lunes, 15 de junio de 2015

Las cenizas de Foción


Atenas, la patria de la democracia, la tan celebrada Atenas, trató a menudo con extrema ingratitud a algunos de sus mejores hombres. Todo el mundo conoce la historia de Sócrates que, acusado de pervertir a la juventud, fue obligado a beber la cicuta. No tantos conocen la historia de Foción, otro gran hombre que también fue obligado a beber la cicuta, y para más escarnio, a pagarla de su propio bolsillo, ya que el empleado público que tenía que elaborar la poción para varios condenados hizo menos cantidad de la necesaria y fue el propio condenado quien tuvo que cargar con el gasto de comprar más cicuta para poder así ser ajusticiado. 

La historia de Foción es uno de esos casos que ilustran cómo, según defienden los estoicos, el sabio no debe esperar el pago por las buenas acciones en este mundo, ya que a la excelencia le sigue como su sombra la envidia, de modo que en lugar de gratitud lo que se cosecha habitualmente es rencor, por lo que el hombre grande desdeña el elogio y no se envanece, sino que mira los altibajos de la Fortuna con ánimo equilibrado, cosa dificilísima que distingue al verdadero sabio del listillo de ocasión. 

Les recomiendo que lean  y averigüen sobre el tal Foción, de cuya vida, que debemos a Plutarco, sólo cito este final que muestra hasta qué punto llegaron los atenienses en su rencor al no permitir que se le enterrara en su patria y cómo una mujer, una desconocida, tuvo la grandeza de apiadarse de sus restos. Una bellísima historia.


"Era el día 19 del mes Muniquión, y haciendo los caballeros una especie de procesión en honor de Zeus, unos arrojaron las coronas, otros, volviéndose a mirar las puertas de la cárcel, prorrumpieron en llanto, y a todos los que no tenían el alma pervertida por el encono o por la envidia les pareció cosa execrable el no haber esperado por aquel día y no haber conservado a la ciudad pura de una ejecución pública mientras celebraba aquella festividad. Mas los enemigos de Foción creyeron que sería incompleto su triunfo si no hacían que hasta el cadáver de Foción fuera desterrado y que no hubiera ateniense que encendiera fuego para darle sepultura; así es que no hubo entre sus amigos quien se atreviese ni siquiera a tocarle. Un tal Conopión, que por precio solía ocuparse en estas obras, tomó el cuerpo, y llevándolo más allá de Eleusis, le quemó, encendiendo el fuego en tierra de Mégara. Sobrevino allí una mujer megarense con sus criadas, y levantando un túmulo vacío hizo las solemnes libaciones. Tomó después en su regazo los huesos, y llevándolos por la noche a su casa, abrió un hoyo junto al hogar, diciendo: “En ti, mi amado hogar, deposito estos despojos de un hombre justo, y tú lo restituirás al sepulcro paterno cuando los Atenienses hayan vuelto en su acuerdo.”

Plutarco. Vidas Paralelas: Foción, 36.





Nicolás Poussin. Paisaje con mujer recogiendo las cenizas de Foción (1648). Walker Art Gallery, Liverpool.




6 comentarios:

  1. Gracias por incitarme a leer la biografía de este personaje totalmente desconocido para mí, pese a la celebridad de las "Vidas paralelas" de Plutarco. Su capacidad para ser "consecuente" con las "consecuencias" de su actitud ante la vida me ha hecho evocar los mejores versos de autoayuda que se han escrito en la literatura universal gestados por la privilegiada mente de Rudyard Kipling: " Cuando vayan mal las cosas/como a veces suelen ir,/cuando ofrezca tu camino/solo cuestas que subir, cuando tengas poco haber,/pero mucho que pagar,/y precises sonreír/aún teniendo que llorar;/cuando ya el dolor/te agobie, y no puedas ya sufrir;/descansar acaso debes,/pero nunca desistir."

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    1. De los griegos sabemos casi todos algo de los grandes personajes de la época clásica (Sócrates, Pericles, Temístocles, etc) o de algún otro alto personaje como Alejandro, pero mucho menos de otros más tardíos, como este Foción, político patriota como pocos, aunque poco complaciente con la plebe y de actitudes algo aristocratizantes (quizás eso fuera al fin y al cabo lo que le ganó el odio de los atenienses, o de cierto sector político al menos). Es una lástima, a mí me parece un ejemplo, como el de Arístides por otra parte, que demuestra el lado siniestro (que también lo tiene) de la democracia, ese gobierno del pueblo que no siempre guarda templanza en sus juicios, aunque por otra parte, como dijo no sé si Churchill, es el peor de todos los sistemas, exceptuados todos los demás.

      Gracias a ti por el precioso poema de Kipling, la verdad es que he leído muy poco de él, lo cual, como compruebo por este poema, es una lástima, me encanta además la preciosa traducción que ha conseguido ponerlo en verso y rimarlo sin convertirlo en un torpe ripio. Muchísimas gracias, nunca desistir.

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  2. ¡Cuánto poder a tenido la envidia a través de la historia!!!. Gracias José Miguel por permitirme entrar en conocimiento de este personaje, del cual no tenía información.
    Saludos.

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    1. Los atenienses fueron muy apasionados en la lucha política, a veces les perdió el espíritu sectario y la envidia de clase les condujo a grandes injusticias, como con Sócrates, Arístides, o Foción, poco conocido y sin embargo muy digno de conocerse, un grande del que no hubiéramos sabido apenas nada si no hubiera sido por el genio literario de Plutarco y sus maravillosas "Vidas Paralelas", uno de los clásicos de la literatura que deberían ser lectura obligatoria en las escuelas. Muchas gracias, Mirta por tu comentario. Saludos.

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  3. De nuevo me sorprendes con otro clásico que desconocía. Es cierto que los mas importantes los conocemos, y que muchos cayeron en el olvido. Hombre justo y bella historia, siempre llena de altibajos. Gracias por tus conocimientos.

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    1. Es curioso que un libro como "Las vidas paralelas" de Plutarco, que en casi todo el mundo es uno de los clásicos griegos y latinos más leídos y conocidos, en España sin embargo sólo se podía encontrar hasta hace nada en una traducción de un señor que nació ¡En el siglo XVIII! y había que buscar... ahora tampoco es que la cosa esté mucho mejor, las ediciones son para especialistas y tienen muy poca difusión. Una pena, pero la historia de Foción sigue siendo muy interesante. Gracias Carlos. Un saludo.

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