miércoles, 4 de febrero de 2015

La lección de Édouard Vuillard


Jean-Édouard Vuillard (1868 -1940) forma parte desde las décadas finales del siglo XIX, junto a grandes pintores como Odilon Redon o Bonnard y algunos otros menos conocidos, del grupo que pasa a denominarse los Nabis (profetas). En este período postimpresionista París es el centro el arte en Europa y un núcleo donde confluyen todas las tendencias, allí se producen una interesantes sinergias e influencias mutuas entre impresionistas, expresionistas, fauvistas, japonistas, simbolistas, los autores de la pintura de los Salones, hoy llamados del Pompier, las emergentes vanguardias y otros muchos ismos y personalidades variados y diversos. 

Los Nabis en este contexto se distinguen por un marcado interés por el color, tanto en su aspecto de vehículo de expresión de la emoción, o de portador de simbolismo, como en su vertiente más decorativista. Así se interesan por lo oriental, influenciados por el japonismo, pero también por el orientalismo arabizante muy en boga en el París de la época, por el arte teatral con el que colaboran algunos de sus miembros, por ejemplo Vuillard, como pintores de escenografías. En general un rasgo muy característico de los Nabis será convertir el lienzo en una especie de mosaico o de tapiz donde toda la superficie está texturada, llena de colores, de estampados, el vacío no existe, el tema a menudo se funde con el fondo en un sinfín de pequeñas teselas de color.

Vuillard dentro de este movimiento encarna una mirada intimista. El pintor fue toda su vida un hombre de vida más bien casera, vive con su madre viuda, modista que cose en casa, y muchísimos de sus cuadros recrean escenas hogareñas, interiores o naturalezas muertas. En la pintura de Édouard Vuillard hay un deliberado deseo de trascender el objeto que el artista ve, el interior anodino de una casa burguesa, y convertirlo en un fragmento de pura poesía. 

Esta trasmutación opera mediante una cierta desmaterialización, la forma se diluye en un exquisita composición de colores y texturas que vibran con un delicado lirismo, así, un simple jarrón de flores, el objeto más banal que pintarse pueda, se trasforma en un pequeño poema íntimo, una armonía trabada mediante colores y texturas del mismo modo que el poema escrito lo es con palabras y ritmos, y con la misma exquisitez y rigor formal que podría encontrarse en un poema de Mallarmé o de Verlaine

Esteticismo consciente y militante que le hizo muy querido en los ambientes elegantes de fin de siècle, pero que preludiaron fatalmente su olvido en el agitado período de las vanguardias. En el feo mundo que nos ha tocado vivir la obra de Vuillard se nos presenta como algo incomprensible e inalcanzable, el canto del cisne de una civilización, la burguesa, que fue arrasada por la barbarie del siglo XX.





Édouard Vuillard. Tulipanes y estatuillas, 1919.





Édouard Vuillard. La chimenea, 1905. National Gallery, London





Édouard Vuillard. Guilder roses and the Venus de Milo, 1905.





Édouard Vuillard. Ramo de pensamientos, myosotis y margaritas en una jarra, 1901.





Édouard Vuillard. Jarrón de flores en la repisa, 1900.





Édouard Vuillard. Rosas en una vaso de cristal, 1919.





Édouard Vuillard. Anémonas en un jarrón chino, 1901.





Édouard Vuillard. Rincón de la chimenea en Les Clayes, ca. 1933-35





Édouard Vuillard. Rosas, 1910.





Édouard Vuillard. Naturaleza muerta con candelabro, 1900.





Édouard Vuillard. Flores en una jarra, 1905.





Édouard Vuillard. Naturaleza muerta con la maleta de pintura del artista, 1898.





Édouard Vuillard. Naturaleza muerta con Leda, 1902.





Édouard Vuillard. Estatuilla de Maillol y rosas rojas, ca. 1903-05.





Édouard Vuillard. Iris y pensamientos.





Édouard Vuillard. Cuatro manzanas.





Édouard Vuillard. La mesa, 1909.





Édouard Vuillard. Jarrón de flores, 1903.


*Salvo indicación en contrario puede entenderse que las obras pertenecen a colecciones particulares.




5 comentarios:

  1. Comparto lo que dices pero, de este gran pintor yo destacaría su humilde intimismo que, para mí es realmente bueno y, sin tantas alharacas como los impresionistas, nos muestra un mundo cotidiano, "casero" incluso, pero de una gran belleza y técnicamente perfecto. Un abrazo

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    1. Se podría decir que es una pintura de andar por casa si no fuera porque esos humildes objetos han sido tratados con tal reverencia, con tal delicadeza que por alguna maravillosa metamorfosis se han convertido en un destilado de pura belleza.

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  2. Cómo no resaltar la encantadora placidez intimista que rezuman las escenas domésticas, tan evocadoras de la poesía simbolista de la época, melancólicamente sentimental, integrada ahora en un entorno decadente, decorado con objetos que delatan los pensamientos, las emociones y el carácter del pintor. Creo que, ya en sus orígenes, "La Biblia" erró, pues, efectivamente, "En el principio era la palabra", pero necesitó su expresión mediante imágenes.
    Enhorabuena, incansable detective.

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    1. La palabra tampoco se queda corta, para ejemplo un poema, de J. R. Jiménez

      Bajo las rosas, el libro
      abría una triste página:
      el cielo estaba celeste,
      la página estaba blanca.

      Tu voz distante reía,
      como si fuera de plata;
      voz de la brisa, del cielo,
      de los rosales, del agua.

      Y una música de ensueño
      tenía presa mi alma
      en su red carnal y aérea
      de versos y de nostalgias.

      ¡Igual que un jardín de rosas
      abiertas, perfumeabas;
      rosas abiertas traídas,
      eran rosas, rosas blancas!

      ¡Oh qué olor a rosas! ¡E-
      ras tú; desnuda tú estabas
      ante mí como la luna
      del día!

      Dulces palabras
      que van de una carne en flor
      a una carne acariciada...;
      rota la música, sólo
      latía la carne cálida.

      Bajo las rosas, el libro
      abría su triste página;
      el cielo estaba violeta,
      la página estaba malva.


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    2. Gracias por dedicarme uno de los poemas juanramonianos que más aprecio, pues en él el influjo modernista se limita a la variada utilización del color, ofreciéndonos unos excelentes versos de carácter intimista, orientados hacia la confesión sentimental, valiéndose de tonos matizados.
      Erudito, eres un excelente coordinador de las Artes, otro cargo que agregar a tu excelente curriculum. Un abrazo.

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