lunes, 7 de diciembre de 2015

Miradas sobre Caravaggio

Michelangelo Merisi da Caravaggio (Milán 1571 - Porto Ercole 1610) ha sido sin duda uno de los pintores más influyentes en toda la historia del arte. Su originalísimo modo de hacer se propagó, como una enfermedad venérea, a toda la pintura occidental, hasta el punto de que no se puede concebir la pintura barroca sin tener presente la obra de Caravaggio. Hoy, justamente porque fue tan imitado por los pintores de las generaciones sucesivas, su originalidad, esa cualidad que le hizo saltar de inmediato a la fama, queda un poco oscurecida para nosotros, nos vemos obligados a explicar qué era eso tan raro, tan nuevo, que hizo apasionarse a todos su coetáneos. Creo que podemos responder a esa pregunta fijándonos en cinco características que impregnan,  más o menos, todas sus obras, la combinación de las cuales nos acercaría a algo parecido a la "fórmula" del caravaggismo. Esas características son: naturalismo, religiosidad,  tenebrismo, erotismo, drama.

Del naturalismo de Caravaggio se ha hablado mucho y no siempre para decir algo interesante. Creo que, más allá de recalcar que los modelos para sus obras religiosas a menudo eran prostitutas amigas suyas, mendigos, o macarras callejeros de los que solía  frecuentar, conviene preguntarse con qué propósito buscaba sus modelos entre la mugre, entre la gente fea y basta de los barrios bajos. Como respuesta se pueden dar dos razones, la primera tiene que ver con el rechazo del hombre barroco de la belleza idealizada que constituía el ideal de sus predecesores renacentistas. A aquella belleza ideal, canónica, influencia del arte clásico, se opone ahora una búsqueda de expresividad, de "verdad", y el artista se fija en otros modelos: ancianos, mendigos, rameras, jóvenes macarras, aldeanos, se busca explorar otros tipos de belleza alternativos. 

La segunda razón de este naturalismo tiene que ver con su peculiar religiosidad. Caravaggio es un pintor intensamente religioso. Es el tiempo de la Reforma Católica. La Iglesia reformada, influida por pensadores como Carlos Borromeo, Felipe Neri o Ignacio de Loyola, pretende recuperar el auténtico mensaje evangélico, volviendo junto a los pobres, destinatarios primeros de esta buena nueva. Así una corriente del arte reformado, en la que se enmarca Caravaggio, representa a Cristo, la Virgen o los santos como personas corrientes, a menudo pobres y rodeadas de una ambientación tosca, propia de los estratos más bajos de la sociedad, en un intento de narrar más efectivamente la escena sacra. El arte religioso, de puro repetido y obligado por reglas estrictas, acaba por perder su poder de comunicación, se convierte entonces en un mero código, reconocemos la escena, pero no la vemos. Caravaggio rompe los esquemas de representación previos y así nos obliga a "ver" la historia sagrada por primera vez.

Lo que sin embargo hoy en día hace más reconocible la obra de Caravaggio es su tenebrismo, ese modo de iluminar a sus figuras con luces intensas,  rodeadas de fuertes sombras, subrayando el intenso contraste lumínico para enfocar la atención del espectador en lo esencial de la escena narrada, y evitar los detalles superfluos. Esta será una de sus características más imitadas y que más rápidamente se extendió a toda la pintura del momento.

El cuarto elemento, que diferencia a Caravaggio de otros pintores caravaggistas, como un Ribera, un van Honthorst o un La Tour por poner algunos ejemplos, es su intenso erotismo. El eros es probablemente la fuerza que más impulsara al ser humano llamado Caravaggio, y ello ha dejado múltiples muestras en su obra, donde tanto muchachos como doncellas aparecen representados con toda la fuerza de su atracción sexual, cosa que le creó no pocos problemas y contribuyó al aura de escándalo que le rodeó durante toda su vida, pero que al mismo tiempo aporta un innegable encanto y belleza a su mejores creaciones.

