jueves, 4 de febrero de 2016

Intimacy

Intimacy es una palabra inglesa que, además de significar intimidad, relación estrecha y cercana, también alude, como eufemismo, a las relaciones sexuales, incluso más bien a las relaciones sexuales "extra"matrimoniales, aunque no sé el suficiente inglés como para asegurarlo. Por eso me ha apetecido buscar esta palabra como título de esta entrada que trata precisamente del tratamiento de la intimidad en la pintura. 

Normalmente la pintura no se ha adentrado muy a menudo en la intimidad de las parejas, en lo que sucede dentro de las alcobas, o en esa cotidianidad especial que desarrolla entre sí una pareja, ese trato que tiene mucho de proximidad carnal, pero también bastante de amor y del hábito de estar juntos, de ese roce que según el dicho hace el cariño. 

Ha sido sólo desde finales del XIX hasta nuestros días cuando la relación sexual entre dos personas, las maneras en que ésta se manifiesta en su relación, esto es, su intimidad, ha sido motivo de inspiración para la pintura, antes los códigos sociales lo hubiesen impedido, el pudor, si bien permitía mostrar modelos desnudos bajo determinadas circunstancias, prohibía una expresión franca y positiva de la sexualidad en la pintura. 

Con la llegada del siglo XX, especialmente a partir de los años 60 del siglo esos códigos morales se relajan llegando incluso al extremo contrario, hoy nuestra sociedad aparenta ser una sociedad hipersexualizada, el sexo es un señuelo que se utiliza para todo, cualquier imagen publicitaria está erotizada ¿Eso quiere decir que hemos superado nuestras inhibiciones o nuestros prejuicios? Ni mucho menos, pero al menos no tenemos que cubrir las estatuas de los museos, salvo que venga un presidente de Irán de visita, por supuesto.

Como puede verse en los pintores que he seleccionado, la manera de abordar esta temática es muy diferente en cada caso, desde la plácida cotidianidad de la vida matrimonial que nos retrata John Koch, un pintor por el que siento una gran predilección, o la tierna expresión del cariño de Toulouse-Lautrec, pasando por la mirada reivindicativa de un Andreas Andersen o un Paul Cadmus, icono de la cultura gay americana o la un tanto nostálgica imagen de Odd Nerdrum

Cuanto más nos acercamos a nuestro tiempo más inquietantes son las aproximaciones a la sexualidad y la pareja, como si nuestra cultura hubiese prohibido la ingenuidad, siendo sustituida por una mirada irónica o crítica, como la obra de la sudafricana Deborah Poynton, con esas parejas que teatralizan la soledad dentro de la pareja, esos amantes juntos-separados. O las imágenes de sexo cosificado, de cuartos de hotel, de relaciones de una noche, de Eric Fischl, una reflexión sobre la degradación de los códigos morales de la sociedad contemporánea, hasta por fin los más recientes, las poéticas evocaciones de Ron Hicks o de Natalie Frank.






 John Koch (1909-1978)





John Koch (1909-1978) 





John Koch (1909-1978) 





 Ron Hicks (Columbus, Ohio1965). Sleeping in, 2013.





 Henri de Toulouse-Lautrec (1864-1901). Couple au lit, 1893.





Henri de Toulouse-Lautrec (Albi1864-1901). Le baiser, 1892.





 Henri de Toulouse-Lautrec (1864-1901). Au lit, 1892.





 Natalie Frank (Austin 1980). Ryan and Jeremy, 2007.





 Andreas Andersen (1869-1902). Interior con Andreas Andersen y John Briggs Potter en Florencia, 1894.





 Odd Nerdrum (Helsingborg 1944).





 Paul Cadmus (New York 1904-Weston1999). The bath, 1951.





 Deborah Poynton (Durban 1970). Morality.





Deborah Poynton (Durban 1970). Alone.





 Deborah Poynton (Durban 1970). Untitled Triptych, 2008.





 Eric Fischl (New York 1948). The philosopher chair.





 Eric Fischl (New York 1948). The bed, the chair, the sitter, 1999.





 Eric Fischl (New York 1948).





Eric Fischl (New York 1948). Untitled, 1982.





Eric Fischl (New York 1948). Krefeld project: Bathroom scene 2, 2003.





Eric Fischl (New York 1948). Father and son, 1980.




2 comentarios:

  1. La exquisita captación de la luz en los cuadros de John Koch barniza una deliciosa aceptación incondicional de la convivencia. Preciosos.

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    1. La obra de John Koch, nada conocida por cierto en nuestro país, me parece un canto a la vida cotidiana, sus escenas de interiores burgueses, a pesar de la distancia de estilos y épocas, me recuerda a las escenas de interiores de la pintura holandesa en esa búsqueda de plasmar la poesía de la vida diaria de la gente corriente. Además de ello su colorido y su maestría en la captación de la luz le hacen un pintor muy digno de verse, aunque para ello, me temo haya que irse a las Américas.

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