jueves, 30 de enero de 2014

La cocina de la pintura: Ilia Repin


Ilia Yefimovich Repin (Chugúyev, Ucrania 1844 - Repino, Rusia 1930). A los 22 años ingresa en la Academia Imperial de las Artes de San Petersburgo, donde obtiene la medalla de oro por su trabajo de fin de carrera sobre el tema propuesto a concurso "Resurrección de la hija de Jairo" (1871), lo que le vale una beca para estudiar en Francia e Italia. Allí tendrá oportunidad de conocer a los pintores de la escuela realista y a los impresionistas y luministas italianos, influencias todas ellas que en uno u otro grado se muestran en su pintura. 

A su vuelta a Rusia, en 1873 provoca un fuerte impacto con su obra "Los sirgadores del Volga", obra contundente en lo pictórico y por su intencionalidad de denuncia social. Unos años más tarde se une al movimiento de Los itinerantes, grupo de pintores descontentos con el formalismo de la Academia Imperial y su sistema de salones a la francesa, productor de un arte enfocado a una clientela rica y convencional, que organizaban exposiciones por las provincias para acercar el arte al pueblo, con una temática más cercana a las clases populares y que denunciaba las injusticias de la sociedad zarista. 

Durante la década de los 80 Repin aproxima su arte a temas más intensamente políticos, hasta que el ambiente represivo tras el asesinato del Zar Alejandro II le disuade de ello, centrándose posteriormente en su faceta como retratista, gracias a lo que nos ha legado unos extraordinarios retratos de la mayor parte de la intelligentsia rusa de su tiempo. De esta época de crítica social y descontento es uno de sus cuadros más famosos, "Procesión de Pascua en la región de Kursk" en el que la intencionalidad crítica se muestra en el duro retrato que hace de las clases dirigentes, representadas aquí por la distante jerarquía eclesiástica y la policía brutal, frente a las sufridas clases populares.

Para el artista estas grandes escenas con tantos personajes suponen un intenso trabajo de esbozos y estudios preparatorios, la mayor parte de los cuales nunca tenemos la ocasión de ver. En este caso en cambio asistimos al proceso creativo de la inclusión de uno de los personajes, el jorobado que intenta romper el cordón de seguridad para aproximarse al santo icono. Ilia Repin nos ha dejado nada menos que cinco estudios previos del jorobado, con distintos formatos y técnicas, en distintas posturas, dudoso de cómo incluirlo en la obra, cada uno de los cuales es una preciosidad y una pequeña joya en sí mismo. 

Repin fue un grandísimo dibujante, sus dibujos y acuarelas son de una calidad técnica altísima, pero os confieso que a mí sobre todo me entusiasman por lo que tienen de espontáneo, de íntimo trabajo de diálogo entre el autor y el sujeto pintado, tienen algo de amoroso. Este niño jorobado, un ser sufriente, probablemente un mendigo, está tratado con tal amor, con tal ternura, que nos sentimos tocados por la peculiar belleza humana que el artista ha sabido reconocer en él.



 Ilia Repin, Jorobado, boceto al óleo sobre lienzo, 1880. Galería Tetryakov, Moscú.





  Ilia Repin, Jorobado, grisalla en acuarela sobre papel, 1881. Galería Tetryakov, Moscú.





  Ilia Repin, Jorobado, estudio de cabeza, óleo sobre lienzo, 1881





  Ilia Repin, Jorobado, retrato, óleo sobre lienzo, 1881. Galería Tetryakov, Moscú.





  Ilia Repin, Jorobado, làpiz sobre papel, 1882





 Ilia Repin, Procesión de Pascua en la región de Kursk, 1880-83. Galería Tetryakov, Moscú.





Ilia Repin, Procesión de Pascua en la región de Kursk (detalle), 1880-83





jueves, 23 de enero de 2014

Domenico Scarlatti, as you like it

Domenico Scarlatti (Napoles, 1685 - Madrid, 1757). Nacido el mismo año que otros dos grandes monstruos de la música, Bach y Haendel, inició su carrera como autor de ópera y de música religiosa en Italia, tras lo cual pasó a ser nombrado maestro de música de la Infanta Doña Bárbara de Braganza, gran amante de la música y buena instrumentista, según parece. Cuando la infanta vino a España a casarse con el futuro Fernando VI, Scarlatti vino con ella y se afincó en la corte española, residiendo en la castiza calle de Leganitos hasta su muerte. Durante todo este período se retiró de los escenarios y se concentró en la música para teclado, pasando a la posteridad por sus numerosas sonatas para clavecín en un solo movimiento. 


