miércoles, 20 de mayo de 2015

San Antonio de los alemanes, ardor barroco


Hay un lugar asombroso en Madrid que muy pocos conocen, a pesar de estar en el mismísimo centro de la ciudad, oculto en lo más obvio. Si uno sale desde la Gran Vía a la altura de Callao en dirección norte por la calles estrechas de detrás, enseguida enfila la corredera baja de San Pablo y allí, haciendo esquina con la calle Puebla, se encontrará con un edificio de ladrillo de exterior anodino perteneciente a la Real Hermandad del Refugio, una institución caritativa con siglos de antigüedad. Seguramente, más que en el edificio reparará en las colas de menesterosos que acuden a su comedor social. 

Esta manzana tiene en su esquina una iglesia pequeñita que desde fuera no llama la atención, es necesario entrar para quedarse boquiabierto y sobrecogido, nada más cruzar el umbral, por la maravilla barroca que contiene, como una ostra perlífera, tosca y anodina por fuera, nacarado continente de una joya preciosa (me viene ahora a la memoria que barroco justamente es un nombre que alude a un tipo de perla rara).

La historia de la iglesia es azarosa; se construyó bajo el reinado de Felipe III, entre 1625 y 1630, vinculada a la institución caritativa San Antonio de los portugueses (piénsese que en esa época Portugal y España estaban bajo la misma corona), de ahí la dedicación a San Antonio de Padua, un santo portugués  nacido en Lisboa muy milagrero y muy popular entre las clases humildes. 

Tras la muerte del rey Felipe IV, la iglesia pasó al patrimonio de la reina doña Mariana de Austria. Para entonces Portugal ya se había independizado de la corona española y se cambió el nombre por el que tiene en la actualidad, ya que la institución había de servir al alojamiento y curación de los alemanes católicos pobres o enfermos, y por supuesto a la conversión de los aquejados de la enfermedad de la herejía.

Con el cambio de dinastía Felipe V de Borbón otorga la administración de la iglesia y de la institución de caridad anexa a la Real y Pontificia Hermandad del Refugio y Piedad, con lo que la finalidad caritativa de la institución tendrá continuidad hasta nuestros días. El feo exterior actual se debe a una restauración decimonónica poco afortunada.

La construcción, obra del jesuíta Pedro Sánchez y el arquitecto Juan Gómez de Mora es muy sencilla: la planta está constituída por un espacio elíptico, rodeado por un muro corrido grueso que sujeta sin pechinas una bóveda encamonada (dícese de una falsa bóveda, formada de materiales de poco peso, como yeso o cañas, cosa por otra parte muy frecuente en el barroco). El diseño arquitectónico es típicamente barroco, por lo de la elipse, pero ciertamente los arquitectos no se calentaron mucho la cabeza. 

Lo sorprendente, lo espléndido, lo alucinante (literalmente), es la decoración al fresco. Todo el interior de la iglesia está pintado, no hay ni un metro cuadrado de pared libre de decoración, se podría decir que su interior es el sueño loco de un grafitero. La iconografía sigue en los muros verticales la narración de algunos de los muchos milagros de San Antonio, así como, en la parte de abajo, entre los arcos de los altares, aparecen los santos reyes, como San Fernando, Santa Isabel, San Hermenegildo, o San Luis de Francia, todos ellos defensores de la ortodoxia católica. Estos muros fueron pintados por el gran Luca Giordano

La cúpula en cambio está pintada en colaboración por Juan Carreño de Miranda y Francisco Rizzi y es una mezcla de trampantojo de arquitectura fingida y en lo más alto una apoteosis al estilo de las que se habían hecho en el Gesú o en San Ignazio en Roma, el tema, el triunfo de San Antonio de Padua. 

Las fotografías no llegan a dar tesimonio ni mínimamente de la impresión de estar DENTRO de un espacio semejante, es algo abrumador, mirar hacia la cúpula con esa visión triunfante de la hueste celestial y perderse en los detalles de las falsas columnas y decoraciones arquitectónicas es una experiencia casi de levitación, es la promesa del Cielo al alcance de los pobres, así es la Gloria con toda su pompa, la Gloria que nos espera.






 San Antonio de los alemanes, vista frontal de la nave






 San Antonio de los alemanes, vista desde el coro






 Altar mayor, proyectado por el arquitecto Miguel Fernández en 1760






 Detalle del altar mayor: Talla de San Antonio de Padua, obra del escultor Manuel Pereira






 Escudo de Felipe V sobre el altar mayor






 Muros laterales, milagros de San Antonio y santos reyes, obra de Luca Giordano






 Muros laterales, milagros de San Antonio y santos reyes, obra de Luca Giordano






 Muros laterales, milagros de San Antonio y santos reyes, obra de Luca Giordano






 Muros laterales, milagros de San Antonio, obra de Luca Giordano






 Muros laterales, milagros de San Antonio y santos reyes, obra de Luca Giordano






 Altar lateral con calvario de Luca Giordano






 Talla barroca de Cristo crucificado






 Portal de entrada con el órgano del coro y medallón con la imagen de Dª Mariana de Austria






 Cúpula elíptica, pintada por Francisco Rizzi y Juan Carreño de Miranda






 Cúpula elíptica, pintada por Francisco Rizzi y Juan Carreño de Miranda






 Cúpula elíptica,  pintada por Francisco Rizzi y Juan Carreño de Miranda






 Cúpula elíptica, pintada por Francisco Rizzi y Juan Carreño de Miranda






Cúpula detalle: apoteosis de San Antonio de Padua






Fragmento de un mapa de Madrid del siglo XVII atribuido a Antonio Teixeira, se ve la iglesia con la traza original debida al jesuita Pedro Sánchez y a Juan Gómez de Mora






 San Antonio de los alemanes en la actualidad, vista exterior






Plano alzado de la iglesia de San Antonio de los alemanes y el colegio de la real hermandad del refugio, visto desde la corredera de San Pablo, con la fachada fruto de la restauración de Ruiz de Salces en 1886.






 Vista aérea de google earth






Planta de San Antonio de los alemanes, la cúpula es una bóveda encamonada, sin tambor, que se sustenta directamente sobre un muro elíptico grueso conformado en sus volúmenes exteriores al trazado de la calle.





Si quieren saber más sobre este espacio único de nuestro barroco, pueden informarse en estos dos vínculos que les dejo a continuación, merece la pena visitarlos por lo completo de su información:

http://www.realhermandaddelrefugio.org/index.php/la-iglesia

http://madridconencanto-siema.blogspot.com.es/2015/01/san-antonio-de-los-alemanes.html



2 comentarios:

  1. El sorprendente contraste existente entre la sobriedad exterior y la inteligente creatividad del interior constituye una eficaz muestra de la intemporal aspiración humana de trascendencia a lo divino, lo que, en definitiva, viene a justificar la existencia de cualquier religión.
    Excelente regalo para la vista en estos tiempos de estrés "preevaluacional"...

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    1. La primera impresión es de exceso, casi de agobio, tantas escenas que entender, ni una sola superficie libre de narración, luego, cuando miras hacia arriba, la sensación es de un calmo disfrute de esa escena celeste, de la ligereza de la luz que crea un efecto ascensional, tienes que verla, es una maravilla.

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