lunes, 25 de julio de 2016

¡Santiago, y abre España!

Hoy que es el patrón de España me gustaría sumarme por una vez a la celebración, si me lo permiten. Justamente este año me vine de viaje  a tierras de Soria recordando a nuestro apóstol Santiago, el Matamoros, aquel que, según dice la crónica, se apareció en la batalla de Clavijo sobre un caballo blanco cuando la tropas cristianas del rey Ramiro I ya flaqueaban haciendo una terrible mortandad entre las tropas moras y propiciando así una gran victoria cristiana donde todo hacía prever la derrota. Todos tenemos en la mente la imagen de este santo que tiene una capilla casi en cada iglesia de Castilla: caballero con espuelas y sombrero, espada en mano, en un caballo que se alza de manos sobre unos moros a los que pisotea.

En realidad, según concuerda la historiografía actual, la batalla de Clavijo parece haber sido más bien una invención del arzobispo don Rodrigo Jiménez de Rada, quien arrima el ascua a su sardina y de paso se inventa lo del voto a Santiago y promueve así la primera ruta turística, perdón, de peregrinaje, de la historia.

Decía que me había venido a Soria a ver los santos lugares de la Reconquista, el castillo de Gormaz, Clavijo, etc, y a recordar todas esas historias fronterizas, cuando de improviso me encontré el pasado 23 de julio con una multitud enorme de conciudadanos de origen boliviano y peruano vestidos de fiesta celebrando un colorido, ruidoso y animado desfile, en Soria, sí, creanlo. Y es que Santiago, nuestro Santiago, también es su patrón, nosotros fuimos los que se lo llevamos allí. Celebraban a Santiago de Bomborí, el Tata Bomborí, como dicen ellos. Dicen los que saben que los duros guerreros que fueron los Incas asimilaron al santo apóstol a una de sus divinidades, el dios guerrero Illapa. 

Sea como fuere, el caso es que Santiago es también el patrón de todos estos conciudadanos nuestros que vinieron del altiplano andino al antiplano castellano a buscar otra vida mejor entre nosotros. En estos tiempos que muchas voces hablan con recelo del inmigrante, que miran con prevención al forastero, me emocionó ver en el viejo solar de Castilla una celebración tan cosmopolita, tan cívica y tan alegre, una fiesta de la integración, un desfile del orgullo bolviano-peruano.

Quizás ya iría siendo hora de que los españoles nos sacudiésemos algunos de los viejos tópicos sobre los que hemos construido nuestra identidad nacional: Numancia, don Pelayo, la Reconquista, el Imperio donde no se ponía el sol, Agustina de Aragón, etc, etc. A lo mejor resulta que los moros eran tan españoles como los cristianos, o los judíos, y que tan castizo fue don Pelayo como Almanzor, que los leales fernandinos y los afrancesados todos amaban por igual a este extraño país, cada uno a su manera, y que los habitantes de la España del otro lado del charco vuelven hoy para reclamar, con todo el derecho, su herencia y su pertenencia hispánica. Sea enhorabuena, y ojalá que de ahora en adelante y para siempre el dicho quede así: ¡Santiago y abre España!

¡Feliz día de Santiago!



























































































































4 comentarios:

  1. ¡Feliz día de Santiago, don José Miguel!

    No quisiera polemizar sobre su artículo, pero su bienintencionada construcción obedece a la formación de un profesional de la Enseñanza. Mi formación fue militar, aunque actualmente no estén muy bien vistos quienes entregaron su vida a la DEFENSA de conceptos como Patria, territorio, valores históricos, etc. -tan denodados por algunos desagradecidos integrantes de modernas formaciones políticas- y por ello he de sumarme a su intención de ABRIR ESPAÑA a quien siempre la ha tenido abierta: nuestros hermanos sudamericanos. Ellos sí se han sabido siempre "integrar" en la madre patria.
    Pero no puedo estar de acuerdo -y aún menos en las circunstancias actuales- en bajar la guardia sobre posibles "invasiones" provinientes del otro charco, el del Sur. Esa otra cultura -fundamentada en religión tan exclusivista como en su día fue la cristiana fanática que dio origen a Cruzadas, Templarios y tantas otras locuras- no tiene ningún interés en integrarse allá donde aterriza. Es por ello que hay que ser extremadamente cauto para no incurrir en el error Visigodo, que costó ocho siglos en devolver Hispania a sus orígenes.
    Sí, me dirá Ud. que la aportación cultural árabe fue excelsa, pero el caso es que fuimos invadidos por una pequeña horda de guerreros que se hicieron con la Península.
    Que Santiago siga abriendo España a quien a España quiere, y la cierre a quien intente imponerle fanatismos religiosos medievales que sólo crean odio, terrorismo y muerte.