 Retrato de Domenico Scarlatti, por Domingo Antonio Velasco, 1738. Museu Casa dos Patudos, Alpiarça, Portugal. (El retrato fue pintado con ocasión de ser admitido el autor como miembro de la Orden de Santiago, cuya insignia muestra en el pecho)



Mis nulos conocimientos de música me impiden darles una descripción de lo maravillosas que son estas sonatas, pero a cambio les propongo una cosa más divertida: que elijan la versión que más les gusta. Scarlatti compuso su música para clavecín, del que era un consumado intérprete (se dice que en un legendario duelo contra Haendel fue él quien ganó), porque era el instrumento de teclado del momento, pero su música puede interpretarse perfectamente al piano, de hecho muchos prefieren esta sonoridad con la que estamos más familiarizados al sonido metálico del clavecín, pero también, dado que el autor investigó la música popular y el flamenco español, hay muchas de estas sonatas que parecen influidas por la música de guitarra y suenan muy bien a la guitarra.

Lo que les propongo es que escuchen estas tres versiones de la misma obra, la sonata K 1 y den su opinión ¿Cuál les ha gustado más? Éstas son las versiones:


La primera versión al clavecín es la más clásica y probablemente la más parecida a cómo la habría interpretado el propio autor, es la del genial clavecinista canadiense Scott Ross, quien grabó la integral de la obra de Scarlatti, proeza hasta el momento no igualada por nadie.



La segunda versión, al piano, es del joven intérprete canadiense Leonard Gilbert, que para mi gusto suena muy bien y con un tempo muy bonito.



La tercera, a la guitarra,  es la de un jovencísimo guitarrista francés, Thibaut Cauvin, y desde que la he oído hace muy poco me tiene cautivado.



Que ustedes lo disfruten. Casi les deseo que, como me pasa a mi, sean incapaces de elegir porque les gusten las tres, pero me encantaría conocer sus opiniones y sus reacciones ante esta música prodigiosa.



lunes, 20 de enero de 2014

La Torre de Babel


¿Qué significa este misterioso Ziggurat?¿Por qué la Torre de Babel es representada tantísimas veces en tan poco tiempo (y espacio)? Todos estos cuadros se pintan en Flandes desde el 1563, fecha en que Pieter Brueghel inaugura el tema y establece por así decir la iconografía, hasta aproximadamente la década de 1630, en que debieron pintarse los últimos de François de Nomé o Micker; algo más de 60 años en los que una iconografía toma una relevancia extraordinaria en la pintura flamenca contemporánea, para luego olvidarse casi inmediatamente (que yo sepa en la pintura posterior apenas hay más representaciones de este particular tema). ¿Dónde está la clave que explica este éxito temático? ¿Tiene algún significado?

Como soy un lego en estas materias, me van a permitir que escriba mis conjeturas muy a título hipotético y ustedes juzgan lo que les parezca. En mi humilde opinión hay dos explicaciones a este particular fenómeno que nos ha dejado esta colección de maravillas: una es de carácter intrapictórico y la otra, creo, alude al contexto social de estos autores.

La razón intrapictórica me parece que no requiere mucha explicación: la pintura flamenca de la época mantiene una impronta fuertemente gremial-artesanal, con los pintores adscritos a talleres, las más de las veces de origen familiar, donde los hijos suceden a sus padres, como puede verse en muchos de nuestros autores, y con una gran tendencia a explotar temas exitosos y por tanto a la repetición. Si se observa además, un enorme número de estos artistas nacen y viven en Amberes, con lo que las influencias o colaboraciones mutuas son muy factibles. En este contexto artístico, una figura con un gran éxito internacional, como es Pieter Brueghel, pinta un cuadro (el primero de nuestra lista) que tiene gran resonancia tanto entre el público como entre los colegas de la profesión, et voilà, el resto no es difícil de imaginar.

