viernes, 10 de julio de 2015

Pari Dukovic, a vanishing beauty


¿Qué es la belleza? Ese ciervo fugitivo entre la maleza, un rastro que, apenas creemos haberlo alcanzado, nos rehuye de nuevo, un aroma que recién se dispersa y se funde antes casi de llegar a ser percibido. La belleza ¿es algo externo? ¿algo realmente existente, tangible? ¿o es un estado mental, diría más bien, espiritual? ¿Beauty is truth, truth beauty? ¿aún nos atreveríamos a decir algo tan lapidario? 

¿Qué es el estilo, la elegancia, el glamour? Si la belleza ya es algo fugitivo, la elegancia es un concepto todavía más evanescente, más elusivo, cada generación, cada persona, cada momento debe crear, recrear, desechar los modelos previos, esto lo saben los creadores de moda que cada año deben reinventar esa ilusión, revivir ese halo sutil. Hoy me he ido a encontrar con la obra de un fotógrafo jovencísimo que ha trabajado mucho con ese feérico mundo de la moda y ha sabido como pocos transmitir esta fugaz impresión de una belleza misteriosa, inalcanzable, casi fantasmal, que es el modo más fiel y más realista de retratar algo tan inestable como la moda y el tipo particular de estética que ésta materializa. Este fotógrafo es Pari Dukovic

Lo bueno de haber nacido en 1984 es que el arte fotográfico ya era tan viejo como para ser muy sabio y tener ya muchas escamas, y haber superado el sarampión de la objetividad. Sólo existen las imágenes, y no son más que imágenes, es decir, impresiones en la retina, impresiones sobre un papel, impresiones en la pantalla de un ordenador, de un móvil, unos y ceros; no hay nada más inmaterial que una imagen, un phantasma. 

Las imágenes de Pari Dukovic tienen mucho de imágenes oníricas: desenfocadas, de colores irreales a veces, de grano grueso a veces, de fuertes contrastes a veces. Este versátil fotógrafo, nacido en Estambul y residente en New York, que trabaja para la revista The New Yorker y colabora con otras muchas como New York Magazine, Rolling Stone, GQ, Time o Esquire, por citar sólo las más conocidas, sabe muy bien que atrapar la belleza sólo es un sueño, el sueño de una sombra, y nos ofrece imágenes que son eso, sombras, pero sombras de brillantes colores, sfumattos, haces de luces, formas entrevistas que la mente ha de completar, halos sueltos que debemos reconstruir como el que sigue un rastro entre la maleza, poesía sobre el papel, o sobre la pantalla, unos y ceros...


































































































































4 comentarios:

  1. Magnífica reflexión sobre la belleza y la elegancia, es decir, sobre el Arte que, como evidencian las maravillosas fotografías, suele identificarse con la simplicidad, algo que, en muchas ocasiones, resulta difícil de conseguir.
    Por otra parte, tu estupenda argumentación me ha hecho evocar el primer día de clase, ese al que tememos porque desconocemos a nuestro "público", pues suelo iniciar el curso preguntando a los chicos qué es la literatura y, cuando, por fin, un iluminado aduce "Un Arte" tardan mucho en identificar este concepto con la Belleza, y más en referirme cuáles son las cinco artes básicas (está claro que voy a incluir la fotografía a partir de este curso): música, pintura, arquitectura, escultura y literatura. Gracias por tu excelente lección.

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    1. Estos días estaba sin ideas para el blog, llevo demasiado tiempo muy reconcentrado en las cosas del instituto y no tenía la mente para estas cosas, pero, de repente, navegando por un blog americano me encontré con una imagen de este autor que me despertó la curiosidad, hice una búsqueda de imágenes y empezaron a aparecer toda una serie de preciosas imágenes, tan inmateriales como sólo puede serlo una imágen fotográfica, sólo sombras y luces, phantasmata, me recuerdan lo irreal que es la vida, de este modo el arte, la belleza, no es sino una representación lo más ajustada posible de la vida, en toda su fugacidad, su finitud, su irrealidad, eso es la belleza, una pompa de jabón, como decía Machado. Gracias

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  2. El artículo que has hecho me ha encantado, profundiza muy bien en este autor, dando en la esencia de su estilo.
    Las fotos son muy personales, sugestivas, como dices, efímeras, y con gran cantidad de belleza plástica que a mi juicio obedece a unas normas estéticas que el artista lleva en su cerebro y que son universales, por eso nos gustan (como esa simplicidad matématica en la composición, esas gamas sutiles y pictóricas de color, esos contrastes duros y sin embargo armónicos...). Además él añade un estilo único y personal, sólo suyo, y eso hace que sus fotos sean grandes portando parte de su alma.
    Por todo eso que veo concluyo que la belleza existe fuera y a la vez en el alma y que cuando se funden ambas surge la obra maestra.

    Ha sido un placer reencontrar tu blog.

    Un saludo

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    1. Muchísimas gracias por tu comentario que aporta direcciones muy interesantes y sugerentes. El autor me parece muy digno de seguir su trayectoria, ya que me parece que tiene un concepto plástico muy personal que ojalá no se banalice, porque aporta cosas que eran necesarias, como bien sabes la fotografía de moda por desgracia a menudo ha sido un poco relamida, demasiado constreñida por unos modelos de belleza demasiado estrechos, este autor creo que abre puertas y será interesante seguirle la pista.
      De nuevo muchas gracias por tu comentario y espero que nos sigamos viendo por aquí.
      Un saludo

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