lunes, 24 de febrero de 2014

Viajar para ver IV: Lalibela, la Nueva Jerusalén


El Negus Kedus Harbe no tenía hijos, de lo cual se lamentaba amargamente; en cambio su hermano Jan Seyum fue bendecido con un varón. Un día, al poco de su nacimiento, su madre vio al niño rodeado de un enjambre de abejas que volaban entorno a su cara sin hacerle mal, reconociendo en ello una señal de su futura grandeza, le puso como sobrenombre Lalibela, que en la antigua lengua de los etíopes significa: "las abejas reconocen su Soberanía". 

Creció el niño y se hizo un joven fuerte y de porte majestuoso, dice el cronista: "Sus mejillas eran rojas como la granada, sus ojos semejantes a la estrella de la mañana, sus manos bellas como pareja de palomas, la nariz recta, su voz dulce y agradable". Reinaba entonces, tras la muerte de su tío, su hermano Harbay quien, sabedor de la profecía acerca de Lalibela, intentó matarlo usando a una hermana del príncipe, que le dio a beber una cerveza envenenada. El diácono que estaba con él murió en el acto; a pesar de ello Lalibela no dudó en beber el brebaje que le tendía su hermana y cayó en un sueño muy profundo. 

En el sueño Dios le envió un ángel que le fue guiando a través de los seis primeros Cielos y, cuando por fin llegaron al séptimo Cielo, Dios le mostró diez iglesias, hechas de una sola piedra, cada una con su arquitectura y su forma particular, a continuación le anunció que un día reinaría para poder edificar tales iglesias. Después el ángel lo trajo de vuelta a la tierra tras haber estado ausente durante tres días. Los que velaban junto al cuerpo querían enterrarlo, pero no se atrevían porque el cuerpo estaba aún caliente. Entonces, como quien despierta de un sueño, Lalibela se levantó; los que le rodeaban le preguntaban qué le había sucedido, mas él nada quiso contarles de lo visto en su sueño.

El príncipe, conocedor de que el rey buscaba su muerte, se retiró al desierto donde oraba y vivía como un eremita, pero aún así la persecución real no daba tregua y el ángel que se le apareciera en el sueño, que no era otro que el arcángel Gabriel, le ordenó que  huyera a Jerusalén. En la Ciudad Santa vivió el tiempo que le había sido predestinado y allí se le apareció Cristo para renovarle la promesa de que se coronaría como rey y que su nombre real debía ser Gebre Mesqel. Cuando su vuelta estuvo decidida, el ángel Gabriel lo subió sobre sus alas y lo transportó de nuevo a Etiopía. 

Entonces su hermano el rey, advertido por Dios con terribles premoniciones y arrepentido de sus pecados, le cedió el trono y de este modo fue como el santo Gebre Mesqel Lalibela pudo comenzar su reinado para cumplir el encargo de Dios y edificar aquellas diez iglesias que viera en su sueño. Puesto a la tarea, comenzaron las obras con el trabajo de todo el pueblo, mas por cada codo que avanzaban de día los obreros, los ángeles de Dios hacían otros cuatro durante la noche, y así cada día y cada noche hasta que las obras hubieron acabado y todos pudieron dar gloria a Dios por la gran y noble ciudad que se había construido en África, la Nueva Jerusalén, una Jerusalén celestial, como la que el Evangelista Juan contemplara y de cuya visión tenemos el testimonio en las Sagradas Escrituras.



...Algun día quizás también yo podré ver con mis propios ojos esta ciudad celeste, si Dios lo quiere.





Esta entrada ha sido escrita resumiendo a mi manera el tenor del texto de la VIDA DE LALIBELA, antigua biografía que se conserva en la Biblioteca del Museo Británico, manuscrito oriental Nº 718, con texto profusamente iluminado, donde un anónimo cronista narra en lengua etíope la vida del rey al modo de las hagiografías de la Iglesia Ortodoxa. Yo he podido leer partes de esta obra traducida en: J. Perruchon. Vie de Lalibala, roi d'éthiopie: texte éthiopien et traduction française. París, 1892. http://gallica.bnf.fr/ark:/12148/bpt6k2033004/f33.image






 Bet Giyorgis (Iglesia de San Jorge)





 Bet Giyorgis (Iglesia de San Jorge)





Bet Giyorgis (Iglesia de San Jorge)





 Bet Giyorgis (Iglesia de San Jorge) vista aérea.





