domingo, 12 de abril de 2015

El sueño de la razón: Alfred Kubin


"El sueño de la razón produce monstruos", así reza en un conocido grabado de Goya, quien será el primer artista en abrir una puerta al arte hacia el subconsciente, en sus grabados de la serie de "Los Caprichos" o en "Los Desastres de la guerra", compaginando así en su obra el prestar un testimonio de un tiempo convulso, pero sin pretender ser una crónica literal, sino filtrando sus vivencias a través de la lente deformante de su arte y dando acta de nacimiento a esa modalidad de creación artística tan española: el Esperpento. 

Del  mismo modo que la Guerra de Independencia fue una época convulsa para España, las dos guerras mundiales lo fueron para toda Europa y todo su absurdo y su locura destructiva tuvieron un extraordinario vate en el autor bohemio Alfred Kubin (Litomoíice, Bohemia 1877 - Zwickledt, Wernstein am Inn, Austria 1959). Kubin fue un hombre muy atormentado, de joven intenta suicidarse ante la tumba de su madre, pero su arma se encasquilla y falla, siendo internado en un sanatorio mental. No obstante recurrentes crisis depresivas, su carrera artística se desenvolverá a lo largo de toda su vida como una especie de terapia alternativa. 

Se forma en Munich con el expresionista Karl Schmidt Rottluff, posteriormente en 1901 entra en contacto con Max Klinger, influencia decisiva en su arte, junto con la de Goya o Edward Munch, y en 1905 viaja a París donde conoce a Odilon Redon, a través del cual entra en contacto con los círculos simbolistas franceses. Sobre 1905 o 1906 adquiere un antiguo castillo del siglo XIII en Zwickledt, en la Alta Austria, donde vivirá recluido prácticamente el resto de su vida. 

En 1909 muere su padre y sobre esa fecha comienza su carrera como escritor con la novela titulada "La otra parte" una obra importante en la lengua alemana, una extraña distopía, a la que seguirían otras ocho novelas más. Publicará ilustraciones para sus propias obras y para otros autores como Edgard Allan Poe, Hoffmann, Dostoyevski, Oscar Wilde o Gerard de Nerval. Hace también algunas incursiones en la pintura, aunque la mayor parte de su obra siguen siendo ilustraciones, hechas mediante dibujos a lápiz o a plumilla, litografías, acuarelas u otras variadas técnicas gráficas. 

Establece amistad con los pintores del movimiento Der Blaue Reiter, como Paul Klee y Franz Marc y como escritor frecuenta a Kafka y a Hermann Hesse. Es un intelectual muy respetado de la cultura centroeuropea, su obra va mucho más allá de los umbrales del simbolismo, para llegar a ser un precedente del movimiento surrealista en su reivindicación del sueño, del inconsciente, en su negra premonición de una Europa a punto de autodestruirse, en su conexión con el contemporáneo psicoanálisis. La muerte y el sexo son temas recurrentes en un mundo de pesadilla donde no hay salida, sus imágenes son claustrofóbicas y agobiantes y nos muestran esa "otra parte" hacia la que no nos gusta mirar, el subconsciente amenazador de nuestras fobias más íntimas.




























































































































2 comentarios:

  1. Ya veo que el carácter kafkiano de su literatura - surrelista y expresionista -comulga con su obra pictórica, en la que me resulta imposible no visualizar elementos dalinianos. Supongo que las obras de los grandes artistas, precisamente por ser "grandes", siempre serán inexplicables, o sea, siempre nos retarán a una explicación, inexorable, por supuesto.

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  2. Me gusta de la obra de Kubin, sobre todo que es surrealista "avant la lettre", esto es, antes de que nadie se hubiese inventado el ismo correspondiente. Dado el carácter tan inquietante de sus imágenes, yo apostaría a que éstas intentan dar salida mediante el arte a las realidades que acosaban la psique del autor y por tanto hay en estas terribles figuras una enorme autenticidad, son casi un grito de socorro de un alma enferma que lucha contra sí misma y busca, a su modo, la luz. El que el atormentado autor fuera además amigo de Kafka, otro artista igualmente atormentado, parece casi necesario, Dios los cría y ellos se juntan.

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