domingo, 5 de octubre de 2014

Toma de mis manos



 John Grant, Rose.



Toma de mis manos para tu gozo
un poco de sol y de miel,
como nos ordenaron las abejas de Perséfone.

No soltar una barca a la deriva,
no sentir en la piel la sombra de una bota,
no vencer al dolor en esta vida dormida.

Sólo nos quedan los besos,
afelpados como abejitas
que mueren lejos de la colmena,
y que murmuran en la transparente espesura de la noche,
su patria es el bosque dormido del Taigeto
y su alimento, el tiempo, la pulmonaria y la menta.

Toma para tu gozo mi regalo salvaje,
este feo y seco collar
de abejas muertas que convirtieron su miel en sol.

                                              Osip Mandelstam, Tristia, 1920.
                                                                     Traducción de Jesús García Gabaldón.





In memoriam Rosa Martín Esteve. S. T. T. L.

6 comentarios:

  1. No sé.... no me convencen las metáforas de las abejas muertas, aunque es buen poema.

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    1. No me atrevo a interpretr una metáfora porque es como destripar el mecanismo del poema, pero diría que las abejas tiene algo de don funerario, fíjate que dice las abejas de Perséfone y es como si hubiesen muerto en ese esfuerzo de convertir la miel en sol, ahí quizás hay una identificación del poeta de las abejas con la tarea de los seres humanos en esta vida de intentar hacer algo bello con su vida aunque a menudo perezcan en el intento.
      No sé, la poesía contemporánea más que entenderla de un modo estricto es mejor sentirla y dejarse llevar por las imágenes que evoca y ese don funerario de las abejas se avenía muy bien a lo que sentía en ese momento.
      Un saludo Félix ;)

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  2. Cuando prescindes de la biografía me induces a buscarla, porque ese simbolismo melancólico solo puede se fruto de una vida desafortunada, enmarcada en una época crítica a la que él nunca se rindió alentado por su fortaleza ideológica. Solo la expresión lírica podría albergar tanta desolación.

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    1. Creo que el nombre de Tristia, como el libro de Ovidio, ya nos pone sobre la pista. Mandelstam sufrió mucho bajo la dictadura de Stalin, tuvo el valor de no rendirse y su vida es un ejemplo de la resistencia de la razón frente a la violencia de un poder ilegítimo.
      Pero el autor es consciente de todo lo que además está muriendo en un mundo como el que le rodeaba cada vez más feo, cada vez más triste, cada vez más abyecto, donde la vida humana no merece consideración y donde sólo cabe sentir pena por los vivos.
      Me gusta este poema por el lenguaje clásico que lo acerca a mis latinos y que sin embargo no encubre sino matiza la terrible experiencia vital que le toca vivir.

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  3. Reconozco que la primera vez que leí a Mandelstam me dejó indiferente. Luego, me hice con un ejemplar de los Cuadernos de Vorónesh. Aquel abuso de repeticiones en sus versos al principio me dejaron algo descolocado, pero poco a poco aprendí a ver en ellas como un rezo, casi una letanía... Y luego, circunscribí esos textos a las circunstancias en los que fueron escritos, y conseguí ver toda su grandeza.

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    1. Es terrible pensar en cómo la brutal dictadura de Stalin acabó con todo lo que aún sobrevivía de la intelligentsia rusa de antes del comunismo, sin sustituirlo después con nada, sólo con una camarilla de propagandistas romos e irrelevantes, el cabrón, además de la cantidad inmensa de sufrimiento que produjo, es que se cargó la que había sido una de las culturas más brillantes del siglo anterior, la cultura rusa. En medio de ese drama general, el drama de Osip Madelstam es, como dice Virgilio de Euríalo, un personaje que muere en la Eneida, como una flor tronchada por un carro.

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