Bet Gabriel-Rufael (Iglesia de los Santos Arcángeles Gabriel y Rafael)





 Bet Gabriel-Rufael (Iglesia de los Santos Arcángeles Gabriel y Rafael)





Bet Abba Libanos (Iglesia del Santo Abad Libanos, uno de los nueve santos que evangelizaron Etiopía, probablemente dedicada al propio rey Lalibela)





 Bet Abba Libanos (Iglesia del Santo Abad Libanos)





Bet Amanuel (Iglesia de Emmanuel)





 Bet Maryam (Iglesia de Santa María)





 Bet Medhani Alem (Iglesia del Salvador del Mundo)





 Bet Medhani Alem (Iglesia del Salvador del Mundo)





 Bet Meskel (Iglesia de la Santa Cruz)





 Monasterio Yemrehanna Kristos





  Monasterio Yemrehanna Kristos





  Monasterio Yemrehanna Kristos, osario





Cruz de Lalibela



Para ver un conjunto maravilloso de fotografías sobre Lalibela, pero también sobre otras iglesias rupestres de Etiopía, dejo aquí el vínculo a la página web del fotógrafo Kazuyoshi Nomachi, un disfrute en verdad: http://www.nomachi.com/g-ds-en.cfm?orderID=182


lunes, 17 de febrero de 2014

Imaginando a los Romanos II: Henryk Siemiradzki


Continuamos nuestro viaje por los pintores que han contribuido a que imaginemos, es decir, a que pongamos en imágenes a los romanos. Hoy nos vamos a Rusia, donde nació este polaco ilustre: Henryk Siemiradzki (Novobelgorod, Rusia 1843 - Strzałków, Polonia 1902) nace en el imperio ruso porque su padre, un oficial polaco, servía en el ejército del Zar. Su familia lo encamina al estudio de las ciencias y así cursa Física y Matemáticas en la universidad de Jarkov. Acabada la carrera y satisfechos los deseos familiares, comienza sus estudios artísticos consiguiendo ser admitido en la Academia de Artes de San Petersburgo. 

Tras acabar estos estudios consigue un pensionado en Munich, donde pinta "Orgía en Roma en tiempos de los Césares", obra que le compra la Academia de San Petersburgo y por la que consigue bastante dinero como para instalarse en Roma, donde vivirá el resto de su vida, salvo períodos en Polonia, en su finca de Strzałków o esporádicas visitas a Rusia. Allí recibe algunos encargos importantes, como la decoración de la catedral de Cristo Salvador, de Moscú. También en Polonia adquiere gran renombre, a su país dona la obra "Las antorchas de Nerón", que había obtenido el Gran Premio en la Exposición Universal de París, al Museo Nacional que se acababa de abrir en Cracovia.

Siemiradzki destaca por su cuidada composición y ambientación y por una reconstrucción arqueológicamente consistente del pasado romano. Los críticos le han reprochado ser un pintor superficial, uno de ellos, el progresista Stasov, llegó a calificar sus pinturas de "juguetes brillantes y ruidosos", de "arte inmoral que no transmite ideas ni educativas ni de progreso"; yo diría que ni falta que le hace. Los críticos, cuando hablan por la boca de ganso de la ideología política, prestan flaco servicio a su oficio, por otra parte bastante útil, y a nuestro pintor, feo, católico y sentimental, como el marqués de Bradomín, lo miraron con muy malos ojos. En su patria sin embargo es una gloria nacional y hoy está enterrado en el panteón de hombres ilustres en Cracovia.

A mí en esta ocasión me ha interesado traer para esta entrada algunas pinturas suyas que ilustran historias transmitidas por los autores clásicos romanos y, para que os situéis en la historia que cada cuadro nos cuenta, me he molestado en buscar la cita correspondiente. Espero que os guste.




 Henryk Siemiradzki, "Las antorchas de Nerón", 1876, (305 x 704 cm.) Museo de Narodowe, Cracovia .


La primera historia se la debemos a Tácito: Nerón, cercado por los rumores que le acusan de haber provocado el incendio de Roma, busca un chivo expiatorio para alejar de sí las sospechas; de este modo comienza una cruel persecución contra los cristianos.

