lunes, 17 de agosto de 2015

Henri Le Sidaner

La Historia del Arte se complace en agrupar a los artistas en generaciones, grupos, tendencias o ismos varios; al estudioso esto le simplifica la tarea y al comerciante, como todo galerista o editor sabe muy bien, le permite colocar incluso a los autores menos talentosos metiéndolos en el mismo saco que los más aventajados. Una etiqueta es una etiqueta. 

El problema lo tienen los autores que no acaban de encajar en ninguna de las etiquetas estandarizadas, bien porque han llevado una trayectoria muy personal y son totalmente inclasificables, bien porque se han aproximado en distintas épocas de su vida a distintos movimientos, sin acabar de profesar en ninguno de ellos. Este tipo de artistas suelen representar un engorro para la crítica, que por tanto tiende a ignorarlos. Como consecuencia la difusión de su obra entre la posteridad suele quedar inmerecidamente oscurecida.

Éste es el caso de Henri-Eugène Le Sidaner (Port Louis, Isla Mauricio, 1862 - París, 1939). Nuestro pintor comenzó estudiando como alumno de uno de los maestros de la pintura llamada del "pompier", Alexandre Cabanel, en la tradición más academicista. Sus comienzos profesionales le encuentran haciendo una pintura al estilo realista-sentimental de Bastien-Lepage e influenciado por Corot, posteriormente se acerca a los simbolistas, pero no acaban de convencerle las ínfulas místico-literarias de este movimiento, además, él no es pintor de escenas con figuras, sino que prefiere el paisaje, probablemente esto es lo que le hará bascular hacia el campo de los impresionistas, haciéndole adoptar la pincelada puntillista y el divisionismo de estos, aunque no comparta y le dejen indiferentes las especulaciones sobre óptica y la fisiología de la percepción.

Su madurez artística se despliega a partir de su llegada a Brujas, a donde se había fugado con la que sería su esposa en 1898. Allí descubre un universo que conecta con su sensibilidad artística y puede alejarse un poco de las influencias parisinas. Posteriormente se instala en Gerberoy, lugar que le servirá de inspiración para muchos de sus cuadros y donde desarrollará un arte que destila todas las influencias de los movimientos a los que se había aproximado en su juventud, manifestando su preferencia por los momentos crepusculares, la luz nocturna, por los colores tenues y matizados, e imprime a su obra un aire melancólico y elegante. 

Le Sidaner concibe el cuadro como una composición en la que privilegia las armonías tonales sobre la representación. Así pinta sólo en parte au plein air, para captar la impresión inicial, retocando luego de memoria en el estudio, donde acaba de componer los efectos deseados.

El pintor nunca se identificó con ningún movimiento de los que estaban en boga en su momento, preguntado por a qué escuela pertenece, responde: "A ninguna, pero si se empeña en colocarme en una categoría, soy un pintor intimista". Sin que las palabras pretendan acotar una obra tan interesante, éste podría ser un buen punto de partida para mirar unos cuadros, los de Henri Le Sidaner, que invitan al silencio y al recogimiento.





Henri-Eugène Le Sidaner. Escalones en Chartres. 1913.





Henri-Eugène Le Sidaner. La veranda, 1902.





Henri-Eugène Le Sidaner. La mesa con faroles. Gerberoy, 1924.





Henri-Eugène Le Sidaner. El canal en verde. Bruselas, 1930.





Henri-Eugène Le Sidaner. Luna llena sobre el río.





Henri-Eugène Le Sidaner. Otoño.





Henri-Eugène Le Sidaner. La mesa en el jardín blanco.





Henri-Eugène Le Sidaner. Interior





Henri-Eugène Le Sidaner. El espejo, 1900





Henri-Eugène Le Sidaner. El canal.





Henri-Eugène Le Sidaner. Saint Paul's desde el río, mañana de sol en invierno.





Henri-Eugène Le Sidaner. La Salute, mañana de invierno, Venecia.





