viernes, 18 de septiembre de 2015

Retratos de Daniel Vázquez Díaz


Daniel Vázquez Díaz (Nerva, Huelva 1882 - Madrid 1969) procedía de una familia burguesa y como tal se encaminó a unos estudios respetables yendo a cursar la carrera de Comercio a Sevilla. Allí sin embargo, en su museo de Bellas Artes, el destino se va a cruzar en su vida bajo la forma de los cuadros de Zurbarán y de El Greco. Esta será su caída del caballo en el camino de Damasco: Comienza a pintar copiando a los maestros antiguos ya en Madrid, donde acude al Museo del Prado a empaparse de toda la pintura española. Aquí conoce a otros pintores como Solana, Darío de Regoyos y Juan Gris. 

Pocos años después, siguiendo los pasos de todo artista español de su tiempo con ganas de aprender, viaja a París en 1906, donde conoce a Picasso y a toda la vanguardia artística del momento. En París completa su período formativo en la compañía de los cubistas, pero muy influenciado también por la pincelada de Cèzanne o por la retratística de Modigliani. Cuando regresa a Madrid su pintura está ya formada por la maduración personal de todas estas influencias que han cristalizado finalmente en un estilo plenamente moderno y muy distintivo, estilo que al principio no será muy bien recibido, pero que poco a poco se va a abrir camino, convirtiéndose desde la década de los 30 en uno de los educadores más respetados por la nueva generación que vendrá tras la guerra civil española. 

Así la obra y la enseñanza de Daniel Vázquez Díaz van a servir de enlace entre el mundo abierto, inquieto e innovador de la época de las vanguardias y el arte de los duros tiempos de la postguerra, del mismo modo que en la literatura figuras como Dámaso Alonso o Vicente Aleixandre están contribuyendo a traspasar el legado de los años de preguerra a toda una nueva generación de escritores.

Vázquez Díaz ha realizado grandes contribuciones al arte español, pero me han interesado en esta ocasión sus retratos, quizás un poco por casualidad, ya que la imagen que tengo de muchos de los escritores, artistas e intelectuales de la generación del 98 o de la del 27 es la que venía en alguno de mis libros de literatura de Bachillerato o de COU, casi todos ellos retratos de Vázquez Díaz. 

Muy respetado y bien relacionado, el artista fue en su tiempo uno de los retratistas más solicitados por todo tipo de personajes, pintó a los políticos alfonsinos, republicanos y luego franquistas, a escritores, actores, periodistas, toreros, millonarios, mujeres de buena o mala fama, el "todo el mundo" pugnaba por tener un retrato suyo, si Vázquez Díaz no te había hecho aunque fuera un apunte no eras nadie. Así desfilan ante nuestros ojos hoy día toda una generación de españoles inmensos gracias al lápiz de un gran artista que iba para burgués hasta que Zurbarán se cruzó en su camino.






Rubén Darío                                                                  Juan Ramón Jiménez




Amado Nervo                                                               Benito Pérez Galdós




Gabriele D'Annunzio                                                       José Ortega y Gasset




 Pío Baroja                                                                    Ramón María del Valle-Inclán




Ramiro de Maeztu                                                          Rafael Sánchez Mazas




 Auguste Rodin                                                            Mariano Benlliure




César González Ruano                                                Ramón Gómez de la Serna




Vicente Blasco Ibáñez                                                   Paul Fort




 Darío de Regoyos                                                         Manuel de Falla




Eugenio D'Ors                                                           Enrique Larreta


2 comentarios:

  1. Yo también he sentido nostalgia de los libros de texto de mi adolescencia, con sus excelentes retratos de los autores consagrados, porque los de ahora, con más ilustraciones que texto, reducen excesivamente la imagen del autor - cuando la presentan - para dar cabida a otras representaciones de su época.
    Me encanta tu selección: la solemnidad del perfil de D´Annuncio o Pío Baroja; la franqueza, en la mirada de Juan Ramón, excelentemente captada, quizás - si no recuerdo mal - por la amistad que le unía al retratista; la seriedad del semblante, sereno o meditabundo, perfilada mediante labios unidos; bigotes y barbas que delatan la época,...

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    1. Me gustan mucho estos retratos, en bastantes casos de amigos, ya que Vázquez Díaz tuvo amistad con una buena parte de la intelectualidad española, de hecho yo creo que se nota cuando retrata a un amigo o a una celebridad con la que no tiene tanta confianza, en unos casos el retrato tiende a ser más formal y en los otros se permite algunas licencias de estilo, es más experimental o incluso la imagen tiene algo de cariñosa caricatura.

      Me encantó ver al Sánchez Mazas que había conocido por la novela de Javier Cercas, el rostro un poco de torero esteta de González Ruano, la cara difícil, cubista, de Falla, el perfil macizo de Baroja, la caricatura de Gómez de la Serna o la cabezota como de granito de Ortega y Gasset, pero sobre todo me gusta cómo transmite el volumen, sus retrato, más que dibujos, tienen una cualidad escultórica.

      ¡Qué personajes! ¿Te imaginas cómo serían aquellas tertulias con semejantes compañeros de café?

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