    Tómese estas líneas como un paréntesis en la mutua admiración que ambos sentimos por el Arte y que de ninguna manera debiera distanciarnos con respecto a nuestros principios.

    Como siempre, reciba mi más cordial saludo.
    g. de amarante

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    1. No creo que polemicemos entorno a este tema, don Gonzalo, creo absolutamente que corresponde al forastero, dentro de unos límites razonables, integrarse en la sociedad que lo recibe y le da trabajo y con ello le proporciona una vida mejor de la que tenía en su país de oirgen. Eso debe tener un precio, y el precio mínimo es que quienes llegan a una sociedad abierta, laica y democrática, deben al menos asumir esos valores de tolerancia, democracia y libertad para TODOS. Quien por prejuicios religiosos o ideológicos se vea incapaz de ello ahí tiene la puerta. No vamos a imponerle que renuncie a su religión o a sus costumbres, pero sí tenemos derecho a exigirle que respete nuestras costumbres, nuestra religión y la convivencia en democracia.

      No creo que se deba con todo generalizar en esto, seguramente hay muchos conciudadanos que profesan la religión musulmana y asumen estos valores que acabo de ennunciar. Es a los otros, a los intolerantes, a los que debemos combatir y expulsar si fuera el caso.

      Perdone si he dado la impresión de menospreciar ciertos valores como la patria o una cierta manera de ser español y sus tradiciones, no es en absoluto el caso. Me siento orgulloso, y no me duelen prendas en decirlo, de ser español y una de las cosas que más pena me dan de este país es ese vivir de manera vergonzante lo de ser español, pero sí creo que hoy ser español seguramente es una identidad que debe ser repensada, que consiste en otras cosas que no tienen nada que ver con ciertos discursos que se han quedado un poco antiguos, incluso rancios, o bien son identificados con ciertas opciones políticas, en este tiempo más que nunca debemos reconstruir los consensos, debemos lograr una definición de "lo español" que sea más inclusiva y que no deje fuera a nadie, o al menos a nadie que no se quiera excluir él mismo.

      Un cordial saludo

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    2. Ud. y yo no sólo coincidimos en cuestiones estéticas relacionadas con el Arte, sino en todo aquello que tiene que ver con la vida social y nuestras costumbres, incluido -salvando las naturales diferencias que marca la edad- el pensamiento político.
      Es de apreciar y admirar la elección de temas que lleva a cabo en este medio, dentro siempre del contexto artístico, introduciendo en cada artículo un pellizco filosófico que invita cuando menos a la reflexión.
      Ud. no es nada tibio y cuando hay que hacerlo, se moja, al igual que su amigo don Enrique Carratalá, por eso los escritos de ambos son de mi predilección.
      Este gran país necesita de nuevo plumas valientes -como la de nuestro académico Pérez Reverte- pues andamos cansados de tanta ambigüedad y pusilanimería (verbigracia la del Presidente en Funciones que padecemos).

      Estuviera o no de acuerdo con las empatías políticas de Gutiérrez Mellado, todos hemos coincidido en alabar su valentía y gallardía en momentos donde la mayoría de políticos buceaban bajo los pupitres en los escaños del Congreso de los Diputados.
      Ser hombre obliga a ser valiente y Ud. lo es con sus armas, que son la pluma y el papel -bueno, ahora el teclado del PC-, por lo que será imposible que polémica alguna logre desvanecer el respeto y la admiración que desde hace tiempo vengo sintiendo por lo que publica.
      Si Ud. es feliz viendo abrir la puerta a Santiago -y siempre que no se quieran colar fanáticos desalmados- yo me apresto a ayudarle.

      Gracias por ser siempre tan atento y ágil en las contestaciones a los Comentarios.
      SALUDOS

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    3. Qué puedo decirle. Sólo manifestarle mi enorme gratitud, me siento un poco abrumado, creo que me sobreestima usted, en cualquier caso muchísimas gracias. Un saludo

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