"Además, cuando morían se les añadían humillaciones tales como hacerles perecer despedazados por perros después de haber sido cubiertos por pieles de fieras o clavados en cruces, o se les preparaba para ser quemados y se les ponía fuego cuando faltaba la luz del día para que sirviesen de iluminación nocturna".

Cornelio Tácito, Annales XV, 44. (Trad. Crescente López de Juan)






Henryk Siemiradzki, "Dirce", 189, (263 x 530 cm.) Museo Nacional de Varsovia.

Esta otra historia nos llega a través de San Clemente, Papa que también fue martir. Menciona el autor en su epístola que algunas mujeres fueron torturadas representando la historia de Dirce (para los que no lo sepan, Dirce fue atada a un toro por los hijos de Antíope, en venganza por los maltratos que había hecho sufrir a su madre, y de esta manera pereció).

" Ante estos hombre de vidas santas se reunió una vasta multitud de los elegidos que a través de muchas indignidades y torturas, habiendo sido víctimas de celos, dejaron un valiente ejemplo entre nosotros. Mujeres perseguidas a causa de celos, después de que sufrieran crueles y atroces insultos como Danaides y Dirces, alcanzaron con seguridad la meta en la carrera de la fe y recibieron un noble premio, a pesar de la debilidad de sus cuerpos".  

 San Clemente Romano, Epístola I a los Corintios.






Henryk Siemiradzki, "Orgía en los tiempos de Tiberio en Capri", 1882.

El archivero imperial Suetonio Tranquilo, un cotilla en toda regla, nos cuenta la tercera historia. Según éste, el emperador Tiberio, apartado del mundo en Capri, dio rienda suelta a su depravado carácter cayendo en todo tipo de excesos sexuales y practicando las crueldades más refinadas.

"Todavía se enseña en Capri el lugar de las ejecuciones, que era una roca desde donde, en su presencia y a una señal suya, arrojaban al mar a los sentenciados, después de tormentos tan largos como refinados. Abajo les esperaban marineros que descargaban sobre los cuerpos golpes con los remos por si acaso quedaba en ellos un soplo de vida".  

 Suetonio Tranquilo, Vida de Tiberio, LXII.





Henryk Siemiradzki, "Orgía romana en tiempos de los Césares", 1872. Museo de la Academia de San Petersburgo.




martes, 11 de febrero de 2014

Der Erlkönig: El Rey de los Elfos


Johann Wolfgang von Goethe escribe este poema en 1782, inspirado en una antigua leyenda danesa y  más cercanamente en una balada de Herder. La historia habla de un padre que cabalga de noche con su hijo y en medio de la oscuridad del bosque el niño ve al Rey de los Elfos, quien lo atrae hacia su mundo élfico, primero mediante seducciones y promesas y finalmente dándole muerte. 

El poema, además de una serie de tópicos muy caros a los románticos (antiguas leyendas precristianas, espíritus del bosque, noche, muerte, infancia, angustia, etc) y esa atmósfera gótica característica, es sobre todo un prodigio de ambigüedad textual en muchos sentidos. El niño es casi "seducido" por el rey de los elfos, con un lenguaje que continuamente ronda lo sexual, de este modo su muerte puede también interpretarse como una especie de muerte de la inocencia, de la infancia, más que una muerte literal. Al mismo tiempo el ser abducido al mundo de los seres feéricos tiene una connotación de viaje espiritual: el chamán, como el artista (el niño), es un ser extraordinario que contacta con "otras" realidades, que es capaz de ver más allá y en ese sentido está muerto para el mundo vulgar de la gente corriente. 

En cualquier caso el poema nos sumerge en un alud de emociones oscuras, entre la piedad, la angustia, el miedo, la ensoñación o la fantasia y aquellos que sean capaces de disfrutarlo en alemán además gozarán de sus bellos ritmos y sonoridades.

Inspirado en este poema, Franz Schubert compuso a los 18 años, en 1815, el lied Der Erlkönig, publicado posteriormente en su opus 1, hondamente impresionado por las imágenes que el poema le despierta y plasma la historia en la bellísima obra que canta aquí Dietrich Fischer-Dieskau con una versátil y sensible interpretación y esa maravillosa voz que le caracteriza. Otro romántico, Hector Berlioz, orquestó esta obra de Schubert en 1860, consiguiendo una aún mayor intensidad dramática. Finalmente el compositor y violinista Heinrich Wilhelm Ernst escribe para violín solo su Gran Capricho sobre Der Elrkönig de Schubert, op. 26, en 1857, creando una de las grandes piezas del repertorio virtuosístico para este instrumento. Como os proponía en la entrada dedicada a Scarlatti, os sugiero que escuchéis las tres versiones, a cual más magnífica, y me digáis qué pensáis y cuál os gusta más. Espero que las disfrutéis.



