jueves, 29 de enero de 2015

Takuro Kuwata: Futurismo y tradición


El ceramista japonés Takuro Kuwata (Hiroshima 1981) está creando día a día, exposición tras exposición, una obra que es a la vez fieramente contemporánea, postmoderna incluso en cuanto a una cierta irreverencia deliberada, un cierto toque burlón de sus cerámicas de colores extremos: rosas fucsias, azulones, amarillos, rojos o naranjas, moteados de oro o plata, y que al mismo tiempo es fiel seguidora de la tradición cerámina japonesa, donde podría enmarcarse dentro de la estética Wabi-sabi. 

Esta estética, influída por el budismo Zen, preconiza la búsqueda de la sencillez, de lo asimétrico, áspero, tosco, donde el objeto artístico imita incluso las texturas de lo natural. Así la cerámica tradicional japonesa a menudo ha perseguido un efecto de deliberada tosquedad, como de objeto mal hecho, dentro de una estética de la simplicidad. Un objeto Wabi-sabi debe despertar en el espectador un efecto de melancolía, de anhelo espiritual, recordándole las tres verdades budistas: nada dura, nada está completo, nada es perfecto.

Takuro Kuwata crea unos sorprendentes objetos que parten a menudo de la forma de la sencilla taza de té tradicional japonesa. Así, de esta forma inicial con aspecto más o menos cilíndrico o acampanado se despega en un proceso de experimentación, dejando parte del resultado final a los efectos de un azar más o menos controlado. El artista cubre la cerámica con una gruesa capa de esmalte que, al dilatar la taza en el horno, se rompe durante el proceso de cocción dejando así ver la superficie de debajo y creando los característicos craquelados, más o menos dramáticos. Al mismo tiempo o alternativamente el artista juega con los salpicados de oro, plata o mercurio para conseguir unas curiosas texturas. Esta alternancia entre la cobertura y lo de debajo, entre el brillo del metal y el color fuerte de la cerámica provoca unos efectos variados, divertidos, en ocasiones bellísimos, siempre interesantes.

Takuro Kuwata se graduó en 2001 en la especialidad de Cerámica en la Escuela de Bellas Artes de Kyoto, desde 2002 fue discípulo del ceramista Zaima Susumu, ha realizado, pese a su juventud, numerosísimas exposiciones en Japón, y ha expuesto también en Alemania, Nueva York y Corea del Sur. Ha recibido numerosos galardones en su país natal.




























Para conocer mejor la vida y obra de este maravilloso ceramista japonés les remito a su propia web:
http://www.takurokuwata.com/home.html




6 comentarios:

  1. Qué puedo añadir... Con el arte oriental, que me absorbe, me prohíbo emitir juicios estéticos, porque sé que mi occidentalidad me delata. Así que lo dejo en un simple y universal: "qué curioso", para evitar el riesgo de meter la pata. También sé que algún maestro zen me diría cualquier cosa sobre la curiosidad ante lo que no tendría respuesta. A menos que yo tuviera a mano uno de estos "curiosos" objetos-arte de Kuwata y se lo estrellara en la cabeza.

    Tal vez así...

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    1. Jejeje, si al maestro zen le tiraras uno de los cacharros del Kuwata éste me temo que el resultado podría ser un maestro Zen descalabrado al que se le pasarían las ganas de hacer aforismos ingeniosos. La verdad es que la obra de este joven es muy curiosa, a mi lo que me gusta es esa peculiar mezcla entre tradición y pitorreo que tiene, me parece muy refrescante. Por cierto, se dice que los japoneses tienen un refinado sentido del humor, viendo lo que hace este autor me lo creo.

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  2. A mi también me parecen curioso, pero no me llaman mucho la atención. Quizás los vería en una exposición, pero jamás pagaría por verlos. Son un poco extraños, pero en la viña del señor debe de haber de todo. También es posible que tengamos una idea diferente a lo los expertos llaman arte contemporáneo, creo que soy un clásico, jeje...

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    1. A mi me gusta que a veces se parecen a cosas que haría un niño con plastilina, o a unos huevos Fabergé pero pasados por el horno y descuajeringados, o a una especie de cupcakes futuristas y raros, no sé, me gustan, no siempre se puede explicar por qué.

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  3. A mi también me parece arriesgado opinar sobre una cultura que difiere tanto de la nuestra. De Ahí que eche de menos una "visita guiada" del autor de estos cachivaches, pero creo que, si algo aúna a las manifestaciones artísticas es el carácter inextricable de las motivaciones de su creador, dado que durante el proceso creador viven en su mundo, no en el nuestro.
    Felicidades por la audacia de adentrarte en el mundo nipón.

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    1. A veces no sé si es importante hacer exégesis sobre las motivaciones del autor, o sobre el contexto cultural, ni siquiera estoy seguro de que sea importante "entender" el arte, consista eso en lo que consista. Creo más en una aproximación intuitiva a la obra de arte, es decir, uno se pone frente al objeto artístico y, si te produce algo, te despierta algo, te emociona o te gusta, bien, pero si eso no ocurre, creo que no merece la pena ahondar en el porqué o porqué no, no merece la pena intentar que te guste lo que no te gusta (lo que no quire decir no mantener una actitud abierta a dejarse sorprender y seducir por diferentes propuestas artísticas)

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