las mismas cosas que vosotr@s, desde la visión de un alumno;no me daban la razón, y por otro lado que razón tenía Confucio,para empezar una cosa y no terminarla,mejor ni empezar,y eso ,es bueno saber que si hay profesores que estaban conmigo,mucho ánimo para el nuevo y largo curso.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Jjeje, al alumno el pobre nunca le dan la razón, debe ser algún principio del oficio, de esos de "el jefe siempre tiene razón" o por el estilo. Lo cierto es que educar es algo que no se deja explicar en unas pocas frases en qué consiste la cosa y menos hoy en día que si juntas a 20 personas te dirán 20 cosas diferentes, pero ahí estamos intentándolo cada día con nuestra mejor intención y echándole esfuerzo y ganas, porque ganas hay que tener para trabajar en esto...

      Eliminar