P. D. Del pintor que ilustra con su obra esta entrada me gustaría poder añadir más información, pero apenas tengo datos de él, aparte del hecho de que es un pintor paisajista ruso, pero desconozco el paradero del cuadro y las circunstancias de su elaboración.

Julius Sergius von Klever (1850-1924) Der Erlkönig ca. 1887.





Der Erlkönig, poema de Johann Wolfgang von Goethe.


Wer reitet so spät durch Nacht und Wind?
Es ist der Vater mit seinem Kind;
Er hat den Knaben wohl in dem Arm,
Er faßt ihn sicher, er hält ihn warm.

"Mein Sohn, was birgst du so bang dein Gesicht?"
"Siehst, Vater, du den Erlkönig nicht?
Den Erlenkönig mit Kron und Schweif?"
"Mein Sohn, es ist ein Nebelstreif."

"Du liebes Kind, komm, geh mit mir!
Gar schöne Spiele spiel' ich mit dir;
Manch' bunte Blumen sind an dem Strand,
Meine Mutter hat manch gülden Gewand."

"Mein Vater, mein Vater, und hörest du nicht,
Was Erlenkönig mir leise verspricht?"
"Sei ruhig, bleibe ruhig, mein Kind;
In dürren Blättern säuselt der Wind."

"Willst, feiner Knabe, du mit mir gehn?
Meine Töchter sollen dich warten schön;
Meine Töchter führen den nächtlichen Reihn,
Und wiegen und tanzen und singen dich ein."

"Mein Vater, mein Vater, und siehst du nicht dort
Erlkönigs Töchter am düstern Ort?"
"Mein Sohn, mein Sohn, ich seh es genau:
Es scheinen die alten Weiden so grau."

"Ich liebe dich, mich reizt deine schöne Gestalt;
Und bist du nicht willig, so brauch ich Gewalt."
"Mein Vater, mein Vater, jetzt faßt er mich an!
Erlkönig hat mir ein Leid getan!"

Dem Vater grauset's, er reitet geschwind,
Er hält in Armen das ächzende Kind,
Erreicht den Hof mit Müh' und Not;
In seinen Armen das Kind war tot.
¿Quién cabalga tan tarde a través del viento y la noche?
Es un padre con su hijo.
Tiene al pequeño en su brazo
Lo lleva seguro en su tibio regazo.

"Hijo mío ¿Por qué escondes tu rostro asustado?"
"¿No ves, padre, al Rey Elfo?
¿El Rey de los Elfos con corona y manto?"
"Hijo mío es el rastro de la neblina."

"¡Dulce niño ven conmigo!
Jugaré maravillosos juegos contigo;
Muchas encantadoras flores están en la orilla,
Mi madre tiene muchas prendas doradas."

"Padre mío, padre mio ¿no oyes
Lo que el Rey de los Elfos me promete?"
"Calma, mantén la calma hijo mío;
El viento mueve las hojas secas. "

"¿No vienes conmigo buen niño?
Mis hijas te atenderán bien;
Mis hijas hacen su danza nocturna,
Y ellas te arrullarán y bailarán para que duermas."

"Padre mío, padre mío ¿no ves acaso ahí,
A las hijas del Rey de los Elfos en ese lugar oscuro?"
"Hijo mío, hijo mío, claro que lo veo:
Son los árboles de sauce grises."

"Te amo; me encanta tu hermosa figura;
Y si no haces caso usaré la fuerza."
"¡Padre mío, padre mío, ahora me toca!
¡El Rey de los Elfos me ha herido!"

El padre tiembla y cabalga mas aprisa,
Lleva al niño que gime en sus brazos,
Llega a la alquería con dificultad y urgencia;
En sus brazos el niño estaba muerto.





Dietrich Fischer-Dieskau. Franz Schubert, Der Erlkönig.





Anne Sophie von Otter. Schubert Der Erlkönig orquestado por Hector Berlioz. 2005





Hilary Hahn, Gran Capricho sobre Der Erlkönig de Schubert, Heinrich Wilhelm Ernst. 2008