lunes, 15 de septiembre de 2014

Beauty is truth: Ernst Haas

"Beauty is truth, truth beauty, -That is all
Ye know on earth, and all ye need to know."
                    John Keats. Ode on a Grecian Urn.


De esa manera rotunda y sentenciosa concluye Keats su Oda a una urna griega: "Belleza es Verdad, Verdad Belleza, -Eso es todo lo que sabemos en la tierra, y todo lo que necesitamos saber." No me cabe duda de que el austríaco Ernst Haas (Viena 1921 - New York 1986) podía haber suscrito esas mismas palabras, como testimonia su obra fotográfica, compuesta por unas imágenes de una belleza que nos deja sin aliento,  recordándonos que lo bello está en cualquier parte a nuestro alrededor, sólo hay que estar atento, sólo hay que saber mirar.

Ernst Haas, que había comenzado a estudiar pintura, se aficiona sin embargo ya desde estudiante a la fotografía, exponiendo por primera vez en Viena en 1947. Su primer éxito le sobrevendrá con el reportaje sobre la vuelta a casa de los prisioneros de la guerra, serie que publica en 1949 en las revistas Heute y Life. De resultas de ello es contratado por Robert Capa para formar parte de la agencia Magnum. En 1951 se traslada a los Estados Unidos. 

Su llegada a este país coincide aproximadamente con sus primeras fotografías en color. El propio autor habla de sus motivaciones: "En mi recuerdo de los años de la guerra serán para mí años en blanco y negro o, mejor, en gris. Quiero decir que, de alguna manera, quizás simbólicamente, el mundo y la vida habían cambiado, como si todo de pronto apareciese recién pintado. Los tiempos grises habían terminado, como si estuviese naciendo una primavera nueva, quería celebrar con el color la renovación de los tiempos, cuajados de nuevas esperanzas".

Las emulsiones de color que se usaban en esa época no eran fáciles de utilizar, el autor mostró su preferencia por la película Kodachrome de 35 mm, que le permitía afrontar su trabajo con una audaz actitud de experimentación que será siempre el norte y la norma de su obra fotográfica. Haas tiene una visión a mi modo de ver muy pictórica del color, para él no es que las cosas estén coloreadas, como si, además de forma tuviesen también color, sino que las cosas SON color, lo primero que la mirada capta es color, el color define los objetos y atrapa o desvía nuestra atención, provoca sentimientos, el color es el sujeto.

Además de con el color Ernst Haas es conocido por su experimentación con el desenfoque de la imagen, realizando exposiciones lentas, en ocasiones moviendo también la cámara, para conseguir captar una cuarta dimensión de la imagen: el movimiento. El artista no se conforma con que la imagen fotográfica sea una imagen detenida, una instantánea, quiere sugerir el antes y el después, la secuencia.

Nuestro autor reivindica una actitud performativa, activa del artista. La mirada del fotógrafo no se limita a un pasivo mirar, a meramente escoger qué fragmento retratar de aquello que se muestra ante sus ojos. Como él mismo dirá, el pintor parte de un lienzo en blanco donde puede pintar lo que quiera, al fotógrafo la realidad le viene dada, pero tiene que "enmarcarla", destacar lo que quiere mostrar. Ello requiere una mirada dispuesta a dejarse sorprender, alejada de lo tópico, de las fórmulas y al mismo tiempo rastreadora, inquisitiva, como la de un detective, como la del investigador que el artista es en definitiva.

No quiero alargarme más, ya que lo importante es el placer que producen estas imágenes, creadas gracias a una maestría técnica incuestionable que sin embargo no hace exhibicionismo de sí misma, sino que se supedita a la obtención de unos fragmentos de absoluta belleza. Vaya desde esta página mi homenaje más sincero a este genio de la fotografía, a este mago de la imagen.





Central Park New York, 1952.





Revolving door New York, 1955.





Skyscrapers rise into the fog above New York city, 1980.





