viernes, 15 de enero de 2016

Acuarelas de Winslow Homer

Winslow Homer (Boston 1836 - Prouts Neck 1910) ha sido probablemente el artista estadounidense más importante de la segunda mitad del siglo XIX y sin duda el pintor más amado por el público americano hasta nuestros días, cosa que a la vista de sus extraordinarias acuarelas no cuesta entender. Sus comienzos son humildes, una formación casi autodidacta (apenas tomó algunas clases de pintura del natural en la National Academy of Design) desde 1859 trabaja como ilustrador para la revista Harper's Weekly, para la que hace numerosos dibujos como corresponsal durante la guerra civil americana. 

Acabada la guerra tiene ocasión de viajar a París para la Exposición Universal de 1866 y es allí donde establece contacto con la pintura francesa del momento, sobre todo la escuela realista, que es la que por esos años está en pleno vigor, Courbet, Corot, etc, más adelante conocerá también a los impresionistas, que por cierto no le impresionarán demasiado. Su trabajo como ilustrador le obliga a tratar multitud de temáticas y no es sino hasta la década de 1870 cuando su obra inicia su decisiva aproximación a la naturaleza, ese año hace su primera excursión a los Montes Adirondacks adonde volverá en repetidas ocasiones a pintar. Poco a poco el pintor busca más y más entornos próximos a la naturaleza, así en 1881 vive un año en Inglaterra, en Cullercoats, en la costa el Mar del Norte, donde pintará algunas de sus mejores obras de temática marina y desde 1883 se traslada a Prouts Neck, una península en la costa de Maine donde residirá hasta su muerte. 

Su obra de madurez es una inmersión en la naturaleza, un diálogo del hombre con el paisaje que a mí me recuerda en ocasiones a los autores de la pintura china clásica de paisaje, con su lagos y sus montañas difuminadas entre la niebla,  en otras ocasiones su uso de la aguada me lleva hacia un Zhang Daqian, o a las estampas japonesas y la moda del japonismo, o incluso a un Monet (véase sino ese "remando a casa" de 1890), pero siempre, siempre consigue ir un poco más allá, sus obras buscan una mayor sencillez, sus escenas muestran apenas un personaje en medio del paisaje, unos efectos de color, los reflejos de la luz en el agua, unas aguadas que se mezclan en el fondo de la escena con singular eficacia. En sus paisajes de Maine anticipa ya la obra futura de mi querido y admirado Andrew Wyeth, el otro gran americano.

Winslow Homer es el reverso de su contemporáneo John Singer Sargent, aquél, cosmopolita, vive en la viejas ciudades europeas, cargadas de historia, en un medio artístico y sofisticado, éste, americano hasta la médula, prefiere la vida en una pequeña población de la Costa Este, más cerca de la naturaleza, ambos fueron extraordinarios acuarelistas que, buscando objetivos diametralmente opuestos con su arte, contribuyeron a ampliar los horizontes de una técnica tan bella como delicada mediante una producción extraordinaria.





 Winslow Homer. Pesca de la trucha, Lake St. John Quebec. 1895.




 
 Winslow Homer.  Lanzamiento de la mosca. 1894. National Gallery of Art, Washington D. C.





  Winslow Homer. El guía de Adirondaks. 1894. Museum of Fine Arts, Boston





  Winslow Homer. La captura. 1900. National Gallery of Art, Washington D. C.





  Winslow Homer. Remando en la oscuridad. 1892.





  Winslow Homer. Guías sorteando los rápidos. 1895.





 Winslow Homer.  Pescando en los rápidos, Saguenay. 1902.





  Winslow Homer. La canoa roja. 1889.





 Winslow Homer.  Esquina, Santiago de Cuba. 1885.





  Winslow Homer. En Tampa, 1886.





  Winslow Homer. Siguiendo el rastro. 1889.






  Winslow Homer. North Woods Club, Adirondacks. 1892.





  Winslow Homer. Poblado indio, Adirondacks. 1894. Fogg Museum of Art, Harvard University.





 Winslow Homer. La caza del oso, Prospect Rock. 1892. Smithsonian American Art Museum, Washington D. C.





  Winslow Homer. Marea entrante. 1883.





  Winslow Homer. El vigía, costa oriental Prouts Neck. 1894.





  Winslow Homer. Remando a casa. 1890.





  Winslow Homer. Rompiendo la tormenta, Costa de Maine. 1894. Art Institute of Chicago.





  Winslow Homer. La tormenta que viene. 1901.





  Winslow Homer. Claro de luna. 1874.





  Winslow Homer. Puesta de sol en Gloucester. 1880. Addison Gallery of American Art, Andover.





  Winslow Homer. Winslow Homer. Las casas del Parlamento. 1881.



Si uno quiere ver cientos y cientos de obras de Winslow Homer esta web en inglés es a donde tiene que ir: http://hoocher.com/Winslow_Homer/Winslow_Homer.htm


4 comentarios:

  1. Apacibles imágenes realistas, estéticamente logradas por su exquisito colorido, que testimonian el arduo trabajo que en ellas subyace. Si la contemplación de la inmensidad del mar tienen efecto relajante para el espíritu, la de estas maravillosas aguadas, en directo, debe de ser una experiencia inefable. Encantadora evasión de la corrección de los relatos del Concurso. Gracias.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. La verdad es que sería estupendo poder ver estas acuarelas en directo, pero el arte norteamericano llega poco a nuestro país, como no sea con ocasión de alguna exposición en el Thyssen no creo que vayamos a tener ocasión, es una pena porque las acuarelas de Homer son maravillosas. En Londres de todos modos recuerdo haber visto algunas obras suyas en una exposición y no defraudan.

      Eliminar
  2. Muchas gracias por esta preciosa exposición de cuadros, y por los buenos análisis que haces y enriquecen lo que vemos. Estoy sedienta de buenos acuerilistas, y por mí misma no soy capaz de encontrar demasiados. Creo que es una técnica injustamente considera menor, a la que pocos se han dedicado a fondo. Pero sus efectos, cuando es tomada por un genio, no tienen igual; así lo he sentido al contemplar a este artista.


    Un saludo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias a ti, Maite, por tu comentario. Tienes razón en que es una técnica injustamente considerada menor, es verdad que los formatos grandes no son adeacuados para la acuarela y que es más fragil, pero hay maravillas en acuarela pero por desgracia es difícil verlas, sea en los museos o en las galerías de arte. Lo británicos son muy aficionados a la acarela y tiene su propia Real Sociedad de Acuarelistas, te pego aquí el vínculo para que veas las cosas que tiene y los artistas: http://www.royalwatercoloursociety.co.uk/

      Un saludo

      Eliminar