El drama, tanto entendido como la intensidad emocional que impregna todas las imágenes que crea, como entendido en el sentido de representación teatral, de escenario, es algo que es común a toda la imaginería de Caravaggio. Sus personajes interactúan de un modo muy intenso, creando escenas vívidas y conmovedoras, pero al mismo tiempo hay una cierta retórica de la gestualidad que nos hace pensar que estamos contemplando una escena de teatro. Esto es muy propio del barroco, la equiparación teatro-vida, y Caravaggio, con su vida folletinesca y agitada podía entenderlo y plasmarlo como nadie.

No es posible sin embargo en una entrada tan breve como esta hacer justicia a un ser tan excelente en su calidad de pintor, como pecador y lleno de defectos en tanto que ser humano, y que sin embargo, o quizás precisamente por eso, se mantuvo tan cerca del mensaje de Cristo, que no va dirigido a los sabios, a los virtuosos ni a los felices, como es bien sabido, sino a los pecadores, a los pobres de espíritu, a los desdichados.






Michelangelo Merisi da Caravaggio. Baco. 1595. Galleria degli Uffizi, Florencia.





Michelangelo Merisi da Caravaggio. Cesto con frutas. 1596. Pinacoteca Ambrosiana, Milán.





Michelangelo Merisi da Caravaggio. La vocación de San Mateo. 1599-1600. Cappella Contarelli, Iglesia de San Luis de los Franceses, Roma.





Michelangelo Merisi da Caravaggio. La conversión de San Pablo. 1601. Cappella Cerasi, Iglesia de Santa María del Popolo, Roma.





 Michelangelo Merisi da Caravaggio. La cena de Emaús. 1601. National Gallery, Londres.





 Michelangelo Merisi da Caravaggio. El prendimiento. 1602. National Gallery of Ireland, Dublin.





 Michelangelo Merisi da Caravaggio. San Juan Bautista. 1602. Galleria Doria Pamphilij, Roma.





Michelangelo Merisi da Caravaggio. La incredulidad de Santo Tomás. 1602. Palacio de Sanssouci, Potsdam.





Michelangelo Merisi da Caravaggio. La muerte de la Virgen María. 1604-1606- Musée du Louvre, París.





Michelangelo Merisi da Caravaggio. La coronación de espinas. 1607. Kunsthistorisches Museum, Viena.



Para quienes deseen bucear en la agitada y atormentada vida de Caravaggio le propongo empezar por un artículo muy interesante publicado en ABC para promocionar la biografía que Andrew Graham-Dixon escribió (Editada por Taurus) titulada "Una vida sagrada y profana": http://www.abc.es/20111205/cultura/abcp-secretos-genio-descubierto-20111205.html

Aparte de éste hay también otro titulado "Caravaggio, el pintor amado que se odió a sí mismo" publicado en una página de la Universidad de Navarra que contiene una biografía estándard que no está mal: http://www.unav.es/nuestrotiempo/temas/caravaggio

2 comentarios:

  1. Siempre me ha llamado la atención la perfecta captación de la luz para acentuar el dramatismo de la escena que, siguiendo la pauta de originalidad de este pintor, suele estar protagonizada por personajes bíblicos o paganos reproducidos mediante un exhaustivo realismo totalmente ajeno a la idealización de la pinturade esta temática que tan familiar nos resulta. Humanidad, viveza y fuerza son sensaciones que solo un genio puede inmortalizar. Preciosa entrada.

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    1. Sí, lo que más atrae, al menos a mí, de la obra de Caravaggio es que trasmite una sensación de verdad, de experiencia auténtica, se toma en serio las escenas que pretende representar y te las pone delante de los ojos de un modo completamente distinto de lo habitual, y de ese modo te obliga a mirar, a preguntarte ¿Qué es esto? ¿Qué está sucediendo ahí? Si tomas como ejemplo la conversión de san Pablo, lo primero que ves es al caballo, y luego en el suelo a Pablo, cegado por el rayo divino, no es lo que esperarías ver en una iglesia, un cuadro con un enorme caballo en el centro de la composición, pero al cambiar tus expectativas sobre lo que debería aparecer en la escena te obliga a ejercer una mirada activa y no meramente de reconocimiento de lo que ya sabemos. Un genio.

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