miércoles, 4 de marzo de 2015

La ciudad post-humana: Tsutomu Nihei


¿No podría la ciudad sobrevivir a sus creadores humanos? Hoy nos gusta hablar del Apocalipsis, pero, como dice T. S. Eliot en "Los hombres huecos": "Así es como acaba el mundo/ no con un estallido, sino con un quejido". Nuestra imaginación ya no recrea la hecatombe nuclear, un final apoteósico al estilo de una opera de Wagner, sino que tal vez las cosas podrían ser de otro modo: las ciudades, la ciudad, siempre creciendo y creciendo, la tecnología y la naturaleza cada vez más unidas, hasta el punto en que distinguirlas se hará cada vez más difícil, más ocioso, hasta el día que, quizás, el ser humano tal como lo hemos conocido no sea más que otro de los seres que pueblen esa futura ciudad, ya no el ser predominante, esa ciudad que ya no tendrá fronteras, que lo cubrirá todo, como una gangrena, o simplemente como una nueva, diferente superficie terrestre. 

Un mundo nuevo que ya no será humano, el futuro ya no se aparece a los ojos de nuestra generación con el optimismo modernista que se mostraba a nuestros abuelos, los ilustrados, ellos aborrecían el pasado feudal y alucinaban con los tornillos y las tuercas, flipaban con la máquina de vapor y pronosticaban un futuro feliz con la tecnología como la ancilla humanitatis. Hoy que el futuro ya está aquí y la tecnología ya forma parte de nuestro propio cuerpo, hasta el punto que somos ya unos cyborgs medio hombre medio máquina, ya no albergamos esas fantasías tecno-happies, sino que, cuando imaginamos la ciudad del futuro, pensamos en Blade Runner.

No voy a decir que no haya leido comic, pero sí que mi cultura al respecto es muy escasa y se limita a tres o cuatro referencias, por eso no voy a hablar de Tsutomu Nihei desde el punto de vista del aficionado al comic (al manga), no podría y no sabría; sin embargo me ha golpeado la obra de este mangaka japonés por la recreación de esa ciudad del futuro, tenebrosa, tecnológica, omnipresente, laberíntica, una ciudad que tiene muchas fuentes de inspiración en las artes gráficas (Piranesi y sus carceri, Moebius, François Schuiten, Pieter Brueghel y las Torres de Babel, Stefan Hoenerloch, etc) y también en el cine (Metropolis, Blade Runner). 

Estos precedentes, sin embargo, no le restan originalidad, sólo lo enmarcan dentro de una tradición, la de la distopía, esa fantasía arquitectónica que imagina mundos post-apocalípticos. Debo confesar que no he leído los manga de Tsutomu Nihei, aunque pienso poner remedio a eso pronto, pero sus imágenes las he reconocido desde el principio, esos corredores, esos espacios son los que recorro en el sueño, esa megaestructura infinita es la ciudad de mis sueños, cada noche visito esos lugares yermos, quién sabe, quizás algún día me cruzaré con el autor en uno de esos paseos y tendremos unas palabras.

A los interesados en la figura y en la obra de Tsutomu Nihei les invito a leer el artículo de este bloguero francés que sí que posee una amplísima cultura sobre el mundo del comic y es muy interesante e informativa, de lectura imprescindible: 




























































































































4 comentarios:

  1. Los sentimientos negativos que afloran de la contemplación de estas ilustraciones - derivados de la incomunicación y ausencia de calor humano - revelan nuestra capacidad para creer simultáneamente en estados contradictorios: en nuestra realidad, y en la evasiva ofrecida por el Arte, pese a ser conscientes, en algún rincón de nuestra mente, de que tal asunción es falsa. Las profecías carecen de prestigio, en cambio, nuestra mentalidad crítica y racional convive con creencias esotéricas, quizá, porque nos vemos acuciados por demasiados imponderables que nos sobrepasan. Aunque admiro la precisión "profética"de este tipo de Arte, le auguro un carácter bastante efímero, pues la exaltación emotiva que transfiere es breve por naturaleza.

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    1. Bueno, en la historia gráfica la imagen, aunque siempre tiene un valor propio innegable, está subordinada al hilo de la historia que se está contando, es lo mismo que en una novela si introduces una descripción, como si construyes un diálogo, todo está subordinado a la historia en general. Una viñeta no es un cuadro o un grabado, es parte de un continuum y es dentro de éste donde puede juzgarse su valor último.

      En cuanto a las emociones oscuras que despiertan esta imágenes de ciudades semiabandonadas, laberínticas, no puedo evitarlo, debe ser la herencia de mis años punk cuando me vestía de negro y proclamaba aquello del "No future", pero me encantan, y cuando digo que son las imágenes de mis sueños no me estoy poniendo poético, es que en mis sueños a menudo camino solo por ciudades que nunca tienen fin, que nunca tienen cielo, porque consisten en espacios cubiertos, y no son sueños tristes, es como si viviera en esa otra realidad, a veces...

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  2. Un poco solitaria esa ciudad del futuro.... las ilustraciones son magnificas todas, pero hay algo de especial en la del hueco que tiene una larga escalera hacia abajo, me da que pensar, que nuestro futuro se encuentra bajo tierra, protegidos de nosotros mismos, destructores del planeta. un saludo

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    1. Yo también siento esa aprensión, de que nuestro futuro se encuentre a cubierto, bajo tierra, porque hayamos estropeado el planeta hasta el punto de no poder seguir viviendo en él con normalidad.... esperemos que no.

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