Henri-Eugène Le Sidaner. Palazzo rosso, Venecia.





Henri-Eugène Le Sidaner. Serenata.





Henri-Eugène Le Sidaner. Luz de gas, noche azul.1906.





Henri-Eugène Le Sidaner. Estanque de los patos, Versalles. 1916.





Henri-Eugène Le Sidaner. El pabellón francés, Versalles.





Henri-Eugène Le Sidaner. El Trianon bajo la nieve





Henri-Eugène Le Sidaner. Hampton's Court





Henri-Eugène Le Sidaner. Calleja de Londres




5 comentarios:

  1. Como profana en la materia, hubiera calificado de impresionistas a estas maravillas, porque desconocía la versión intimista de la pintura plasmada en tan excelso grado de belleza. Me resulta inevitable la comparación con la literatura del mismo calibre coetánea al autor pues, al igual que ocurre con sus cuadros, era concebida como goce exaltado de lo bello, pero entreverado de melancolía. El pintor parece ocultar la realidad profunda o escondida de su entorno recurriendo a una técnica que difumina - acentuándolos - sus enigmas. ¿Neorromanticismo? ¿Intimismo simbolista? Resulta innecesaria la precisa clasificación de tanta Belleza.

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    1. El primer cuadro que vi de Le Sidaner fue El Trianón bajo la nieve y me encantó la imagen, luego fui encontrándome con sus imágenes nocturnas de Brujas y me enamoré de este pintor. Por desgracia la crítica no opinó lo mismo en su momento y el ser un elemento epigonal del impresionismo (pues unque diga que no lo es utiliza mucho de su lenguaje pictórico) seguramente le perjudicó. A mi me sigue pareciendo una maravilla, qué quires que te diga.

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  2. La reivindicación de pintores ó autores olvidados, que debía ser trabajo obligado de los "historiadores de Arte", gracias a blog colgados en la Red como el suyo, están haciendo justicia a aquellos artistas que hoy ya no pueden defender su obra, en la que dejaron sus ilusiones e incluso su vida.
    En Málaga tuvimos a finales del XIX a otro pintor -muy avanzado para su época y que terminó loco en un sanatorio mental- al que aún le fué peor: le robaron la autoría de prácticamente toda su creación.
    Nos referimos a LUIS BERROBIANCO MELÉNDEZ ("Picassos" en Málaga /Pintura Malagueña del siglo XIX -misceláneas-)
    Ojalá cunda el ejemplo de su meritoria labor en este "blog" y entre todos aprovechemos el medio que nos ofrecen las nuevas tecnologías para escribir otra más completa y verdadera HISTORIA DEL ARTE.
    Gracias por su atención y FELICIDADES por sus artículos.

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    1. Siempre he pensado que la Historia del Arte es un dicurso sobre el arte que, en su afán de ser un relato histórico-evolutivo, se ve obligado a seleccionar dejando de lado a muchos artistas y muchas producciones interesantes que no convienen a su discurso. Quizás la herramienta "historia del arte" sea en el fondo algo demasiado estrecho y restrictivo, un cedazo que deja más fuera que dentro y todo lo que gana en brevedad lo pierde en matices y en profundidad.

      Sin ninguna pretensión histórico crítica este blog quizás pueda hacer su pequeña aportación descubriendo y contribuyendo a valorar a esos artista no muy conocidos, no muy valorados hasta ahora, que sin embargo merecen nuestra consideración, merecen ser contemplados otra vez sin prejuicios críticos o estéticos y ver qué lugar les damos en nuestra vida.

      Como bien dice el arte ha sido la vida de muchas personas ¿quiénes somos nosotros para decidir que su obra no es lo bastante buena? disfrutemos del arte y compartamos ese placer, esa me parece una manera más relajada de hablar de arte y artistas. Gracias por sus elogiosos comentarios. Un cordial saludo

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  3. Para mi es un pintor genial. Disfruto viendo su pintura. La técnica, el color... Una maravilla. Saludos

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