jueves, 21 de agosto de 2014

George Grosz II: El exiliado


El 3 de junio de 1932 llega a Nueva York George Grosz, a bordo del Cuxhaven, instalándose en el Hotel Great Northern, en la Avenida 57. Sus primeras impresiones son de asombro, el pintor está maravillado por ver con sus propios ojos la gran ciudad que tantas veces había imaginado, para él Nueva York es LA CIUDAD. Seis meses después, en enero de 1933, embarca, esta vez con su esposa y sus dos hijos, en el Stuttgart para instalarse definitivamente en la ciudad de sus sueños. Ha encontrado un trabajo como profesor en la Students Art League y vive con optimismo sus primeros años en Norteamérica. De hecho llegará a adquirir la ciudadanía norteamericana en 1938 y seguirá residiendo en Nueva York hasta 1958, un largo período de 25 años. 

A su nuevo país de acogida llega precedido por su fama artística, ya que su obra berlinesa había tenido una temprana y favorable acogida por la crítica y el público americano, eso le hace encarar su futuro con esperanza y el ser humano que hay en él decide pasar página, enterrar al mordaz crítico, no volver a vomitar su bilis sobre el papel, sino dejarse llevar por el reclamo de la ciudad y su belleza, por el paisaje, por el erotismo, por la paz.

El éxito no acompaña a sus intentos de reinventarse como artista en los EEUU. El público y la crítica artística se han quedado con el Grosz político, el satírico mordaz, el caricaturista, y este nuevo Grosz más clásico, más esmerado en la técnica, más tranquilo, sin "angst", les parece poco interesante. Con el tiempo las noticias que llegan de Europa, primero la Guerra Civil Española, luego la Segunda Guerra Mundial, el internamiento en campos de concentración y muerte de amigos y conocidos, irán amargando la vida del autor, quien debe asistir impotente a un drama del que ha conseguido escapar casi de milagro.

Por otra parte el escaso éxito artístico en su nuevo país le va a acarrear algunos problemas económicos, debiendo vender obra a veces en condiciones de saldo para ir tirando, ya que el sueldo de profesor es muy modesto y la docencia empieza a pesarle como una carga a la que tiene que aferrarse sin embargo para subsistir. Hay que pensar además que Norteamérica entonces es el destino de multitud de artistas e intelectuales europeos que, como él, han llegado con lo puesto y deben buscarse la vida en dura competencia en un medio que los acoge entre la admiración y el escepticismo.

Yo creo que además hay que tener en cuenta otro factor que explica la pérdida de mordacidad del arte de Grosz en su período americano: el artista es un exiliado, un extranjero, con todo lo que ello comporta de inseguridad, de ser un "invitado" al que se mira con una cierta benevolencia y hasta admiración cuando critica acerbamente la corrupta sociedad europea, pero al que no se le permitiría ni por asomo hacer lo mismo con la sociedad americana. Yo creo que esto Grosz lo captó muy pronto y tuvo que morderse la lengua, si eso fue lo que envenenó su experiencia artística es mucho decir, pero es una pista. Ni siquiera imagino cómo un artista sospechoso de "rojo" pudo sobrevivir en los EEUU durante los años del maccarthismo. El hecho es que a pesar de ser ciudadano americano en 1958 vuelve a su querido-odiado Berlín para morir allí poco después.

Hoy, que ya han pasado unas cuantas décadas de todo aquello, que el fascismo, el comunismo y el anticomunismo yacen juntos en la misma fosa, que las vanguardias están ya tan viejas y amortizadas como nuestras abuelas, quizás podemos por fin volver a echar una mirada sobre la obra americana de George Grosz sin la telaraña de los tópicos que dicen que ha perdido su mordiente, que ha dejado de ser nueva e interesante. 

Hoy que sabemos que "nihil novum sub sole" no es una marca de tabaco sino una verdad como un templo quizás podemos aproximarnos a esta obra sin prejuicios y quizás (ése es mi caso por lo menos) encontrarla también muy bella. A mí personalmente me encantan sus visiones de la ciudad, sus desnudos, la prodigiosa técnica de sus acuarelas, su reencontrado intimismo. Juzguen ustedes mismos.




 Lower Manhattan, 1934.




 New York skyline, 1934.




Desempleado, 1934.




Fantasmas, 1934.




Rescate del Jefe Rojo, 1935.




Vista de Manhattan, 1936.




New York, 1936.




Puerto de New York, ca. 1936.




 Brownstone Houses, New York, 1937.




Escena erótica, 1939.




Mujer, un estudio de texturas, 1939.




Desnudo de espaldas con sombrero y velo, 1940.




Modelo vestida, 1941.




Desnudo femenino de pie, 1942.




Una ojeada al sector negro de Dallas, 1952.




 Enfrente del hotel, Dallas, 1952.




 Una noche en Dallas, 1952.




 Dallas Broadway, 1952.




Vista de Dallas, 1952.




2 comentarios:

  1. Hola Jose, las que más me han gustado son las escenas que representan paisajes urbanos de Manhattan, Nueva York y Dalas. Cuiriosamente, las que nos muestras sobre figuras humanas, la que más me ha llegado es la que lleva por título "Desempleado".
    En fin, un magnífico recorrido muy disfrutado, saludos!!

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    1. A mí también lo que más me gusta son las vistas de Manhattan, se nota que el autor estaba fascinado por la ciudad y su vitalidad, por la monumentalidad de sus rascacielos, en Europa en aquellos tiempos no había nada ni remotamente parecido, a Mondrian le pasó algo parecido con New york, se enamoraron de la ciudad y eso se ve en sus obras.

      La titulada "Desempleado" conserva la fuerza de sus acuarelas berlinesas, es eficaz, sencilla y a la vez tiene una aromnía de colores maravillosa.
      Gracias por tu comentario, Sonia, saludos!!

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