La otra razón es algo más compleja ¿Por qué la Torre de Babel? ¿Qué significado tenía para los cristianos de su época? El relato bíblico está en Génesis 11 y dice así:

"Tenía entonces toda la tierra una sola lengua y unas mismas palabras. Y aconteció que cuando salieron de oriente, hallaron una llanura en la tierra de Sinar, y se estabecieron allí. Y se dijeron unos a otros: Vamos, hagamos ladrillo y cozámoslo con fuego. Y les sirvió el ladrillo en lugar de piedra, y el asfalto en lugar de mezcla. Y dijeron: Ea, edifiquémonos una ciudad y una torre, cuya cúspide llegue al cielo; y hagámonos un nombre, por si fuéremos esparcidos sobre la faz de toda la tierra. Y descendió Yavé para ver la ciudad y la torre que edificaban los hijos de los hombres. Y dijo Yavé: He aquí el pueblo es uno, y todos éstos tienen un solo lenguaje; y han comenzado la obra, y nada les hará desistir ahora de lo que han pensado hacer. Ahora, pues, descendamos, y confundamos allí su lengua, para que ninguno entienda el habla de su compañero. Así los esparció Yavé desde allí sobre la faz de toda la tierra, y dejaron de edificar la ciudad. Por esto fue llamado el nombre de ella Babel, porque allí confundió Yavé el lenguaje de toda la tierra, y desde allí los esparció sobre la faz de toda la tierra."

En la Biblia parece que Dios castiga una empresa excesiva en la que los hombres quieren formar una única nación, una empresa demasiado ambiciosa y soberbia para los humildes mortales.  Por eso es condenada. ¿Acaso esta Babel no podría ser una metáfora del Sacro Imperio Romano-Germánico, el Imperio de Carlos V, con sus pretensiones de dominio universal y de uniformidad católica? Piénsese que en esos mismos años se está produciendo un hecho fundamental en los Países Bajos, la revuelta de las 17 provincias contra su soberano el Emperador: la guerra de los ochenta años, mejor conocida para nosotros como la Guerra de Flandes (1568-1648). Esta guerra finalizará con la paz de Westfalia, que sancionará la secesión de la provincias protestantes y la formación del estado holandés como un estado protestante independiente del Imperio. 

En este contexto histórico, me atrevo a pensar que el recurrente icono de la Torre de Babel representa un emblema, un signo que para los independentistas podía significar el decadente (y castigado por Dios) Imperio de los Habsburgo, con su internacionalismo y su coerción hacia la uniformidad universal, y que por otra parte (eso es lo bueno de las imágenes, que son interpretables) para los unionistas podría representar la confusión de los tiempos actuales, de luchas fratricidas y separación entre los cristianos. Así el mismo signo podría servir, bien como enseña del secesionismo y crítica del Imperio, bien como crítica de ese mismo secesionismo y como llamada a la paz, lo cual explicaría su enorme éxito.

Sea como fuere, las representaciones de esta mítica Torre siempre me han impresionado muchísimo, me parece un icono universal muy sugerente y estos cuadros, cada uno con su especial interpretación, constituyen uno de los conjuntos de imágenes más poderosas y bellas de la pintura occidental.





 Pieter Brueghel el viejo (Brueghel, cerca de Breda 1525 - Bruselas 1569) La Torre de Babel, 1563. Kunsthistorisches Museum, Viena (114 x 154 cm)






  Pieter Brueghel el viejo (Brueghel, cerca de Breda 1525 - Bruselas 1569) La pequeña Torre de Babel, 1563. Museum Boymans van Beuningen, Rotterdam (60 x 74'5 cm)






 Hendrick van Cleve (Amberes 1525 - 1589)






 Lucas van Valckenborch (Lovaina 1535 - Frankfurt am Main 1597)






 (atr.) Lucas van Valckenborch (Lovaina 1535 - Frankfurt am Main 1597)






 Marten van Valckenborch (Lovaina 1535 - Frankfurt am Main 1612)






 Lodewijk Toeput (Amberes 1550 - Treviso 1605)






 Tobias Verhaecht (Amberes 1561 - 1631)






  Tobias Verhaecht (Amberes 1561 - 1631)