Buildings in third avenue New York reflected in a shop window, 1952.





New York, 1957.





New York, 1952.





New York city lights, impressionist effect, 1972.





Paris, 1954.





Shadow of a gondolier, 1955.





Railings in Times Square New York on a wet day, 1955.





A cracked pane of glass, 1963.





Abstract, 1970.





A cloudy night sky over the Western Skies Motor Motel in Colorado, 1978.





Johannesburg, 1954.





c. 1970





Hydrangeas California, 1982.





Parachute flowers, 1967.





The Creation series, 1971.











Bird in flight, 1959.





Traffic Mexico city, 1963.





Swimmers Olympics, 1984.





La suerte de capa, Pamplona, 1956.





Toro, Pamplona, 1956.




7 comentarios:

  1. No conocía la obra de este fotógrafo. Las imágenes son bellísimas, y parece que siguiendo un orden cronológico, ha seguido un camino similar a las vanguardias pictóricas de principios del siglo XX, partiendo de los efectos impresionistas hacia la abstracción.

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    1. Me tiene fascinado este autor. Yo tampoco había oído hablar de él hasta ahora (de todos modos en mi caso no es nada sorprendente porque mi ignorancia sobre fotografía es total). Curiosamente Haas es el autor de la famosísima publicidad de Malboro, aquellas imágenes del vaquero y los caballos, qué tiempos! Lo que sí coincido contigo es que sigue muy de cerca las vanguardias pictóricas, demostrando así que las artes plásticas se influyen entre sí más allá de las fronteras técnicas, si te fijas hay muchas citas pictóricas en su fotografía, algunas pueden ser inconscientes, pero otras son tan flagrantes que no pueden ser sino homenajes concretos.

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  2. Siento predilección por las fotografías que me resultan más familiares, por la tranquilidad a la que invitan, o por su frenético dinamismo (paseo por un parque, buceo, tráfico,...), aunque todas ellas reflejan momentos de la vida tal como sucedieron, lo que otorga a la fotografía un grado de verdad que supera al de cualquier otra forma de expresión.
    Efectivamente, solo sabiendo mirar descubriremos la máxima sofisticación en la cotidianeidad y en la sencillez, pilares fundamentales para modelar nuestra vida como obra de arte, pues solemos desear vivir en la cúspide, ignorando que la verdadera felicidad está en la forma de subir la escarpada.

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    1. Es curioso, en cierto modo es absolutamente cierto eso de que la fotografía posee un grado de verdad que no tiene ninguna otra arte, ya que en cualquier otra hay una mediación más activa del artista, mientras que la fotografía parece documentar "lo que estaba allí" y ser un puro reflejo de la realidad.
      Sin embargo, y esa es una experiencia que no sé si a ti te ha pasado pero a mí si me ha ocurrido bastante, ¿no te ha ocurrido por ejemplo volver a ver las fotos de un viaje y mirarlas como si fuesen las fotos que te hubiese enseñado alguien extraño? No coinciden con los recuerdos que tu mente guarda de aquel viaje o de aquel lugar, o de aquella persona, y las miras como una cosa que no sabes de dónde han salido...supongo que en ese caso es la memoria la que nos juega malas pasadas manipulando el recuerdo y reinventándolo.

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    2. Por supuesto que me ha ocurrido. Es que nosotros, como la vida misma, somos cambiantes, además de duales en cuanto a la visión que tenemos de ella: suele primar el idealismo y la acción en la juventud, frente a la empatía y reflexión propias de la madurez. Y lo mismo pasa con nuestras aficiones y preferencias en todos los ámbitos. Esas fotos que nos evocaban recuerdos tan gratos ahora nos parecen vestigios de un pasado bastante remoto, que nos suelen confirmar el excepcional equívoco de nuestros clásicos al declarar que "...a nuestro parescer,/ cualquiera tiempo pasado/ fue mejor"

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  3. Respuestas
    1. ¡Thank you very much, Massimo, for your kindness!

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