 Pieter Brueghel el joven (Bruselas 1564 - Amberes 1638) Pequeña Torre de Babel






 Joos de Momper (Amberes 1564 - 1635)






 Gillis van Valckenborch (Amberes 1570 - Frankfurt am Main 1622)






 Abel Grimmer (Amberes 1570 - id 1618-9)






Frans Francken el joven (Amberes 1581 - id 1682) Construcción de la Torre de Babel






 Frans Francken el joven (Amberes 1581 - id 1682)






 François de Nomé (Metz 1593 - Nápoles p. 1620)






Jan Christiaensz Micker (Amsterdam 1598 - id 1664)




jueves, 16 de enero de 2014

Aurore de la Morinerie

Aurore de la Morinerie (Saint Lô, Francia 1962) estudia en los años 80 en la École des Arts Appliqués Duperré, de París, tras lo cual inicia una larga y exitosa carrera como ilustradora. Ha trabajado con importantes firmas de Moda, como Hermès, Issay Miyake, Azzedine Alaïa o Kenzo; trabaja regularmente para publicaciones como Le Monde, ELLE o World of Interiors y así mismo ha hecho importantes campañas publicitarias. Ha realizado exposiciones de sus ilustraciones en Nagoya, Bastia, Munich y Londres.

Es característico de su hermosísimo estilo el uso de la acuarela o la tinta china en obras normalmente monocromas, con una extraordinaria precisión en el trazo y en la gestualidad con el pincel, una definición de la figura representada mediante una economía de medios absolutamente minimalista, así como el control de la aguada para producir los efectos de volumen, lleno, vacío, textura o color deseados. 

Este uso del pincel, que es el mismo que se puede observar en los artistas orientales, lo ha aprendido la autora gracias a su estudio de la caligrafía y el arte chinos. Aurore de la Morinerie consigue integrar estas influencias en un estilo maduro, intenso, vibrante y con un lirismo contenido, que hace una valiosísima aportación artística con su aproximación a la Naturaleza a través de estas figuras animales. 

Espero que os gusten tanto como a mi (estoy enamorado de sus gatos, que, en un estilo completamente diferente, me recuerdan a aquellos preciosos dibujos que traje también a este blog en la entrada dedicada a Gwen John).






































































































































lunes, 13 de enero de 2014

Noche de verano


El mar obstinado encadena su ritmo de vals, la ola va y viene, las olas vienen y van, y a esa sola canción dos mujeres a solas, girando prendidas del aire de un sueño se mecen. Los demás entre sombra contemplan la luna hechicera brillar por las olas. Entona el mar su música muda: dos mujeres bailan a solas, mecidas por su propia canción.





Winslow Homer, Noche de Verano, 1890. París, Musée d'Orsay.




miércoles, 8 de enero de 2014

Elogio de la sombra: Bill Henson


Las horas crepusculares, esos instantes en que todo lo que era sólido parece diluirse, los colores van mutando en rápida sucesión, los contornos y los detalles de los objetos se esfuman, como si se disolvieran en la creciente oscuridad. Al tiempo, con la huída de la luz nos abruma el ánimo un estremecimiento de fragilidad... 

      ...Y de extraordinaria belleza, seguramente no hay cielos más bellos, coloridos más intensos e impactantes que los del crepúsculo. En la Naturaleza no hay momento más pleno de paz y de comunión con la tierra que ese breve lapso de tiempo en que la luz ya no está, pero aún no se ha ido del todo, ese instante en que el mundo parece querer reposar del ruidoso día y reconciliarse, antes de dar paso a la noche y sus sombras.

Esa frontera es la que Bill Henson gusta de fotografiar, desafío límite para el fotógrafo, horas en que la cámara literalmente "no ve", en que hay que forzar la máquina, exponer más, abrir diafragma, cruzar los dedos... y esperar que ocurra el milagro, o no, porque capturar ese instante mágico es algo, en efecto milagroso, que este australiano, nacido en 1955 y criado en los alrededores de Melbourne, sabe hacer como nadie, transmitiendo con su arte la poesía íntima de su acercamiento reverente a la Naturaleza en esos secretos momentos en que muestra toda su trémula fragilidad, su inminente disolución, y al mismo tiempo toda su venerable majestad.